jueves, 25 de abril de 2013

Patricia Palmer: Juana la Loca



Sola sobre el escenario

Una primera actriz de la televisión, en la piel de Juana la Loca y cuatro personajes más, dirigida por Cibrián Campoy

Con una trayectoria de 40 años, Patricia Palmer sabe de los sabores y sinsabores de un oficio que hoy la encuentra una vez más arriba del escenario, esta vez con libro y dirección de Pepe Cibrián Campoy (esta es una de sus pocas obras no musicales). Se trata de Juana l a Loca, espectáculo unipersonal que estrenará el próximo sábado en El Cubo, donde además de Juana de Castilla, encarna a su madre, Isabel la católica, su nieto, Felipe II, su criada Leonor y a Felipe el Hermoso.

"Es un texto en verso muy bello, poético, por momentos muy procaz. La obra está basada en la historia de Juana de Castilla que, a los 16 años, se enamora perdidamente de Felipe el Hermoso, de Habsburgo. Y esos sentimientos terminan jugándole en contra. Su rebeldía, en el plano político, la lleva a ponerse fundamentalmente en contra de la Iglesia y de la Inquisición. Por eso terminó cuarenta y seis años encerrada en una torre, prisionera", adelanta.

Nacida en Mendoza, a los 24 años Palmer dejó su ciudad natal y se mudó a Buenos Aires para continuar sus estudios con grandes maestros, como Agustín Alezzo, Carlos Gandolfo, Augusto Fernandes o Lito Cruz, entre otros. También estudió canto, danza y dramaturgia; se recibió de psicóloga social, instructora de yoga y profesora de psicodrama. Mientras tanto, actuó en más de 20 novelas para televisión, de las cuales escribió tres (cómo no recordar Amor gitano, Sin marido, Libertad condicionada, V endedoras de Lafayette o Más allá del horizonte ) y se destacó en el teatro, donde participó en otra veintena de obras y dos comedias musicales. Tuvo dos hijos y concretó su sueño del teatro propio, El Taller del Ángel.

"Cada vez que entro allí me conmueve haber logrado ese sueño. Hoy es un espacio con una programación muy variada, donde se desarrolla el Teatro a Upa, único teatro para bebes en Argentina y talleres de diferentes actividades", resume entusiasmada.

En 1997, Palmer asumió la dirección artística de Canal 9, con Alejandro Romay al frente de la empresa. En una gestión corta, intentó recuperar los ciclos de ficción que escaseaban en la programación de aquella época.

Hace muy poco volvió a abrazar a la televisión en dos facetas que siempre disfrutó: la actuación y la escritura. "En enero estuve grabando Historias del corazón, en Telefé, donde participé como actriz y también como autora. Y el año pasado estuve en Cuando me sonreís, en el mismo canal. Si bien hoy no dispongo del tiempo para hacer una tira diaria, siempre estoy un poquito ahí cerca", afirma.

Después de tamaña trayectoria: ¿qué balance hacés de la profesión?

A mí me costó mucho todo. La vida me hizo hacer zigzag, y siempre pienso que estoy empezando. Igual pude alcanzar los objetivos que me había trazado. Me parece que la profesión de actriz tiene algunas cosas duras. Es un gremio sobrepoblado. Entonces, cuesta mucho hacerse un lugar. Tenés que poner mucha energía, estudio, dedicación y trabajo. Así tendrás una profesión toda la vida. Ser actor no es estar en la pantalla por un rato, sino sostener un oficio, en las buenas y en las malas, durante treinta o cuarenta años, Me considero una persona afortunada por hacer lo que me gusta, pero por supuesto que no fue todo color de rosa.

Juana la Loca
De Pepe Cibrián Campoy
Sábados, a las 20; y domingos, a las 19.
En El Cubo, Pje. Zelaya 3053 (Abasto).
Entrada, 120 peso

CÓMO CONSEGUIR UN PROTAGÓNICO EN TV

Su primer protagónico lo interpretó en Sin marido (1987), la novela de Alberto Migré. Después llegó Dulce Ana, un éxito muy grande en su carrera cuyo rol se ganó a fuerza de confianza y tenacidad: "Romay no creía en mí para protagonizar esa novela, porque decía que era muy linda y demasiado alta para ese papel. Así que me caractericé como el personaje, y de caradura me fui a pedirle a la secretaria que lo hiciera salir, que le dijera que había una persona de su pueblo de Tucumán que lo quería ver. Alejandro salió y durante cinco minutos no sabía quién era. Esa bravuconada me dio uno de los éxitos más importantes de mi carrera"

Fuente: La Nación

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