viernes, 26 de diciembre de 2014

Viviana Saccone: Testosterona


Viviana Saccone: Lucha de poder entre dos

Entrevista. Viviana Saccone coprotagoniza con Osmar Núñez “Testosterona”, que estrena mañana.

Para los dos personajes de Testosterona la vida cobra sentido en el goce que les provoca ejercer el poder en una redacción periodística. Esta obra de la mexicana Sabina Berman, que se estrena mañana con dirección de Daniel Veronese y las actuaciones de Viviana Saccone y Osmar Núñez, es un texto concentrado, para solo dos personajes (Antonio y Magui), donde el periodismo tiene un lugar predominante junto a cierta problemática de género en el plano laboral.

La obra tiene un punto de partida bien claro: Antonio (Núñez) está muriendo de cáncer, es el director de un medio gráfico de tirada masiva, y debe elegir a su sucesor o sucesora. Allí entra Magui (Saccone), una subdirectora que le dedicó su vida al “diario”. Está cerca de los 50, no tuvo hijos, vive sola, está divorciada, sólo tiene “sexo eventual” y se la pasa en la redacción. ‘No hay algo relevante en mi vida personal -dirá ella-. Mi vida personal es una caja vacía’. Antonio alguna vez fue un corresponsal de guerra. Sin embargo, en el presente de la obra es un jerarca periodístico en franca decadencia que toma whisky importado, consume algo de droga y duerme en un sillón de lujo anclado en su oficina. Ella debe convencerlo de que es la adecuada para ocupar su lugar. Y para lograrlo no importará demasiado la calidad profesional.

Viviana Saccone viene de interpretar personajes en situaciones de poder vinculadas al mundo editorial. Recientemente lo hizo en la obra Mujeres ricas, donde ocupó el rol de una millonaria que definía el destino de un escritor ambicioso.

En “Testosterona” se expone el rol de la mujer en un contexto de puja por el poder. En ese sentido, ¿ves que tu actual personaje tiene algo en común con tu anterior obra, “Mujeres ricas”?

Desde la primera lectura vi muchos puntos en común con Mujeres ricas. Quizá en aquella obra el vínculo era al revés, ella tenía el poder al que él quería llegar de alguna manera. En Testosterona Magui es quien tiene ese rol, pero la oportunidad le llega sin que ella se lo proponga. El tema es que de pronto se ve en la puja de tener que pelear de una manera descarnada y casi deshumanizada para defender un espacio al que le dedicó su vida, cuando ella está acostumbrada a vincularse con más respeto por el rol del otro. Pero en este mundo laboral al que pertenece, de golpe se plantea el juego de a matar o morir.

¿Qué te exige la concentración de los textos de esta obra pensada en solo dos personajes?

Sabés que no sé cuál sería la diferencia... Más cantidad de texto supone más letra para estudiar, pero la memoria se entrena y llega un momento que es lo mismo cinco parlamentos que cinco páginas. Es más, a veces se hace más difícil el texto cuando es esporádico porque corrés más riesgo de desconcentrarte. Por otro lado, cuando estás todo el tiempo en el escenario, con una obra que te gusta tanto, el tiempo pasa volando.

¿Qué tomaste de la realidad actual de los medios de comunicación para componer a tu personaje?

Nada de lo que ocurre nos es ajeno. La coyuntura mediática no hace otra cosa más que mostrarnos como sociedad e individuos. Y los actores trabajamos con todo eso. Vamos perfeccionando nuestros receptores, a veces hasta captar cosas que incluso después nos es más fácil explicar con el cuerpo que ponerle palabras. En este caso, trabajamos no sólo la lucha de poder y la ambición sino el juego femenino-masculino, que va de la atracción a la agresión, a la competencia genérica, las situaciones en la que nos colocaron y que nos deja en desigualdad de posibilidades laborales, por ejemplo a la hora de tener un hijo. Aquí la acción transcurre en un diario, pero podría tratarse de cualquier otro ámbito laboral. Y en cuanto a machismo se refiere, no hace falta ponerse muy sofisticado: en la calle nomás, todavía se escucha algún “andá a lavar los platos”.


Arranca el verano

Testosterona será el primer estreno porteño de la temporada de verano. Funciones: este sábado, a las 21, y el domingo, a las 20.30. En Multiteatro (Corrientes 1283). Entradas generales, $ 300.

Fuente: Clarín

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