jueves, 11 de abril de 2013

Claudio Tolcachir: Emilia



De manos que cuidan y asfixian

El creador Claudio Tolcachir estrena hoy Emilia, trabajo que nace a partir de una historia personal (el reencuentro con su niñera) y que termina hablando sobre el no ver y la solidaridad

Una noche, para el cumpleaños 40 de su hermano mayor, le tocó pasar a buscar a la mujer que lo había cuidado durante años. En el viaje, esta señora comenzó a contarle con infinidad de matices y con tanto cuerpo involucrado historias de su vida que a él, casi, le resultaban ajenas. "La situación me mató porque para ella eran cuestiones fundamentales que yo ni recordaba", reconoce ahora en un bar de Palermo el director, actor y dramaturgo Claudio Tolcachir.

Esa señora había llegado a la casa de sus padres cuando tenía 14 años. Estuvo cuidando a su hermano y a él otros 14 años. Un día dejó la casa de los Tolcachir porque había conseguido un trabajo mejor. "Durante aquel viaje en coche me sentí injusto, desagradecido -sigue él-. Esa mujer había estado conmigo un montón de horas, años. Por ejemplo, yo pensaba que era muy tímido y ella me dijo que hacía lo que quería; que, en mi soledad, no tenía ley. Todo era muy raro. Por otro lado, me quedaba claro que había estado conmigo porque era su trabajo. Esa situación tan desequilibrada de afecto me quedó ahí, atornillada en el cuerpo. Con el tiempo, me di cuenta de que esa molestia fue la entrada a una obra que, luego, se despliega hacia otras zonas."

Hay otra pregunta que le disparó esta situación personal que se proyecta al campo de lo social: ¿cuánto no registramos de la necesidad de los otros? La obra de la que habla el creador de La familia Coleman se llama Emilia . Se estrena hoy en Timbre 4, su sala de Boedo.

En la primera escena aparece en la casa de un tal Walter una tal Emilia. Emilia fue la niñera de este señor que parece vivir un presente perfecto. Como le sucedió a Claudio, esta señora le cuenta con detalles situaciones que él tampoco reconoce, que tampoco recuerda. Sin embargo, nadie pone en duda el relato de esta mujer. La vida de Walter (papel a cargo de Carlos Portaluppi) no es fácil. "Diría que él es un perdedor que despliega una cantidad de estrategias para revertir esa situación. Meterme en su cabeza me dolió mucho. Él ama, pero ese amor no le sucede, no le vuelve. Construye una familia, una mujer, un hijo; que todo es de mentira".

Por primera vez, Tolcachir decidió escribir un texto solo y recién una vez terminado darlo a conocer al elenco. Hubo otras decisiones en el camino. Por lo pronto, el tono cruel que se desprende de la lectura de Emilia tiende pocos vínculos con sus espectáculos anteriores. "Al principio, en la obra parece que está todo bien -cuenta-. En verdad, cada uno de los personajes aparenta esa sensación hacia ellos mismos, Bajo esa situación, todos parecen sobreactuar algo que no viven, que no sienten y que les duele. Como si no tuvieran una mirada propia. En comparación con montajes anteriores, es cierto, Emilia casi no tiene descansos."

- ¿A qué vino eso?

-Me cuesta mucho explicar un espectáculo mío. Diría que no es lo que quise trabajar en esta obra, como querer evitar lugares seguros. Emilia pasó por otro lado y tuve que hacerla porque, de otra manera, no podría pasar a la siguiente.

Cuando decidió enfrentarse a la hoja en blanco en su cabeza tenía todo: el disparador, la historia, la estructura. Sin embargo, no podía avanzar. En otros textos suyos se había largado sin tener en claro el espacio. Ese aspecto, como el mismo texto, estaba librado a lo que el mismo elenco iba proponiendo. Por algún motivo, en Emilia eso no sucedía y era vital para el proceso. Sí sabía, por ejemplo, que no quería una mesa de living ni un sillón ni nada de ese universo. Todas esas referencias le hacían ruido. Una noche soñó con un cuadrilátero o un corral habitado por Walter y su familia. Ese sueño fue revelador. Le permitió, a la mañana siguiente, sentarse a escribir sabiendo que se podía tomar permisos internos y lanzarse a un marco más conceptual o más onírico. Resolver eso, apunta, fue vital.

En la obra, más allá de esos personajes que deciden no ver o que no pueden ver más allá de sus propias voluntades, hay otro tema vector: la solidaridad. De hecho, hay una escena en la que los integrantes de esta familia (mamá, papá e hijo) deciden desprenderse de ropa porque algo de la llegada de Emilia los toca, los confronta con realidades económicas que no son las suyas.

La escena, a la luz de los recientes acontecimientos, replica en situaciones colectivas muy cercanas. Como si todos nosotros hubiéramos actuado esa escena apenas hace una semana. "La desconexión de Walter con la realidad es la que vivimos todos como sociedad. Walter dice amar a Emilia, y la ama. Sin embargo, ni puede pensar en ayudarla ni llega a percibir sus carencias. Como sociedad también nos sucede algo así y hay infinidad de cosas ante las cuales decidimos mirar para otro lado. Se construyó un shopping que, ahora nos damos cuenta, hace que se inunde un barrio. Pero, ¿qué pasó que no sentí, que no sentimos, que era importante movilizarnos para detener esa obra?" El tema lo perturba, se nota.

En otro plano, trabajar con el elenco (Elena Boggan, Gabo Correa, Adriana Ferrer, Francisco Lumerman y Portaluppi) le produce la sensación opuesta. "Este grupo me tranquiliza. Trabajar con ellos es una experiencia reveladora", dice. A todos los conoce desde hace tiempo. Para los conocedores de las obras de Tolcachir (si no las conoce, la mayoría de ellas están en cartel en el mismo Timbre 4) hay una cara nueva. Es que el papel de Emilia está a cargo de una actriz de más de 70 años que vive en Chivilcoy y que, el año pasado, comenzó a tomar clases de teatro en la sala de Boedo. "Elena Boggan es una actriz muy importante en su ciudad. Es una mujer de campo maravillosa. Tiene una templanza que yo, como actor, se la envidio", apunta quien en estos días también esta filmando una película con Gael García Bernal en Misiones.

- Si tuvieras que titular esta nota, ¿qué pondrías?

-Uy..., ¡qué difícil! Podría ser algo así como manos que cuidan, que asfixian. Como algo del orden de la protección y la opresión. Quizá sea por ahí..., fijate.

Emilia
De Claudio Tolcachir
Sala, Timbre 4 (México 3554)
Funciones, jueves, 21, y sábados, a las 21 y 23.15.
Entradas, desde 70 pesos

Fuente: La Nación

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