viernes, 12 de abril de 2013

Niños de madera



Niños de madera

Son dos los Pinochos: el original de Carlo Collodi, en el fondo humilde y modesto, y el de las películas de Walt Disney, que trae cierto aire de ganador, pero termina subordinado a la honestidad visceral que esconde el italiano bajo su manto de mentirillas. Una lectura exhaustiva del texto original sirve de punto de partida para la puesta en escena de Alfredo Martín al frente del elenco juvenil Los Gascones. Iván Vitale como el niño-muñeco italiano y Lautaro Luque como el del dibujo estadounidense llevan sus personajes con simpatía. La interacción entre ellos es el motor de la puesta de Niños de madera .

También aquí cobra cierto coprotagonismo el Grillo, convertido con buen tino en músico en escena. O a la inversa: el responsable de la musicalización de la obra, Francisco González Franco, es a la vez el intérprete del Grillo y lo hace por momentos guitarra en mano. Personaje valioso, esta versión teatral, al igual que la de Disney, no lo deja morir aplastado por el malhumor de Pinocho. Se mantiene así como vocero de una visión de mayor perspectiva sobre el devenir de las figuras protagónicas.

Sin embargo la puesta no logra apartarse de la impronta episódica de la obra de Collodi, que en una primera instancia salía publicada en un diario por capítulos. La relativa autonomía que tienen estos relatos conspira contra una puesta en escena que los englobe a todos ellos, aun cuando se alivie las cisuras explicitándolas con la salida y entrada del elenco, en una suerte de barajar y dar de nuevo. Ahí llevaba las de ganar la película de Disney, que fusionaba los capítulos en una historia de tensión sostenida.

El elenco coral, en constante movimiento para recrear escenas, tomar personajes o bien hacer de nexo con el público, luce fresco, aun dentro de algunos altibajos propios de un grupo en formación. Los integrantes de la compañía Los Gascones son de alguna manera ellos mismos un elenco de Pinochos, todos ellos en puntos diversos del pasaje de la noble madera innata hacia la adquisición del oficio actoral. La tradición formadora de la sala creada por Alejandra Boero se mantiene viva. Habrá que seguirles la pista.

Fuente: La Nación

Sala: Andamio 90, Paraná 660 / Funciones: viernes, a las 20:30

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