miércoles, 28 de noviembre de 2012

Gerardo Baamonde y Javier García: Pessoa (Saudades)

El libro del desasosiego sobre el escenario

Tendido sobre una cama, el hombre que intenta dormir decide matizar su insomnio haciendo un repaso de su vida. Corre el año 1935 y Fernando Pessoa –porque de él se trata– comparte su monólogo con los espectadores haciéndolos partícipes de sus opiniones sobre la fugacidad de la vida, la soledad, los sueños imposibles y la política, entre otras cuestiones. Interpretado por Gerardo Baamonde, Pessoa (Saudades) es la primera obra del marplatense Javier García, director de la puesta. Inspirado en El libro del desasosiego (escrito por el portugués desde 1913 hasta su muerte), el monólogo reúne algunos de los temas que obsesionaron a su autor desde una perspectiva confesional. “Quisimos transmitir lo que a nosotros nos pasa cuando leemos a Pessoa”, explican Baamonde y García, “y que el espectador escuche la máquina de su pensamiento”.

Nacido en Lisboa en 1888, Pe-ssoa perdió a su padre y poco después, a su hermano. Poco después, su madre se casó con el cónsul de Portugal en Durban, Sudáfrica, lugar donde transcurrió la adolescencia del poeta. A los 20 años, ya de vuelta en su ciudad natal, consiguió trabajo como traductor comercial, tarea que conservó toda su vida, alternándola con la escritura de ensayos y reseñas literarias. Pessoa escribió una abultada obra literaria, que incluyó textos firmados con su nombre y otros, por hombres de letras inventados por él hasta el menor detalle, autores éstos que hacían gala de los más diversos estilos. “Los heterónimos más conocidos son Alberto Caeiro, Alvaro de Campos, Ricardo Reis y Bernardo Soares, pero Pessoa tuvo más de setenta, el primero a los cinco años”, señalan García y Baamonde.

–¿Costó seleccionar textos de un libro tan vasto?

Javier García: –Elegí en base a los temas con los que me identificaba: el desconsuelo y la opresión de la vida, el sueño, la creación, la libertad. El libro del desasosiego tiene a la condición humana como tema central. Pero está desarrollado desde múltiples puntos de vista.

Gerardo Baamonde: –Es un libro que escribió como si lo hubiese ido bordando. En él habla de todo, hasta tiene textos patrióticos referidos a la lengua portuguesa.

–El espectáculo también incluye textos de gran actualidad.

J. G.: –Así es. Los textos referidos a los políticos y a la pérdida de la sensibilidad social del hombre contemporáneo parecen haber sido escritos apenas ayer.

G. B.: –O dentro de algunos años, tal es su actualidad. Habla sobre ciencia, sobre religión, entre muchísimas otras cosas. El decía: “todo me interesa y nada me atrapa”. Leyendo a Pessoa nos damos cuenta de que manejaba una gran cantidad de temas pero que, enfrentado a lo cotidiano, la vida se le hacía imposible por detalles pequeñísimos.

–¿Qué opinan sobre su necesidad de crear heterónimos?

J. G.: –Eran su proyecto estético. Necesitaba la variación, la mutación para crear. Fue su modo de deshacerse de sus contradicciones. Pessoa tenía una gran necesidad de compañía, pero elegía el aislamiento, quería publicar, pero escondía sus textos o los perdía.

G. B.: –Ese modo de crear explica su pasión por el aguardiente: Pessoa tenía que calmar de algún modo a esas bestias que tenía dentro.

–¿Cómo aparece tratado el tema del lenguaje?

J. G.: –Para él, la gramática era un instrumento y no una ley. En la obra, el personaje dice: “Tal vez un día comprendan que cumplí, como ningún otro, mi deber de intérprete de una parte de nuestro siglo”. Pessoa sabía que estaba adelantado a su tiempo. Pero también lo desconsolaba que su obra no fuese leída.

–¿Fue difícil asumir desde la actuación esa voz plural?

G. B.: –Pessoa decía “Soy como un escenario vivo por donde pasan varios actores representando diversas piezas”. En esta obra, yo soy también ese mismo escenario.

–Usted interpretó obras de Beckett en diversas oportunidades. En algunas, sin palabras, se refirió a los mismos temas que aquí desarrolla Pessoa...

G. B.: –Es cierto, hay textos de Pessoa que bien pudo haberlos escrito Beckett. Para mí el silencio es un “texto” muy poderoso. Acto sin palabras, por ejemplo, es el resumen silencioso de la obra, de Be-ckett. Acá, en cambio, la palabra se vuelve física y me agoto aun cuando casi no me muevo.

* Pessoa (Saudades), El Tinglado (Mario Bravo 948), hoy a las 20.30.

Fuente: Página/12

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