miércoles, 10 de julio de 2013

Evgeniy Voronin, Svetlana Perekhodova y Melanie Stace: Graf Story


Graf Story: Comer... y quedarse con la boca abierta

Esta noche debuta en el Tattersall de Palermo, con una cena show con platos de comida gourmet y entradas desde $900. Sus protagonistas y los entretelones del espectáculo.

Esta noche se estrena en Buenos Aires un espectáculo circense que ha recorrido las grandes ciudades culturales del mundo: Berlín, Viena, Amsterdam y San Francisco. Traído por el mítico circo Sarrasani, llega Graf Story, una cena-show que tendrá lugar en el Tattersall de Palermo, y que involucra a los 25 de los mejores artistas europeos, acompañados por un suntuoso menú de los chefs del complejo. Las entradas cuestan de $900 a $1350.

Luego de más de 40 años de inactividad, el nombre Sarrasani sigue siendo sinónimo de circo. Aquella carpa monumental -creada en Alemania hace un siglo- se instaló en nuestro país, en el barrio de Retiro, en 1948, después de luchar contra diversos regímenes dictatoriales e incalculables dificultades en Europa. Dio sus últimas funciones en 1972, cuando ya no tenía suficiente mano de obra para levantar el escenario. “Había muchas complicaciones”, le cuenta el urbanista y arquitecto Jorge Héctor Bernstein a Clarín, desde uno de los salones del Tattersall, edificio del cual es dueño.

Bernstein fue quien le compró los derechos mundiales del circo a su última directora (la nuera del fundador), la bailarina alemana Gertrude Stosch-Sarrasani, con el fin de devolverle el brillo a la empresa.

Graf Story será la primera presentación del circo desde su partida de la Argentina, y fue creado por uno de sus protagonistas: el ilusionista Evgeniy Voronin. “Después de haber recorrido los varietés más importantes del mundo, este show conmovió mis sentidos -explica Bernstein-, es lo mejor que he visto en el género. Y tendrá un toque local ya que incluye un homenaje al tango”.

La historia narra el triángulo amoroso entre un ilusionista (Evgeniy Voronin), una muñeca (Svetlana Perekhodova) y una cantante (Melanie Stace). Perekhodova es una contorsionista rusa que trabajó en el Teatro ZinZanni (en San Francisco y Seattle) y que, con su extrema flexibilidad, ha recorrido las grandes capitales del mundo; Evgeniy Voroni, también ruso, es el marido de Perekhodova en la vida real y, con una gestualidad facial sorprendente, realiza los números de comedia y magia. Melanie Stace es una cantante inglesa, que ha protagonizado programas de televisión para la BBC, y es artista de múltiples disciplinas. Los tres se conocieron en el Teatro ZinZanni, el cual, al parecer, es una cuna de talento.

“Nos conocimos trabajando juntos, y por separado -explica Stace, quien hará de “reina del baile” en el show, vestida con un largo conjunto de lentejuelas rojas-, amábamos el estilo experimental de este tipo de shows”.

¿Cómo armaron “Graf Story”?


Perkhodova : Fueron muchas noches y días hablando con amigos y gente del ambiente, buscando claves para armar el espectáculo ideal.

Voronin : Siempre involucramos a gente talentosa de todo el mundo que puedan ser artistas completos. Melanie, por ejemplo, es cantante, pero también puede actuar. Svetlana es contorsionista, pero también actúa. Yo soy mago, pero también dirijo.

¿Por qué Buenos Aires?

Perkhodova : Este hombre maravilloso (Jorge Bernstein) se enamoró con el mundo del circo y creyó que algo tan lindo debería ser visto en su país. Esa es la razón por la cual estamos aquí, básicamente.

Stace : Es la primera vez que llegamos a un país latinoamericano, así que esperamos que esta cultura se enamore, tanto como nosotros, de nuestro espectáculo.

¿Les resulta difícil viajar tanto?


Voronin : Tiene sus ventajas y desventajas. A veces te olvidás de cómo se siente estar en casa, y otras disfrutás de la compañía de gente igual que vos, pero con diferentes culturas.

Stace : Muchos artistas tienen sus hijos con ellos. Eso es fabuloso. Yo tengo un marido, y a veces viene y otras no, pero ésta es mi familia ahora.

Voronin : En el Cirque du Soleil, por ejemplo, la gente casi no se conoce entre sí, van y vienen, es una mega empresa... Acá, en cambio, convivimos juntos.

¿Se sienten en un circo como el de los viejos tiempos?


Stace : Llevamos una vida de nómades. Eso es por el estilo del circo Sarrasani, y por Bernstein, quién conectó tanto con nosotros. Logró su sueño, después de mucho trabajo.

“El menú para la velada será de un primer plato con unas sfoglias italianas cocinadas al recoldo y untadas con pesto de rúcula con almendras tostadas”, explica Pablo Obrach, el chef encargado del catering. “Ese es el primer plato, el segundo será un ojo de bife braseado durante cinco horas, con una salsa de vino malbec y papas rosti”, detalla, con mucho afán de tentar. “La comida crea una atmósfera complementaria -explica Perekhodova sobre el formato cena-show -, el espectador puede ver, tocar, saborear. Impulsa más el contacto personal”.

Mientras se sirva la comida, los personajes rodearán las mesas e interactuarán con los espectadores. Entre plato y plato, habrá trucos de magia, acrobacias en el aire, números con trapecistas, y algunas canciones a cargo de Melanie Stace. “Eso hace más completa la experiencia -agrega la cantante, que preparó algunas partes de su libreto en español-, se avivan los sentidos, el sabor, la vista, y la audición”.

Graf Story estará durante todo julio de martes a domingo, de 20 a 23:30, pero planea quedarse en Buenos Aires durante dos meses: “¡O cuanto quieran que nos quedemos!”, agrega Perekhodova, quién -al estar vestida de muñeca rusa- por momentos parece olvidarse del impulso del habla.

¿Improvisan mucho?


Stace : Sí, pero hacemos algunas cosas peligrosas, así que tenemos que ser cuidadosos.

Perkhodova : Ensayamos mucho, y allí es donde sucede la improvisación. A veces lo hacemos parecer casual, pero en el fondo está todo planeado.

Voronin : Hay que practicar mucho para no lastimarse. Trabajamos con algunos artistas muy arriesgados.

¿Cuáles son sus expectativas con el espectador argentino?


Stace : Será interesante, porque cada audiencia es diferente. Los americanos son de una forma, y los europeos de otra muy distinta. Cuando Jorge (Bernstein) vino a Europa, nos dijo: “¡No puedo creer que no se paren! ¡Se pararían todo el tiempo en la Argentina!”. Nosotros somos muy emocionales y expresivos, así que si los argentinos son así, vamos a funcionar muy bien.

Fuente: Clarín

El legado de Jorge Bernstein

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