sábado, 15 de marzo de 2014

Mariano Stolkiner: Iván y los perros


Una historia de abandono

El director de Iván y los perros cuenta por qué eligió esa historia para llevarla a las tablas.

Fue una historia real. En 1998, en las afueras de Moscú se encontró a un niño de seis años que había vivido los dos últimos con una jauría de perros. Y esa historia de supervivencia inspiró una famosa obra de teatro: Iván y los perros, que ahora dirige Mariano Stolkiner en El Extranjero.
La historia de Iván dio vuelta al mundo. Él es un niño que sale de un hogar hostil, una madre que no lo sabe cuidar y un padrastro alcohólico que lo maltrata; y con los ojos de un niño arrojado a la calle, empieza a buscar con quién dormir, con quién comer, con quién jugar. A lo largo de su solitario recorrido, este personaje alumbra distintos grupos marginales, opacos a la vista de los ojos urbanos, siempre urgidos; pero hace foco en la única mirada que responde a la suya; una mirada animal, inhumana: la de Bielika, una perra que lidera a una jauría de perros salvajes; la que finalmente velará por su sueño y le dará refugio en las frías calles de Moscú.
La situación de los chicos abandonados es, para Stolkiner, el reflejo más duro de las injusticias de esta sociedad y lo que quiere mostrar en su teatro. Dice el director: "A medida que las sociedades avanzan, en el camino se van dejando unos cuantos residuos, producto del propio sistema en el que estas sociedades se enmarcan. Desde mi perspectiva, la parte más miserable y violenta, dentro de todos estos residuos que va dejando nuestra sociedad presente, hoy completamente dominada por el sistema capitalista, es la existencia de niños viviendo en la calle", afirma. "La obra, aunque no es ajena, no intenta particularizar sobre la situación argentina respecto de esta problemática, en un mundo globalizado, poco importa la situación geográfica, en nuestro presente, las miserias del mundo nos pertenecen a todos, más aun cuando tocan cuestiones tan esenciales. Iván, un niño de 4 años y personaje central en la obra, es un sobreviviente. A pesar de la indiferencia y violencia a la que fue expuesto, logra evadir el casi seguro destino trágico, gracias a una jauría de perros que lo adopta y cobija durante dos años en las heladas calles de Moscú, ofreciéndole no sólo el alimento necesario para su estómago sino el otro, tan fundamental como el anterior, el alimento del amor y la contención que sus propias padres, y la sociedad toda, le habían negado."    
Con la única actuación de Emiliano Dionisi, que recrea todo el universo y lo que atravesó Iván, la obra también se plantea qué retorno posible a un mundo civilizado tiene este chico, una vez que es recuperado por una familia. "Tanto en el plano de la ficción como en el de la realidad, Iván, luego de convivir durante dos años en la calle con esta jauría de perros, es 'recuperado' por la civilización y reubicado en una nueva familia. Hasta ahí, el paralelismo entre una historia y la otra, donde el retorno estaría en la vuelta al mundo civilizado. Por lo que pudimos investigar sobre la realidad de este niño, hoy ya un adulto, su reinserción pareciera haber sido todo un 'éxito': terminó sus estudios y fue al liceo militar. Sin embargo, la obra, y nosotros mismos a través de ella, nos plantea el dilema e indaga acerca de este 'retorno' hacia lo civilizado. Entonces, se abre un juego circular, a través del cual nos invita a preguntarnos: si fue aquel mundo civilizado el que arrojó a este niño a un mundo salvaje, para después reinsertarlo en la misma civilización que lo había abandonado, ¿no sería lógico pensar que este mismo niño, u otro, podría volver a ser desplazado? Sabemos que esto sigue sucediendo", explica Stolkiner.
De hecho, la historia que se representa en el teatro El Extranjero, se puede ver también en la calle, a diario. El mismo director recordó una experiencia reciente: "Hace unos días, cuando terminamos de hacer la función, salimos del teatro, y ahí nomás, en el Abasto, un pibe de no más de 7 años se me acercó con su gorrita roja en mano a pedirme una moneda. No era rubio ni hablaba en ruso como el de la obra, pero al mirarlo a los ojos supe que estaba frente a Iván. Pude sentir en ese instante todo el peso de la miserabilidad de mi propia condición humana, y al tiempo que una horrible tristeza se apoderaba de mí, me pregunté hasta cuándo seguiremos, indiferentes o insuficientes, cargando con esta piedra." «

¿CUÁNDO?
Iván y los perros se presenta los sábados a las 21 en El Extranjero, Valentín Gómez 3380. Entradas: 90 pesos.

Fuente: Tiempo Argentino

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