jueves, 26 de junio de 2014

Mora Godoy: Chantecler Tango


"Me vuelvo loca si pierdo en algo"

Esta noche vuelve a Buenos Aires el musical que triunfó en París, a cargo de la joven estrella del tango argentino. Además, sorprende en la televisión con su talento en Bailando por un Sueño.

Está pasando un momento de reconocimiento desconocido. Como bailarina clásica egresada  del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, es algo que supo conseguir. Pero sus presentaciones triunfales en París y su actual participación en el Bailando... de Marcelo Tinelli no dejan de sorprenderla. Y de llenarla de orgullo, por supuesto, aunque lo suyo sea más bien la humildad y el recato.

–Se te percibe como una artista exigente. Más allá de los errores que siempre son posibles, ¿hay alguna pifiada que no te permitirías jamás?
–Sí, soy muy exigente. Uno quiere rendir lo mejor posible. Querés realmente estar al máximo. Y a mí no me gusta equivocarme en mis coreografías. Me vuelvo loca si pierdo un paso o en algo. Pero bueno (se ríe). Me río porque hice 30 funciones allá en París, más 100 acá en Buenos Aires, y un día que vinieron todos los productores internacionales, que son los que compran el show, y... ¡Ay Dios! Ese día me di el golpe de mi vida: ¡Me di un palo en el escenario! No terminaba nunca de caer. Ay, la bronca que me dio cuando terminó el show, ¡estaba que volaba! Y para todos fue nada, total el show es tan lindo y son tantas las coreografías y tanto el virtuosismo que hay de todos, que la verdad que había pasado. Creo que eso tenía que ver con el gran nivel de responsabilidad que tenía ese día; quedó para la anécdota, pero todavía me río y no entiendo cómo me caí ni por qué. ¡No entiendo qué me pasó! Porque hay veces en que decís: "Tropecé porque el taco se me metió." Y fue en las funciones finales, así que tampoco fue falta de práctica.
–¿Te puede ocurrir que te confíes mucho?
–No. ¡No! No, nunca. Siempre salgo muy nerviosa. Siempre estoy recordando las cosas hasta último momento y que la marcación y tal cosa, y muy concentrada; muy concentrada.
–¿Esa es tu señal de que estás bien?
–Sí, sí. A veces trato de convencerme, tipo "tranquila, estás muy nerviosa, tranquila, está muy ensayado, no tendría que pasar nada". De todas formas, una vez que piso el escenario salgo a matar.
–¿Y de alguna manera controlás la energía para llegar físicamente bien al final del show?
–El desgaste físico que tengo es monstruoso, muy grande. Tenés que medirlo un poco, pero yo no lo mido, soy un desastre en eso. Salgo con todo al primer tema y después estoy... (hace como que se ahoga), ¡no tengo más aire! Pero vuelvo a cargar para el segundo, y vuelvo a cargar, y termino el show y estoy destruida. En todos los shows, cuando termino estoy destruida. Siempre muchos dijeron, sobre todos mis amigos, que tengo una energía muy especial arriba de un escenario, muy diferente por ahí a otros bailarines. Que mi energía es como desbordante. Y eso forma parte de mi personalidad.
–¿Pensás que si dosificás un poco te puede fallar algo?
–No, para nada. He hecho funciones más tranquilas, donde por ahí estoy recansada y la hago bien pero tranquila. Pero no soy yo. No puedo. Mora sale a dejar todo en cada tema. Y lo dejo y te aseguro que quedo knockout: termino el show, comida, copita de vino y después de eso ni sé cómo me llamo. Me duermo en un sillón, diez horas seguidas, y no hay manera despertarme.
–¿Hay algún tema que te despierte un entusiasmo en especial, o los bailás todos igual?
–Ahora tenemos un hit que es "La Cumparsita", la variación de "La cumparsita" que entramos con Marcos (Ayala, su compañero) a tirar patadas a toda velocidad y es un locura. Y cada vez que lo ponemos en algún lado la gente se enloquece. Después, son temas muy diferentes unos de otros. Lo que me encanta, por ejemplo, es jugar la escena de la cama de Chantecler, donde me conecto con Marcos desde un lugar diferente, que siempre variamos. Tenemos una estructura, pero siempre variamos algo. Por ahí le saco la mano, porque me la tenía que agarrar, ya que era todo agarrado, y yo se la saqué y tiene que tratar de ver qué le estoy proponiendo en escena. Y es difícil eso. Bueno, tengo un compañero que da la horma del zapato. A mí me gusta ese tipo de cosas de juego, tengo técnica, soy egresada del Colón, y él tiene mucha técnica también, entonces los dos nos permitimos este tipo de lujos, digamos. Que por ahí la gente no se da cuenta, pero sí se da cuenta lo que estamos transmitiendo.
Godoy se para y hace el paso ése de "La cumparsita". Y explica cómo, si su compañero la agarra, ella tiene que hacer tal movimiento, y que a ese movimiento le corresponde otro de su compañero, pero en cambio cuando su compañero la agarra ella hace un giro y le pone cara de "¿qué querés?" Dice: "Este juego lo aprendí a hacer con él. Y lo estoy haciendo desde hace dos años, que nos conocemos, y siento que me enriqueció muchísimo, muchísimo en mi baile."
Mora parece una persona agradecida, y al mismo tiempo, muy atenta a la elección de sus compañeros de trabajo, tarea de la que también se ocupa, como lo hace de la coreografía y de la producción de cada uno de sus shows. Se sabe que seleccionar gente para un trabajo, en una compañía de tango como la de Godoy y para un equipo de fútbol es algo nada sencillo.
–¿A qué le prestaste más atención cuando hiciste el casting de Chantecler Tango?
–A la cancha escénica, al oficio en el escenario, que es la experiencia de la caja escénica, de estar, de estudiarte en un escenario; puede ser de ballet, puede ser de tango. Yo miro mucho eso cuando vienen los bailarines: "Tiene escenario", "Nunca subió a un escenario" (señala como si estuvieran los bailarines presentes), o "Se subió poco". Te lo digo así.
–¿Y la acertás siempre?
–Sí. Es importantísimo. Para mí no importa que no tenga técnica, que le falte, pero a mí me tiene que expresar y tiene que saber dónde está parado.
–Vos los elegís a todos?
–Sí.
–¿Sola?
– No. Me acompaña siempre gente. A mí me gusta escuchar, escuchar distintas opiniones. Siempre los elijo yo, pero en grupo con Marco; Coti Sanfilippo, mi productora; Cristian Tateossian, mi productor; mi hermano Horacio, y Graciela, una amiga que también está en mi compañía. Trato de evaluar entre varios y después definir. Y a veces también jugamos a los "pollos". Por ejemplo viene mi papá y elige. Es graciosísimo mi viejo. Y a veces dejo que elija cada uno, y entonces cuando los fogueamos a todos y los ordenamos, cada uno dice: "¡Viste! ¡Viste qué bien el mío!" Es divertido.
–¿Te pasó de haberte equivocado?
–Sí, por supuesto. Nosotros siempre elegimos gente que tiene oficio, y a veces con poco oficio pero le ves que tiene cualidades. Pero sí, la vida es prueba y error y uno se equivoca a veces. Lo que sí, hay algo que es muy importante: elegir buena gente. Tenemos que pasarla bien en un ensayo, en un tour, en una temporada y en una cena. Con los años aprendí a ser mucho más selectiva. Y he sacado gente de la compañía que no iba con la manera ni ética, ni moral, ni de compañerismo que creo que hay que tener. Por más lindo que baile.
–Te tenés que bancar todos los días unas cuantas horas.
–Sí, y tiene que haber buen clima en el grupo; no es sólo conmigo. Siempre ganás con un poco menos de talento pero buena gente. Los potenciás a todos y tenés un grupo arriba del escenario que la rompe. Eso se nota. La gente, el público, lo siente. «
 
el chantecler original vuelve a vivir
Un encuentro inesperado. Una semana antes de que estrenara su musical tanguero y policial, Mora Godoy se encontró con Edmundo Comba, que la ubicó a través de Internet. "Nos trajo todo el material que no existía en la Web ni en ningún lado –dice como si le durara el asombro de aquel primer encuentro–. Gracias a eso ahora se estrena con la fachada y la escenografía original del Chantecler. Mi personaje es Ritana, que es su tía. Fue muy emocionante el encuentro. Edmundo tiene casi 90 años, y nos trajo libros del Chantecler, las cartas, los programas, las fotos de todos los artistas que pasaron por ahí, de todos los empleados cuando se sacaban todos los años la foto. ¡Fue impresionante, hasta los cubiertos originales de plata! El Chantecler volvió a vivir en calle Corrientes. Y estoy muy contenta de hacerlo."
 
16 FECHAS
Chantecler Tango se presentará en 16 únicas funciones, de jueves a domingos, en el Teatro Ópera Allianz, Corrientes 880.

showmatch: "no creo que voy a ganar, vine a pasarla bien"
La televisión es un nuevo mundo para Mora Godoy. Uno que por ahora sólo le trae reconocimientos. "La gente en la calle es bárbara –sonríe–. Me dicen cosas como: 'Che, ¡no sabíamos que bailabas así', ¡Cómo bailás, se te ve divina!'; 'Pensaba que eras sólo bailarina de tango y resulta que bailás otras cosas'; 'No nos gusta el tango, pero ahora te vamos a ir a ver', todos comentarios muy lindos."
–¿Y te dicen cosas no tan lindos, como los del jurado?
–Y, un poco de rispidez me provoca, para qué te voy a decir que no. Me lo banco y no me lo banco. Me gusta, está todo bien, sí, es un juego. Es un juego y te lo tenés que bancar, pero no, ¡no me la banco un carajo! Jajaja (estalla en carcajada). Es la lucha, la lucha con mi personalidad. De repente es un juego, pero no me dieron las fichas el otro día con Nacha (Guevara, que cuestionó su vestuario). Es un juego, pero a mí se olvidaron de repartirme las fichitas para jugar. Es difícil. Es duro estar ahí. Yo quiero estar el el teatro, con mi grupo, haciendo lo mío a veces, y a veces quiero estar ahí.
–¿Qué juego te gusta jugar?
–La generala.
–¿Te sentarías a jugar a la generala con Nacha?
–Lo que pasa es que sentí, en el juego con Nacha, que traje un cubilete con cinco dados, y Nacha trajo uno con diez. Entonces no, estamos totalmente en desventaja. Y no me avió. Eso es lo que sentí. Por eso fue mi enojo, no por el puntaje en sí, porque no tengo esa cosa soberbia de decir: "¡Ay, cómo a mí me van a puntuar!" Me dejó nivelada para el traste, casi sentenciada. Y tercer gala.
–¿Esperás ganar?
–¡Nooo! ¡Pero para nada, eh! Porque por ahí muchos dicen: "Vengo a ganar, y voy a ganar". Yo creo que la pasaría remal; yo vine a pasarla bien, vine a divertirme. No creo que soy la mejor y que voy a ganar. Eso depende de un montón de cosas, no sólo de lo técnico, sino del carisma, de la gente, de la casualidad/causalidad de la vida, de miles de cosas. No. Yo vine a pasarla bien, y llegaré hasta donde tenga que llegar y quiero irme con una sonrisa.
 

París era una fiesta
Como un cuento. Chantecler Tango tuvo treinta funciones en París, ciudad mítica por historia propia, y que por aquello de allá lejos y hace tiempo de Carlitos Gardel triunfando en París, para el tango y Argentina tiene un sabor especial. "Creo que todavía no soy conciente de lo que pasó", dice Mora Godoy. "Y creo que con los años voy a decir: 'Triunfé en París' y va a ser como uno de los grandes cuentos. Siento que son tantas cosas las que me pasan en los últimos años, y que vivo un día a día tan lleno de cosas y tan repleto, que es poco lo me puedo detener. Aunque lo hago. Cuando llegué a París, ¡del aeropuerto al hotel estaba todo afichado! ¡¡Todo: los colectivos, la vía pública!! Y cuando fui a los subtes, los subtes; quedé muda. ¡Muda! Y cuando vi el teatro, que es antiquísimo y bellísimo como el Colón, treinta funciones lleno, y abría mi la ventana de mi camarín y estaba el río Sena enfrente. Es como que todavía creo que fue un sueño." Si se la deja seguir, seguramente seguiría, porque como ella mismo dijo, da para un cuento. "Aquí el género es otro, así que mejor tratar de averigüar un poquito más."
–¿Te pusiste nerviosa?
–Sí, temblaba, por supuesto. Llegué a París y temblaba. Estaba todo repleto, el ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, que viajó, mi papá, mi hija y mi hermano que me acompañó en el escenario. Cuando salí a saludar me quebré de emoción. Y soy dura para emocionarme, ¡eh! ¡¡Muy dura!! No podía parar de llorar y estaba mi papá quebrado del llanto. La verdad que sentí que era mucho, era muchísimo.

Fuente: Tiempo Argentino

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