sábado, 29 de septiembre de 2012

Adabel Guerrero

"No me quedo con las ganas de nada"

La bailarina y vedette interpreta a una prostituta en la obra de teatro El diluvio que viene. Cuenta que la discriminaban en la Academia de Danza por su cuerpo y que sufrió anorexia pero nunca bajó los brazos. "En el futuro me veo como una empresaria", arriesga.

Se define como una bailarina que está en etapa de "absorción y crecimiento" y dice que siempre soñó con tener una "formación integral", en una charla de camarín en la que constantemente sobrevuela la palabra artista, Adabel Guerrero repasa rápidamente su curriculum profesional. Su carrera empezó cuando era una niña.
A los siete años ingresó a la Academia de Danzas, en su La Plata natal, para bailar clásico; se recibió de profesora; formó parte del ballet de Inaki Urlezaga; vendió ollas Essen por Barrio Norte; vivió al día con las propinas que ganaba a sus 20 años como mesera de un restaurante y hasta se sacó las ganas de estudiar un año de Psicología. Sin embargo, no olvida aquella época en la que tuvo que dejar la danza porque su cuerpo no se adecuaba al físico que debía tener una bailarina de ballet: "bailé hasta los 20 años que me cansé. Yo tengo un físico muy pulposo y siempre me costó conseguir trabajo porque tenía que comer nada. Siempre me exigían estar más flaca, yo tenía muchos problemas familiares en esa época, estaba prácticamente anoréxica y no podía sostener esa  exigencia", recuerda.
Así, Adabel Guerrero, que prefiere mantener en secreto su edad, sentada frente al espejo en el que todas las noches se maquilla para ponerse en la piel de la prostituta Consuelo, el personaje que le toca interpretar en El diluvio que viene (ver recuadro),  confiesa: "Me costó mucho esfuerzo lograr lo que logré, pero acá estoy. No me arrepiento de ninguna de todas las cosas que hice a lo largo de todos estos años de carrera porque elijo muy bien mis trabajos y demuestro lo que sé hacer continuamente en el escenario."

–¿Te recordás como bailarina en tu niñez?
–Siempre fui igual. Era una nenita y me iba en bicicleta 60 cuadras hasta la escuela de danza. Iba a la primaria, volvía a casa a tomar la leche y después seguía tomando clases de baile con una profe particular en mi casa.
–O sea que de la escuela primaria, ni hablar…
–¡Me iba bárbaro! Pero no le daba ni bola. ¡Yo quería bailar! Trataba de que me vaya bien para no repetir y sacármela de encima rápido. El secundario lo terminé libre, pero porque siempre me gustó estudiar y quería tener el terciario de profesora de ballet. Yo no me quedo con las ganas de nada, así que ya tendré mi oportunidad de transformarme en psicóloga. Ahora es el tiempo de esto y cuando sea más grande haré lo que me quedó pendiente.
–¿Te notás diferente a tus colegas?
–Yo no me comparo. Me siento artista y punto. Desde chiquita que recuerdo a Yolanda Montoya, una profesora mía de la academia que era la que más me incentivaba a formarme y a seguir adelante. Yo siempre era diez en todas las materias porque me apasiona lo que hago. Tengo una formación integral que me permite comunicar con el cuerpo. No sé del resto.
–¿Es la primera vez que hacés algo netamente musical?
–Yo ya hice cosas con Pepe Cibrián, después hice Doña flor y sus dos maridos y esta vendría a ser mi tercera comedia musical. Igual, de chiquita, en La Plata, había hecho cosas similares, por eso lo defino como el género que más me gusta hacer, porque lo probé. En realidad, todo lo que sea artístico me encanta. Es difícil cantar y bailar a la misma vez pero se hace entrenando y practicando técnicas de respiración. Si todo fuera fácil, me aburriría, porque a mí me gusta la adrenalina.
–¿Por qué es tu género favorito?
–Porque es el más completo. No sólo te permite componer un personaje, sino que tiene todo un desarrollo dentro de la obra. Se pasa por distintas facetas que me parecen muy divertidas.
–¿Cómo hacés para ser exitosa en el musical y a la vez una reconocida vedette?
–Es otro personaje que compongo, diferente. Yo en un teatro de revistas compongo a una vedette, acá hago una aldeana, en ShowMatch bailo. Es lo que más me entretiene de mi carrera, lo variado. Me encantaría hacer de pordiosera, de nena, de millonaria o de viejita.
–¿Sos de prepararte y estudiar mucho para tus personajes?
–Sí, claro. Trato de componer el personaje desde lo más profundo posible. Estudio, averiguo, me informo. Lo interesante de la actuación es la investigación, aunque el público no sepa lo que a uno le pasa por dentro y lo que lo preparó.  No soy un robot que viene y baila.
–¿Cómo te llevás con la fama?
–Me voy acostumbrado. Yo la fama la busqué para que nunca me falte trabajo. Hay muchas chicas mil veces más talentosas que yo, pero como no se las conoce no tienen la oportunidad. Es difícil llegar, pero siempre trabajar fue lo primordial, porque yo desde los 17 años me mantengo sola. Sentí que llegaba a un techo, por mi cuerpo no podía entrar a un ballet estable, y cuando me tocan el orgullo, se arma. Lejos de deprimirme, encontré esto que me satisface aun mucho más.
–¿Lo de los escándalos también lo buscaste o vino en el combo?
–La prensa es todo un tema. Es la parte fea de este trabajo. Depende de quién te ataque a veces te resulta divertido. Yo no quiero tener que salir todo el tiempo a contestar todo.
–¿Te considerás un ícono sexual?
–No. La gente gracias a ShowMatch  conoce más sobre mi carrera. Obvio que siempre alguien tira un "qué buena que está", pero además ven que bailo y canto. Sienten que me preparo, estudio. De pronto te pasa que ves a alguien divino que es un zapato que no hace nada y te indignás. A mí me seduce la persona habilidosa.
–¿A quien admirás?
–A gente que se prepara, que es completa. Yo soy mejor bailarina que cantante o actriz. La experiencia va haciendo que crezcas y por suerte yo siempre me fui preparando, pero con oficio. Tengo escenario que he pisado, pisado y pisado. Absorbo cosas todo el tiempo.
–¿Cómo te proyectás de acá a diez años?
–No digo la edad no porque me joda, sino para mantener el mito. Para mí, la edad más linda de la mujer son los 40, aunque me falte un poco para llegar. Tampoco tengo 20 años, pero ya me acostumbré a no decirlo. Soy como "La Chiqui" en eso. De acá a diez años me veo haciendo de todo, pero la vida me va llevando. Quiero seguir protagonizando, actuar en una ficción, tener un programa de tele con contenido copado.
–¿Te ves más actriz, conductora, bailarina?
–La bailarina vence más rápido que una actriz y cantante. Me cansé de bailar un poco, pero apuesto a otras cosas. Me veo empresaria con una escuela artística, una agencia de artistas, quiero sacar un perfume y una línea de ropa. El tiempo dirá. Yo soy muy fuerte en lo que es la revista por lo que es mi físico, pero tengo ganas de despegarme un poco de eso. No me interesa encasillarme.  «

Una perlita, Laurita

Adabel Guerrero tiene años de carrera, pero en su repaso por los trabajos que hizo en televisión prefiere olvidar uno: fue el personaje de "Laurita", junto a Miguel del Sel, con peluca platinada y vestuario bailantero. Fue en 2004, en un sketch en ShowMatch llamado "Mamas gratis", donde imitaban a Damas gratis y Guerrero bailaba al compás del "…se te ve la tanga".

La gran oportunidad

Después de recorrer todos los programas de chimentos por algún escándalo que se le adjudicara, a Adabel Guerrero le llegó lo que ella misma define como "la oportunidad de la vida". Es que desde la semana pasada, la morocha ex rubia, se sumó como protagonista al clásico musical El diluvio que viene en el Teatro Lola Membrives. A Adabel le toca encarnar el papel de Consuelo, la prostituta que llega a la aldea antes del diluvio universal, un personaje que venía haciendo la actriz Julia Calvo en las ediciones anteriores, el cual Guerrero se toma con mucha responsabilidad. "Salirme de lo que hacía Julia, pero sin faltarle el respeto, fue muy difícil. Trato de estar en todos los detalles para que se vea súper bien", comenta la vedette.Esta comedia musical es una obra italiana escrita por Prieto Garnieri y se trata de una adaptación teatral de la novela After me the Deluge, de David Forest, que causó muchas repercusiones en Roma durante 1974 por lo que se tradujo en varios idiomas.
"Esta obra es una comedia musical con una historia muy divertida. Es el segundo diluvio universal. Tiene mucho amor, muchos mensajes de vida muy importantes: sobre la discriminación, la política, el prejuicio. La escenografía es increíble con cosas giratorias. Montamos esta obra en dos semanas y para mí, ocupar el rol que dejó Julia Calvo es súper importante", comenta Adabel Guerrero que espera, después de las ocho semanas que estará en cartel la obra, ser convocada para nuevas comedias musicales y desprenderse, al menos por un rato, de su rótulo de bomba sexual.

"Me rajaron de Cantando porque desafiné dos notas de morondanga"

Hace algunas semanas Adabel Guerrero se paseó por los programas de la tarde diciendo que le había parecido una "tomada de pelo" que, tras la renuncia de Valeria Archimó a Bailando por un Sueño y su posterior reemplazo, hayan llamado a Silvina Escudero para seguir acompañando a Reinaldo Ojeda, el bailarín del certamen a quien le falta una pierna.
"Me pareció una falta de respeto, una tomada de pelo, porque me dijeron que nadie me había dicho que yo iba a estar en lugar de Valeria, cuando todos sabían que iba a ser yo", comentaba indignada, después de que la producción decidiera dar marcha atrás con la convocatoria.
Sin embargo, a pesar de haberse sentido ofendida, para nada lerda, la morocha hizo un interesante arreglo económico con la producción del ciclo y volvió al certamen con un perfecto Aquadance.
Adabel también participó este año de Cantando por un Sueño, donde quería demostrar que además de tener un cuerpo escultural y bailar como una profesional, podía transformarse en una estrella de la canción. De todos modos fue eliminada a mitad de concurso en competencia con “La Mole” Moli, que la superó en el voto telefónico. "Me rajaron del Cantando porque desafiné dos notas de morondanga. Hay gente que desafina toda la canción y no le dicen nada, pero entiendo cómo funciona. Por eso digo que ahora quiero seguir estando en comedias musicales y alejarme un poco de todo eso del escándalo. Me enojé mucho en su momento porque yo fui a cantar, no a hacer escándalo y quizás eso es lo que nos jugó en contra. Me encanta desafiarme constantemente, por eso volví a ShowMatch", comenta.

Fuente: Tiempo Argentino

No hay comentarios: