viernes, 14 de junio de 2013

Alejandro Paker y Thomas Lepera: El Principito


"Todos tenemos un niño con necesidad de jugar"

Los protagonistas de El Principito cuentan su experiencia en esta puesta musical sobre la clásica historia de  Saint Exupéry.

Es su primera vez. Tiene trece años, casi catorce, y sólo tiene alguna que otra experiencia: un par de publicidades para televisión, nomás. Pero no parece un debutante, sino más bien un experimentado actor que viene haciendo comedia musical hace años. La tranquilidad en el escenario del joven Thomas Lepera sorprende. Pero en poco más de un mes de ensayo su protagónico en El Principito en el Teatro Coliseo (que debutó el sábado pasado) le sale tan natural como su risa. Quizás un gran culpable de esa relajación es la relación que se generó con su experimentado compañero Alejandro Paker (Che, el musical argentino, Broadway en Buenos Aires, Cenicienta, Un cuento musical, Humores que matan, Deportados de Neverland, La guerra de los Roses y su último éxito, Casi normales), que lo ayudó en cada momento.
Es un espectáculo que se hace 100% con talento argentino y con  una concepción estética propia. Música, coreografía, luces, puesta. Todo el armado de esta partitura, de este reloj, es argentino. Eso es un detalle destacable para los protagonistas. "Es una historia universal pero llevada a cabo con talento nacional, eso esta buenísimo. No es un infantil, al menos no un infantil tradicional, se cuenta una historia adulta. Si traés a tu hijo, no te vas a sentir afuera", dice Alejandro. Thomas lo mira, lo escucha, atento.

–¿Cómo fue la preparación previa al debut?
Alejandro Paker:–Yo hago de El aviador. Investigué sobre la vida del autor y pude entender por qué escribió lo que escribió. Ha sido un aventurero eterno, y creo que este libro relata un proceso interno que, supongo yo, le sucedió en algún momento. Creo que este libro le salvó la vida, fue una especie de catarsis para salvarse a sí mismo, para reencontrar a ese niño perdido. Todos tenemos un niño perdido con necesidad de jugar, de reírnos, de cuestionar libremente todo.
Thomas Lepera:–Leí el libro y me gustó mucho. El año pasado en las clases de teatro lo habíamos hecho y lo tenía bastante sabido. Ya lo tenía incorporado. El personaje de El principito pregunta por todo, no tiene problema, siento que me parezco. A mí me gusta la forma tan sutil con que El Principito expresa su ternura con sus preguntas, que nadie más se animaría a formular, y cómo cambia a los mayores con esas interrogaciones. Eso me encanta. Es muy divertido, y muy romántico. Tiene un montón de emociones.
–¿Sentís una responsabilidad mayor por ser tan chico y encabezar el espectáculo?
TL:–Me divierte estar en los ensayos con todos ellos. Es mi primera vez, no tengo más experiencia que alguna publicidad para televisión y la verdad que es un aprendizaje. La paso bien, me mato de risa. Los grandes me enseñan a hacer las cosas de la mejor manera posible.
AP:–Nosotros aprendemos de él. Nos invita al juego y eso es saludable. Desde los primeros ensayos, fue buenísimo porque Thomas tiene una risa muy contagiosa. Eso te engancha. El humor que tiene Thomas lo pone al servicio de la obra y todos lo aprovechamos. Se dio así. Nada es impuesto. Por más que tenga más preparación o más estudio, él tiene mucha frescura que en el mundo de los adultos no existe. En los grandes hay cierto reparo, uno va midiendo, para ir dando de a poco, y eso es rejuvenecedor para el actor y el trabajo.
–¿Cómo llegaste a ser parte del espectáculo?
TL:–Tuve una audición con el director. Mi representante me avisó y vine. Fue muy divertido. Acá siempre vienen con una sonrisa y eso lo noté desde esa primera reunión que tuvimos. Llegué y me dijeron que no me ponga nervioso. Fue lo primero que me dijeron: "Que salga lo que salga." Y fue tranquilizador. Acá estoy. Todavía no lo puedo creer.
AP:–Yo participé de la versión anterior. Hacía del vanidoso y me tocó hacerlo en un momento de mi vida donde yo lo era. Hoy me toca hacer este aviador, del que tengo mucho que aprender. Sobre todo eso de dejarse domesticar por el niño que llevamos dentro.
–¿Cómo llegaron a la comedia musical?
TL: – Creo que es para lo que nací: me gusta actuar, bailar, cantar. Hace dos años que hago comedia musical con Katie Viqueira, mi maestra. Ella me hizo dar cuenta de mi voz. Nunca antes había cantado y me di cuenta de que me encanta. Miraba mucha tele y a los cuatro años, en el living de mi casa de Floresta, le dije a mi mamá "Quiero estar adentro de la tele", y entonces mi mamá empezó a anotarme en agencia y todos esos lugares. Estar acá es un orgullo muy lindo. Salgo del cole, almuerzo y vengo para acá. El finde, cuando no hay ensayos, me lamento. Siento que ensayando me divierto, si me quedo en mi casa medio que me aburro. De grande quisiera ser director, de cine y teatro. Actor también, claro, para saber cómo es.
AP: – Yo soy rosarino. Recién en la adolescencia me acerqué al teatro.  Iba al cine a ver Fama, Flashdance, Cabaret, Footloose, y quedé copado. Fueron las películas que me marcaron y me despertaron el amor por el musical. Veía que era algo difícil: cantar, bailar, actuar. Cuando a los 15 años me empecé a preparar profesionalmente, en los '80, me di cuenta de que era difícil integrar las tres áreas. Estudiaba por separado cada una de las tres cosas. Me viene a Buenos Aires a los 19, y tuve la suerte de entrar a una obra de Pepe Cibrián: El jorobado de París. Era una época, luego de Drácula, donde empezaban a marcarse las bases para que el musical argentino sea tan fuerte como ahora, y a partir de allí arranqué. Laburé mucho en musical porque estaba preparado en canto y danza.
–Según su opinión, ¿por qué la comedia musical es más atractiva que el teatro corriente?
TL:–Es gente bailando y cantando.  Eso es atractivo. La música entra en las personas, te llega y te mueve por dentro.
AP:–El público quiere ir a ver musicales porque, como dijo Thomas, la comunicación se da a través de un canal universal, un lenguaje musical, que te permite verlo hasta sin entender el idioma, como cuando alguien va a Broadway. El público argentino se conecta. Además, son espectáculos con gran producción y eso es atractivo. Hubo gente que hizo mucho: Pepe Cibrián, las escuelas de comedia musical, distintos musicales que vinieron y cautivaron al público local, Alejandro Romay, que fue uno de los precursores que hizo mucho por este género. Se han cuidado los productos, se necesitó profesionalizar el asunto. Hay que prepararse y así se hizo, y por eso la industria ha crecido.
–¿Políticamente sienta posición la obra?
AP:–Cuestiona el mal manejo del poder, El principito desde su inocencia, pregunta al Rey: "¿Qué es ser súbdito?" Eso invita a reflexionar si uno es ciudadnao pleno o simplemente un súbdito de los poderosos. O quiénes son los poderosos. De qué lado decidimos estar. No toma partido, invita a preguntarte, sin hacer juicio.   «



la remake de un éxito
En 2003 esta comedia musical fue representada en el Teatro Opera de Buenos Aires y en el Teatro Radio City en Mar del Plata, en el verano de 2004. Fue un gran éxito. De hecho, este musical fue visto por más de 100 mil personas sólo en Buenos Aires. Estaba protagonizada por Patricia Sosa, en el papel de la Serpiente, Juan Carlos Baglietto, como El Aviador y Sebastián Francini –que en la edición actual es El Hombre de Negocios– como El Principito.
La obra ganó el premio Estrella de Mar como mejor espectáculo musical, mejor coreografía, mejor vestuario y Carlos March (haciendo doble papel del Astrónomo y el Borracho que ahora vuelve a hacer) ganó como mejor actor de reparto. En aquel  elenco además de Rodolfo Valss (el Rey) Alejandro Paker (el Vanidoso)- que vuelven a estar en la versión 2013- estaban Florencia Otero y Valeria Archimó en el staff. Eduardo Gondell, el director, también repitió su equipo creativo para esta nueva versión.



dos que reinciden en este mágico cuento
Son dos experimentados del rubro. Una mirada apresurada a sus curriculum habla por ellos. Carlos March estuvo en obras como Están tocando nuestra canción, Pan y Circo (de Enrique Pinti), Vivitos y Coleando y 101 dálmatas. En televisión participó en Grande Pá , Buenos Vecinos y Franco Buenaventura (El profe), entre otros.  Hoy vuelve a ser parte de El Principito –como en 2003– haciendo doble personaje: el borracho y el astrónomo turco.
De la misma manera Rodolfo Valss (quien ha estado en La Novicia Rebelde, La Bella y La Bestia y Eva, el gran musical Argentino, entre otras obras, pero es mas reconocido por ser en TV coach de Operación triunfo y la misteriosa voz de Gran Hermano) vuelve a ser El Rey en la obra escrita por Saint Exupéry.

–¿Cómo es encontrarse diez años después con el mismo material?
March:–Es interesante. Muchas cosas quedaron y otras te dan la oportunidad de agregar algún detalle, alguna pavadita; la esencia es la misma pero hay cositas que se pueden agregar.
Valss:–Estaba ahí. Uno se da el permiso de agregar cositas que hace diez años atrás no se te ocurrían. Hoy este rey creo que tiene más humor y más libertad que hace diez años. Está bueno divertirse haciendo esto, sacamos el niño que tenemos dentro y jugamos. Eso me permite que el personaje tenga otras lucecitas y recorra otros caminos.
–¿Creció el público de musicales?
M:–Yo no soy de hacer encuestas, no sé cómo medirlo, pero puede ser. Hay una avidez del público por ver musicales, una cosa fue llevando a la otra y se fue creando una especie de cultura del musical.
V:–¿Sabés cómo se puede medir? Al ser ambos docentes podemos decirte que se puede ver en las escuelas o lugares donde se dan clase que son muchos más que antes. Hay muchos chicos que quieran estudiar, aprender de qué se trata. Ese requerimiento muestra el interés existente, sin dudas.
M:–Hacer comedia musical es tan difícil como placentero. El actor tiene que estar preparado en actuación de la misma manera que en baile y canto, para juntarlo todo en un espectáculo. Para hacerlo bien hay que invertirle el triple del tiempo en preparación, formación y adecuación a la disciplina. Acá no hay margen de improvisación. No podés zafar. Todo debe estar en sincronía.
V:–Es una exigencia súper atractiva. Hay una métrica que respetar. Acá a lo que más le tememos es que nos agarre tos en medio de una escena. Imaginate.



los grandes temas del libro
Su frase emblemática es: “No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos.” El libro El principito, publicado en 1943, es el relato corto más conocido del escritor y aviador francés Antoine de Saint Exupèry. Lo escribió mientras se hospedaba en un hotel en Nueva York y fue publicado por primera vez en los Estados Unidos, y traducido a 180 lenguas y dialectos. Puede parecer un libro infantil por la forma en la que está escrito y por la simpleza de la historia, pero en realidad es una metáfora profunda sobre el sentido de la vida, la amistad y el amor. Narra el viaje que emprende el protagonista, a través de distintos planetas, mostrando un catálogo de actitudes humanas. Se habla del poder a través del rey; del egocentrismo desmedido y superficial  que se ve en el vanidoso; de la pasividad de los Ebrios, encerrados en un círculo vicioso. La base de la historia es la relación entre el El Principito y el Aviador, que lleva a este último a un renacer, mientras descubre el camino de la pureza, el amor y la amistad como la única salida posible en los momentos en que siente que ha perdido todo.


otra versión en el planetario
Además de este musical en el Teatro Coliseo, hay otra versión de este clásico de la literatura que se puede ver en Capital Federal. Con adaptación escénica de Marisé Monteiro y música de Martín Bianchedi esta versión de El Principito se representa los fines de semana, sábados y domingos a las 16, en el escenario circular del Planetario. La sala, que cuenta con 250 butacas, vende las localidades para mayores de dos años a $ 50 desde los días martes.

Fuente: Tiempo Argentino

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