martes, 5 de junio de 2012

Malena Solda y Sergio Surraco: Yerma


“En el teatro uno se olvida que existe el afuera”

Los actores protagonizan Yerma, el clásico de Federico García Lorca, en el Teatro Cervantes. Aseguran que tal responsabilidad les ocupa gran parte de sus pensamientos y celebran que la cartelera ofrezca varias opciones para el espectador.Actúan además: Pepe Monje, Tina Serrano, Ana María Castel y Susana Lanteri.

Cocina y piensa en Yerma. Camina por la calle y dice los diálogos de esta mujer apasionada que inventó Federico García Lorca. A la noche, no se puede dormir pensando en su imagen inquietante. Así transcurren los días de Malena Solda, la actriz que desde el viernes pasado le pone el cuerpo a una de las figuras más famosas del autor español. A Sergio Surraco –en el papel del marido que trata de entender la obsesión de su esposa por ser madre– le pasa algo parecido: “Me encuentro con gente que me dice que hablo solo.” Son jóvenes y encabezan un texto clásico y complejo de la década del ’30 en la sala más importante del Teatro Cervantes. Los artistas cuentan cómo se hacen cargo de este desafío actoral bajo la dirección de  Daniel Suárez Marzal.
Yerma es una de las obras más complejas de Federico García Lorca, que forma parte de su trilogía de tragedias rurales, escritas entre 1933 y 1936, junto con Bodas de Sangre  y La casa de Bernarda Alba. Planteada como la tragedia de la mujer estéril, la historia de Yerma es la de una  joven fuerte, honrada, casada hace tres años con Juan y obsesionada con el deseo de tener un hijo. Esta puesta que llega a la sala María Guerrero del Cervantes cuenta con 26 artistas en escena y, además de los actores, incluye un cantaor y una bailaora, que funcionan como contrapunto de las situaciones más dramáticas.  El director llamó especialmente a Malena Solda y Sergio Surraco para los personajes principales.

–¿Qué se siente que pensaran en ustedes para hacer Yerma?
Malena Solda: –Se siente la confianza y la felicidad del director y de nosotros de estar trabajando juntos.
Sergio Surraco: –Tenemos mucha confianza con el director. Igual los actores nos volvemos a conocer en cada nuevo proyecto. En esta obra, no queda otra que escuchar al otro. Hay tan pocas palabras, que hay que escuchar y esperar la reacción.
MS: – Hacer Yerma es una tarea compleja. Yo al principio pensé ‘¿por dónde empiezo con esto?’ Y me preocupé por decir exactamente las mismas palabras que dijo Lorca, no quiero cambiar ni una. ¡Es Lorca! ¡Qué le voy a modificar! ¡Quién soy para modificarlo!
–¿Cómo se encara una obra de Lorca?
SS: –No quiero mandarme la parte con esto, pero somos actores profesionales que estamos preparados para tratar textos clásicos. Y nos gusta trabajar estos textos, por lo menos lo intentamos.
MS: –Además tenemos recursos técnicos para abarcar un clásico. Herramientas que nos han enseñado y cuando las tenés incorporadas, lo emocional se libera.
SS: –La función que cumple un teatro como el Cervantes es acercar este tipo de textos, que no predominan tanto en una obra comercial, por ejemplo. Está bueno que haya de todo y que la gente vaya a ver todo. Lo más lindo que hay para comunicar es el teatro. En el teatro, uno se olvida de que existe el afuera.
MS: –Y esta obra es muy onírica, creo que el espectador va a aprovechar eso y va a poder meterse en un sueño.
–¿Los temas de Yerma son actuales?
MS: –Sí, claro. La incomunicación de la pareja, la maternidad. Son temas que son de todas las épocas. El hecho de desear tener un hijo y no poder tenerlo es algo que le pasa a muchas mujeres.
SS: –En esta obra, la mujer toma un rol muy importante dentro de la sociedad en la que está viviendo. Yerma vive en un lugar seco, un tanto desértico, donde el agua es como el oro, donde la mujer se queda en su casa tejiendo, con los hijos y va a buscar agua de la fuente, mientras que el hombre está en el campo. Y Yerma rompe con esa cotidianeidad y sale de la casa a buscar respuestas. Estaba muy mal visto en esa época, estamos hablando de la década del ’30, como si estuviéramos en un campo argentino de esa época. La honra es algo que está constantemente y Yerma no deja nunca de ser honrada.
MS: –Yerma no concibe la posibilidad de tener un hijo con otra persona que no sea su marido. “No quiero cuidar hijos de otros”, dice. Y si no es así, no es de ninguna manera, no escucha.
SS: –Así se empieza a llenar de odio.
MS: –Es lo que le pasa a muchas mujeres. Le pasa a cualquiera que se frustra, pero sobre todo con algo tan visceral.
SS: –Mi personaje no sabe por qué sucede lo que sucede. Pero él quiere vivir en el campo, quiere cuidar el ganado, sembrar. Eso es lo que quiere hacer. No quiere pasar pesares. Es un tipo que se levanta a las 4 de la mañana y vuelve a las 19. A mi personaje lo único que le interesa es el campo.
MS: –A lo mejor es una forma de zafar del mal matrimonio, a cuánta gente le pasa eso.
SS: –Ellos se quieren, no sé si se aman, pero sí se quieren. Mi personaje quiere tener paz y sosiego. No le gusta que su mujer esté en boca de todos, todos están en un mismo mecanismo en el cual se habla por lo bajo. Al final, terminan yendo al lugar más oscuro. Cuando llega el momento donde ellos se dicen cara a cara qué es lo que quieren, ya no hay más recuperación.

Durante dos meses, todo el elenco de Yerma ensayó seis horas y seis veces por semana. Antes, Malena Solda y Sergio Surraco se encontraron con el director para hacer un trabajo previo de lecturas, que les diera tiempo para profundizar en la historia. “Es una obra en la que hay que estar muy concentrado, porque no podés perder nada de los matices. Hay una combinación de lo visceral y lo dulce”, dice Surraco. Los actores se preocuparon por trabajar un lenguaje que definen como sintético. “Lo que a otro autor le puede llevar diez palabras, Lorca lo dice con dos. Es riquísima la obra, pero en el lenguaje se nota que son personajes que viven en el campo y no tienen una locuacidad que sí pueden tener en las clases más altas o la gente de ciudad”, explica Solda.
Otro desafío de interpretación fue no caer en el melodrama y enfocarla como una tragedia. “Mi personaje tiene unas acotaciones que a veces dice de manera dramática. Eso lo llegás a entender mal y hacés cualquier cosa. Damos cuenta del sufrimiento de los personajes, pero no hace falta remarcarlo”, piensa la nueva Yerma del teatro argentino.
En la mayoría de las puestas históricas de Yerma, los personajes principales fueron hechos por actores más grandes que los que escribió Lorca. En esta versión, los artistas están a una edad similar a los que imaginó el escritor.

–¿Fue un desafío la cuestión de la edad?
SS: –Estamos en la edad para hacerlo. La edad real de los personajes a los que se refiere Lorca son treintañeros, incluso más jóvenes. Hay un preconcepto sobre estos personajes y es que se piensa que tienen que ser interpretados por gente más grande, que pueda transitar la experiencia emocional que requiere la obra. Yo no estoy de acuerdo con eso.
MS:– El problema de esta obra es que si Yerma lo hace una mujer más grande, ya el conflicto es otro, que es que si tiene más de 40 ya no puede perder su momento fértil. Pero este no es el caso. En esta obra y en esta sala, es muy importante tener una buena técnica. Si no decís los textos con una buena proyección no se te escucha. Te querés morir ahogado en un vaso de agua. Acá la técnica te libera, para poder tener una conexión emocional con lo que estás diciendo. Yo me aferro más a las palabras que a mi experiencia. Me preocupo en que resuene en mí todo el dolor de esta mujer.   <

Las actrices que hicieron Yerma

El 29 de diciembre de 1934 se estrenó en el teatro español de Madrid la tragedia Yerma, de Federico García Lorca. El personaje principal fue interpretado por Margarita Xirgu, la actriz favorita del poeta. El estreno estuvo precedido por la amenaza de un complot luego de que García Lorca se hubiese declarado a favor de los que no tenían nada. Dos años después, iba a ser asesinado por Franco.
Después de la Guerra Civil Española, la actriz Aurora Batista fue la primera en recuperar la tragedia de Lorca, entre 1960 y 1961. Tuvieron que pasar 23 años para que las autoridades españolas pudieran aceptar el legado de la obra de Lorca y reivindicar su figura, que había sido desprestigiada por los militares. Según recordó la actriz, la segunda vez que se pudo hacer Yerma en Madrid el teatro estuvo rodeado de policías. Al final, dejaron un canasto de flores rojas sobre el escenario, mientras el público gritaba: “¡Federico, Federico!”
La tercera versión de Yerma en España estuvo a cargo de Núria Espert, otra gran actriz de teatro. Se hizo en 1971 y Espert tenía 49 años. Con la dirección de Víctor García, la puesta estuvo más orientada al efecto visual que al texto. Había una famosa lona que se convertía en montañas, ríos, prados y, al final, en una matriz que se tragaba a Yerma y a su marido muerto. Esta versión estuvo cuatro años de gira y pudo llegar a Buenos Aires.
Finalmente, en Buenos Aires la propia Margarita Xirgu dirigió un montaje de Yerma interpretado por María Casares. Considerada una actriz francesa porque vivió muchos años en París, fue en Buenos Aires cuando Casares tuvo que actuar por primera vez en español. Quienes pudieron verla dicen que su interpretación fue visceral.
Ahora, a Malena Solda le toca pasar a la historia con su Yerma, como lo hicieron estas cuatro actrices, que defendieron la obra de Lorca, a pesar del miedo y la censura que generaba la figura del escritor español.

Un trabajo inestable

Entre obras de teatro y proyectos para cine, Malena Solda y Sergio Surraco transitan el camino de la actuación, acostumbrados a la incertidumbre laboral, propia de su oficio. “Estoy abocada al teatro pero me gustaría hacer televisión. Tengo muchas ganas de volver a la tele”, dice Solda, que viene de actuar en dos obras diferentes en el Konex y de participar en el festival Shakespeare.
“Cuando me hablan de una obra que quieren hacer dentro de un año, yo no sé bien qué decir, porque no tengo idea de lo que va a ser de mi vida dentro de un año. Está claro que no tenemos la suerte de Darín, por eso hay uno solo”, dice Solda. “Las cosas van apareciendo a su debido tiempo. Cuando uno puede elegir, está buenísimo”, agrega Surraco.
El actor dice que le costó diez años aprender cómo funciona la incertidumbre laboral de los actores. “Cuando ya te pasó varias veces que no viene nada de trabajo, sentís un vacío y después, siempre aparece algo. Cuando te vuelve a pasar, ya lo asumís. Hay que saber administrarse bien  para que no sea una angustia económica”, dice Solda.
Los actores valoran mucho su actual trabajo en el Cervantes, teniendo en cuenta la situación de muchos de sus compañeros. Surraco lo explica: “Hay muchos actores desempleados o que tienen otros trabajos, por ejemplo, que están en un banco y después se van a actuar. También es increíble la cantidad de actores que hay, aumentó muchísimo en los últimos diez años. Es algo bueno, pero de repente ves una enorme masa de actores que quieren trabajar.”

Un elenco de grandes nombres para una tragedia

Yerma se presenta de jueves a sábados a las 21 hs. Domingos a las 20:30 hs. En el Teatro Nacional Cervantes: Av. Córdoba 1155. Actúan además: Pepe Monje, Tina Serrano, Ana María Castel y Susana Lanteri.

Fuente: Tiempo Argentino

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