viernes, 19 de abril de 2013

Yo tenía un alma buena (fragmentos de un relato mutilado)



Una videoinstalación con teatro, música y poesía

Un colectivo de talentosos artistas integrado por la actriz y coreógrafa Maricel Álvarez, el dramaturgo y director Santiago Loza, la fotógrafa Nora Lezano y el diseñador Martín Churba, entre otros, se reunió para crear una obra multidisciplinaria que se podrá ver mañana, por única vez, en el Espacio de Arte de la Fundación OSDE. Yo tenía un alma buena (fragmentos de un relato mutilado) es una videoinstalación teatral con carácter performático que combina escenas registradas en video, texto grabado y en vivo, actuación y efectos sonoros.

Pocos días antes de la presentación, Álvarez habló con adncultura sobre el proceso desde sus orígenes, cuando María Teresa Constantin le ofreció desarrollar un proyecto artístico. Algunas obsesiones que la rondaban hacía tiempo fueron disparadores creativos: por un lado, la imagen de una mujer sentada frente al agua; también, la preocupación por "la huella que dejamos de nuestro paso por el mundo". Para expresar esas ideas con palabras, Maricel convocó a Santiago Loza, "un poeta extraordinario -como ella lo define-, que puede asimilar un material y hacerlo propio, atravesarlo por su sensibilidad". Juntos, en larguísimas y fecundas conversaciones, llegaron al concepto que estructuraría el trabajo: la noción del doble, "esa sombra que no sabemos si nos acosa o nos acompaña a lo largo de la vida".

La temática y el uso poético del espacio se fueron desarrollando al mismo tiempo. "Soy una gran lectora y Edgardo Cozarinsky es un autor que me fascina. Un pasaje de su libro La novia de Odessa, que me conmueve particularmente, habla sobre el viaje simbólico que representa la muerte para algunas culturas. Le solicité permiso para citarlo porque él ha resumido algo que me pregunto con frecuencia: qué queda de uno cuando la vida se acaba." En el programa de mano estará la cita completa.

"Yo quería que hubiera un texto y, también, una impronta audiovisual fuerte -continúa Álvarez-. Apareció la idea de trabajar con videos de mi cuerpo desdoblado. Entonces, se duplicó todo: hay dos pantallas, dos cuerpos (uno en vivo y otro proyectado), dos vueltas de texto (uno en vivo y otro grabado). Nora Lezano propuso filmar en una piscina y hacer tomas cenitales."

Las imágenes acuáticas, en blanco y negro, son bellísimas. Un registro poético de fragmentos de un cuerpo desnudo en tránsito.

Ficha. Sábado 20, a las 21, en Suipacha 658. Entrada libre.

Fuente: ADN Cultura

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