viernes, 7 de junio de 2013

El Principito


La fresca sabiduría de El Principito, en el Coliseo

Mañana sube a escena una nueva versión del clásico de Antoine de Saint-Exupéry protagonizada por Thomas Lepera

70 años de su primera publicación, El Principito sigue siendo un best seller . Y también objeto de múltiples adaptaciones teatrales. Mañana sube a escena en el teatro Coliseo una nueva versión de la que fuera estrenada hace diez años en el Ópera. Aquella vez tenía una fuerte impronta musical, con Juan Carlos Baglietto y Patricia Sosa personificando al Aviador y a la Serpiente, los dos interlocutores principales del Principito. El protagonista era Sebastián Francini, de entonces apenas 13 años, pero ya experimentado actor de televisión ( Chiquititas ) y cine ( Papá es un ídolo ). Ahora vuelve al escenario, pero en el rol del Hombre de Negocios, uno de los fallidos modelos de adulto que visita el Principito. El protagónico pasa a Thomas Valentín Lepera, también de 13 años. Alejandro Paker, Patricia Browne, Rodolfo Valss y Carlos March forman parte del elenco de la comedia musical, dirigida por Eduardo Gondell y Hugo Gómez Carranza, para revivir el clásico relato que esconde algunas huellas argentinas.

Antoine de Saint-Exupéry, el autor de El Principito , voló durante poco más de un año los cielos argentinos, entre octubre 1929 y enero de 1931, organizando las rutas pioneras del correo aéreo con los aviones de la Aeroposta Argentina. Entre aterrizajes forzosos y vuelos solitarios, acuñó algunas imágenes que se incorporaron una década más tarde, durante su exilio en Nueva York, en la escritura de El Principito .

El Aviador que se encuentra en el relato con el "hombrecito enteramente extraordinario" había capotado en el Sahara, escenario de otros itinerarios del escritor francés. Pero algunos suponen que la misma idea del diálogo del Principito con la Serpiente tuvo un origen en otra emergencia vivida en una región agreste de Entre Ríos. Al descender de su avión, con una rueda encajada en una vizcachera, se encontró Saint-Exupéry con la surrealista escena de dos niñas que se burlaban de él en francés. Eran hijas de un hacendado inmigrante que vivían allí en una especie de castillo un poco venido a menos. En el comedor circulaban libremente serpientes con las que las niñas solían conversar...

Otro aterrizaje forzoso lo ubicó frente a la Isla de los Pájaros, junto a la península Valdés. El dibujo de la boa con el elefante devorado en su vientre, que abre las páginas del libro, representa con exactitud el perfil amesetado de la isla... Y cuando el Principito escala una alta montaña termina encaramado en un pico que tiene, en la ilustración del autor, la forma del Fitz Roy, uno de cuyas agujas lleva hoy el nombre del aviador que sobrevoló los Andes.

Pero la historia adquirió valores universales que van mucho más allá de las referencias geográficas. "A mí me gusta del Principito la forma tan sutil con que expresa su ternura -dice Thomas Lepera-. Con sus preguntas, que nadie más se animaría a formular, cambia a los mayores. Eso me encanta." Reconoce que no le fue sencillo al comienzo incorporar la aparente ingenuidad del personaje, dejarse llevar por el Principito. Pero Sebastián Francini, que interpreta ahora a una especie de inescrupuloso corredor de bolsa yuppie, asegura que su joven compañero de elenco y sucesor en el protagónico logra ir más allá de la copia del que él representara hace unos años. "Tommy tiene el peso de transmitir ese mensaje de que cada espectador -sea hombre, mujer, niño o abuelo- recobre, recuerde al niño que es o que fue", dice Francini. Thomas demuestra que lo sigue siendo auténticamente cuando expresa que le gustaría llevarse de recuerdo de la obra el avión que los acompaña sobre el escenario. Para volar como Saint-Exupéry.

Más cerca de las estrellas
El Principito encontró en Buenos Aires en estos días otro espacio teatral propicio, muy cerca de las estrellas. Con adaptación escénica de Marisé Monteiro y música de Martín Bianchedi se representa los fines de semana en el escenario circular del Planetario. El asteroide B 612, la lejana patria del Principito, y sus recorridos por otros astros adquieren allí una presencia contundente en la interacción entre los actores en vivo y las proyecciones estelares sobre la cúpula.

Fuente: La Nación

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