miércoles, 10 de julio de 2013

Vale todo


Navegar junto con Cole Porter

A mediados de la década de los años 30 transcurre este musical, que bien podría titularse "El crucero feliz", porque en él coinciden una serie de personajes tan disparatados, como divertidos.

Aunque es cierto que el nombre de "Vale todo" le cabe mejor porque en ese crucero de lujo, entre Nueva York y Londres, conviven desde un criminal, como Moonface Martin (Enrique Pinti), disfrazado de sacerdote, que en un estuche de violín lleva una ametralladora y a quien más tarde el capitán presentará como una estrella de cine; hasta Evangeline Harcourt (Noralih Gago), una madre desesperada por casar a su hija, Elisha Whitney (Josefina Scaglione) con lord Evelyn Oakleigh (Martín Salazar), un joven adinerado. Aunque una de las más atractivas pasajeras, es Reno Sweeney (Florencia Peña), una bailarina y cantante que convierte sus shows en ceremonias paganas, en las que invita a hombres y mujeres a contarle sus más íntimos secretos.

IMPORTANTE POLIZON
A lo enumerado hay que sumarle los equívocos románticos protagonizados por Billy Crocker (Diego Ramos), un joven empleado de la Bolsa de Nueva York, que viaja de polizón en el barco y pretende conquistar el corazón de Elisha Whitney, la muchacha que está a punto de casarse con Oakleigh. Las constantes intrigas y engaños de este trío dan lugar a las más hilarantes escenas cuya trama se apoya en temas del mítico compositor y letrista norteamericano Cole Porter (1891-1964).

La comedia que en el original tiene el nombre de "Anything goes", se dio a conocer en Broadway en 1934 y en la versión local todas sus canciones son interpretadas en castellano. Entre los mayores logros de la trama, que se disfrutan a través de sus números musicales, se ubican el estupendo dúo de Peña y Ramos en "Sos lo más" (You"re the top); "Amigos" (Friendship), a cargo de Pinti y Ramos y la muy lograda coreografía de tap, en el cierre del primer acto, con "Vale todo" (Anything goes), con Florencia y el ballet.

EQUIPO VALIOSO
Dividida en dos actos, la pieza tiene una bien lograda puesta en escena a cargo de Alejandro Tantanian. Este se preocupó por mantener el ritmo chispeante del original, a través de la minuciosa elaboración de las escenas de la obra, las que aunque breves, exigen el máximo de cada intérprete.

En ese aspecto el "motor" de esta comedia, con temas de Cole Porter (cuya música está a cargo de una pequeña orquesta comandada por Hernán Matorra), es Florencia Peña. La actriz y cantante aporta una calidad artística indudable. Peña se exige el máximo en cada tema, en las escenas de humor, en las que hasta se permite rodar por el suelo, entre un grupo sillas caídas y brilla en cada coreografía. Enrique Pinti y Roberto Catarineu, aportan su eficaz y cálido oficio, mientras que Diego Ramos se luce en las escenas en las que actúa con Peña y la química entre ambos funciona a la perfección. Valiosa es la actuación de Martín Salazar (Evelyn Oakleigh) y magnífica resulta Josefina Scaglione, como Hope Harcourt. Funcional es la escenografía de Oria Puppo, la que permite un dinámico uso del espacio para este musical que logra reunir veintiséis artistas en el escenario.

Fuente: La Prensa

El Nacional (Corrientes 960), domingo 7.

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