viernes, 9 de agosto de 2013

Ignacio González Cano: Taco teco


“Taco teco”, o un homenaje tanguero

Creó un espectáculo sobre el atrás de escena de una compañía de tango, como las que giraban meses en los ‘80 y ‘90.

El camino en la danza de Ignacio González Cano comenzó cuando tenía cuatro años en Juan Bautista Alberdi, pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires donde nació. Eran clases de folclore, disciplina que pasada la adolescencia continuó en la Escuela de Danzas en Buenos Aires. El hambre, dice hoy, lo llevó a bailar tango en la calle, ese tango para turistas que ofrece Caminito y para el que se preparaba tomando clases de tango escenario: “Se trataba de aprender pasos y salir a bailar”.

¿Y luego entraste a Tangokinesis, la compañía de Ana María Stekelman?


Sí, lo que me obligó forzosamente a estudiar danza contemporánea. Estuve varios años en la compañía y después comencé a trabajar con Oscar Araiz. Fui partenaire de Mora Godoy y cuando ella comenzó a crear Chantecler me invitó a que fuera co-coreógrafo del espectáculo. Pasados los años, volvía al tango-show. Pero también ingresé al tango de las milongas cuando hace tiempo conocí la milonga gay La Marshall; fue allí donde encontré la dimensión social del tango, esas preguntas de “qué me pongo para ir a la milonga, con quién bailaré”.

También tenés tu propia compañía.


En 2008 creamos Tempotango, con Diego Restivo y un grupo de bailarines. Mostramos piezas breves en algunos festivales y también hicimos intervenciones urbanas. Hasta que nos dieron el subsidio de Prodanza para un proyecto en tres instancias que culminaba en una obra completa. Iniciamos un trabajo exploratorio sobre la música de Daniel Ruggiero, con Soledad Fernández, con la que comparto la coreografía, y los bailarines. Ese proceso desembocó en la obra Taco teco.

¿De qué modo?


Veníamos probando situaciones relacionadas con vínculos interpersonales, desde la violencia hasta la homosexualidad. En un momento dado me digo, “¿y qué hago con todo esto?”. Descubro que me conduce a una obra sobre una compañía de tango de los ’80, llámese Tango Pasión o Forever Tango. Invito a una pareja de Tango Pasión de aquel tiempo para que enseñe a los bailarines ese estilo de tango escenario tan próximo en el tiempo, pero que se ve ya tan lejano.

Taco teco comienza con el “final” del show, el supuesto director anuncia los 40 minutos de espera para la segunda función y en ese lapso se desatan todos los conflictos que pueden afectar a un elenco. Es una evocación de esas compañías y un relato sobre gente que compartía quizá nueve meses de gira conviviendo forzosamente. Es una obra dura, pero que no descarta el humor. Me interesa crear una obra así, que me permita contar algo.

Fuente: Clarín

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