lunes, 15 de abril de 2013

En su nombre



La "cocina" de una parroquia

El universo que se esconde detrás de la vocación religiosa es un misterio que siempre despierta la curiosidad y la fantasía de todos los que viven alejados de esta realidad.

El universo que se esconde detrás de la vocación religiosa es un misterio que siempre despierta la curiosidad y la fantasía de todos los que viven alejados de esta realidad. La humanidad de la vida de un sacerdote, sus deseos más íntimos, sus secretos mejor escondidos y sus pecados inspiraron obras inolvidables como Camila o El pájaro canta hasta morir. Si a esta tendencia le sumamos el fervor religioso que se despertó con el reciente nombramiento del Papa argentino, En su nombre, la obra que escribió Alberto Romero antes de que se conociera esta noticia, tiene el mérito de estar un paso adelante.
Los padres Pablo y Domingo, sacerdotes de un pueblo, reciben la visita del padre Osvaldo, que cumple funciones como secretario provincial de la orden a la que pertenecen. Admirado por Pablo desde los tiempos del seminario, para Domingo representa un contrincante en la posibilidad de ser elegido el nuevo provincial. Con su carisma y un gran poder de seducción, Osvaldo irá construyendo poder y una red de contactos para alcanzar todos sus objetivos. A este triángulo de intrigas y secretos, se sumará la presencia de Gladis, una mujer que trabaja en la iglesia y que tiene a su hija de 16 años internada en el hospital luego de un confuso episodio ocurrido en su casa y del cual se desconoce si fue un ataque de un hombre o un intento de suicidio.
Con todos estos elementos En su nombre se convierte en una obra con un texto donde lo evocado, es decir lo ausente, lo no dicho, carece de fuerza para transformarse en algo obvio que no sorprende al espectador. Incluso la elección del espacio donde ocurre toda la acción, la cocina de la parroquia, se convierte en una referencia forzada. Entre los actores, Analía Farfaglia se destaca como Gladis, y Amberto Romero, que además de escribir la obra encarna al padre Pablo, logra un personaje inocente y tierno que se contrapone frente a la desmedida carencia de escrúpulos de los otros dos sacerdotes.
La dirección, a cargo de Emiliano Samar, incluye al comienzo una coreografía con movimientos de acciones que ocurrirán durante el transcurso de la obra. Sin embargo, el efecto se pierde sin lograr su objetivo. Quizás el recurso pueda ser más efectivo si se establecen marcas en puntos clave y esos movimientos, al final, permiten remitir al espectador a esos acontecimientos.

Fuente: Tiempo Argentino

Funciones: sábados, 23 hs.
Teatro: La Tertulia (Gallo 826).

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