viernes, 15 de junio de 2012

Federico Irazábal, Claudia Marocchi, Diego Quiroz, Mariana Mazover, Agustín Palmeiro, Roberto Ibáñez y Lisandro Fiks: Piedras dentro de la piedra, Los tururú, "Queen, Malvinas", ¡Hundan el Belgrano!, "1982, obertura solemne" e Islas de la memoria. Historias de guerra en la posguerra




Retóricas sobre Malvinas: parodias, realismo e ideología

A treinta años del fin de la guerra de Malvinas, seis obras ponen en escena la contienda bélica con textos propios y ajenos y diferentes estéticas y miradas. Un recorrido por las propuestas.

El género bélico no abunda en el teatro; sus despliegues escénicos suelen verse mejor representados en una pantalla de cine. Sin embargo, en correlato con los treinta años de la guerra de Malvinas, el teatro independiente porteño adaptó el género bélico a sus posibilidades para producir diversas imágenes: un montaje político sobre la guerra y sus consecuencias.

En Buenos Aires se puede ver media docena de obras ligadas al tema. Cuatro de ellas vuelven sobre la época, 1982: Piedras dentro de la piedra, Los tururú, Queen, Malvinas y ¡Hundan el Belgrano! –la única que lo hace desde el punto de vista inglés; mientras que 1982, obertura solemne e Islas de la memoria. Historias de guerra en la posguerra retoman lo acontecido desde una perspectiva actual. De este modo, Malvinas se reconstruye de múltiples formas: realista, imaginada o paródica. A través de enfoques más o menos críticos, las obras exhiben su mirada política sobre la contienda.

¿Una vuelta a la política?

Las efemérides siempre generan adscripción, pero esto que ocurre ahora no pasó en los '90. Hay un cambio en el estado del arte del teatro y una progresiva toma explícita de posición respecto de los diversos acontecimientos políticos. "Volvió a aparecer la posibilidad de recuperar cierto discurso ideológico más fuerte en el teatro contemporáneo", evalúa Federico Irazábal, quien junto a Ana Durán codirige la revista teatral Funámbulos. Para él, la política volvió a escena para constituir lo que denomina una dramaturgia antiposmoderna –en oposición a la que se dio durante el menemato.

Además, la tendencia está anclada en una coincidencia generacional. La mayoría de estos directores no supera los 40 años. "Tiene que ver con una cuestión: de repente tenemos la edad suficiente como para hablar sobre lo que vivimos de chicos con cierta madurez", explica Claudia Marocchi, directora de ¡Hundan el Belgrano!, del inglés Steven Berkoff. "Hay que ver cuál es el rol que ocupa cada uno desde el teatro ante este tema. Tiene que ver con mi historia, con mi familia, mis familiares excombatientes", agrega Diego Quiroz, director de Los tururú y codirector de 1982, obertura solemne.

Del lado de acá

En detrimento de la acción y el espectáculo del cine, no hay secuencias de combate y son las escenas intimistas las que ganan la partida. Piedras dentro de la piedra, de Mariana Mazover, y Los tururú, no sólo comparten la inspiración, ambas son versiones libres inspiradas en fragmentos de Los pichiciegos que imaginó con certeza el legendario Rodolfo Fogwill, sino también el enfoque temporal que sitúa los hechos durante la guerra de Malvinas. Fogwill escribió Los pichiciegos en 1982, cuando la guerra todavía no había terminado. Treinta años más tarde, ese movimiento es irrecuperable, porque se trabaja sobre algo que el espectador ya tiene en su capital. "Me interesaba simplemente contar esas vidas y tratar de encontrar una situación de cotidianeidad. Mostrar cómo esas situaciones que de afuera resultan tan tremendas, se naturalizan, y que en realidad la relación no es con la muerte, sino con la vida. La muerte se cuenta sola", afirma Mazover.

Piedras dentro de la piedra no responde al registro historiográfico: con mujeres y niños cargando fusiles, Mazover interviene el universo con personajes femeninos y amor adolescente. Así, recrea las últimas horas de un grupo de desertores. "Me interesaba desmontar la noción de desertor. Acá, el desertor no es el traidor, sino aquel que no está dispuesto a participar de una masacre en nombre del honor", explica Mazover, que se permite la ironía y el humor en situaciones no habituales, y así, funciona como contralenguaje para romper una estética de despojos. Donde el sentido común y el acervo de películas estadounidenses instauró tragedia y conciencia, Mazover pinta inocencia e inconciencia en un grupo de soldados que no tiene muy en claro por qué está donde está. "Partimos del lugar de que juegan a la guerra pero que el sustrato es que no tienen entrenamiento", cuenta.

Con una puesta más minimalista que Piedras dentro de la piedra, Los tururú se nutre también del texto de Fogwill y Sin novedad en el frente, del alemán Erich María Remarque. Cinco soldados desertores transan con el comando argentino al que pertenecían y negocian con los gringos su libertad. Esta es la base de Los tururú. "El tururú es el que nadie quiere: los negros, los putos, los raros, los locos. Los excluidos. Nuestros personajes son chicos desertores que se vuelven desertores porque quieren vivir, porque tienen miedo", explica Quiroz.

Nuevamente aparecen las bombas, las provisiones insuficientes, la lucha por la supervivencia, la espera por la rendición, los operativos por el tabaco. Pero estos soldados saben bien qué es lo que sucede y dialogan con el injurioso "Vamos ganando", las habladurías sobre lo que comen y las donaciones que no llegan. "Nosotros somos los títeres de la fiesta", asumen.

Queen, Malvinas propone otro enfoque. En el '80 Queen estuvo en Vélez y ya en el '82 hasta la palabra "Exit" estaba prohibida. Después volvimos a amar a Queen, Kiss, Pink Floyd, Los Beatles, y por supuesto a Roger Waters que estuvo en marzo para los 30 años. De ahí el título de la obra, que toma estos odios como parte de las contradicciones que circulan en la sociedad. En este caso, son las armas, los maltratos de los superiores, la espera del horror y la muerte en las trincheras las que cobran protagonismo en esa guardia que hacen dos chicos -de Buenos Aires y Misiones- poco antes de la batalla de Monte Longdon, una de las más cruentas, en la que se peleó a bayoneta calada. "Tomando situaciones reales, ficcionalizo", cuenta el autor, Agustín Palmeiro, que formó parte de lo que se conoció como el T.O.A.S (Teatro de Operaciones de Atlántico Sur), donde estuvieron muchos de los conscriptos que actualmente acampan en Plaza de Mayo desde hace cuatro años en busca de reconocimiento como ex combatientes de Malvinas. Palmeiro nunca llegó a entrar en combate, pero tampoco podrá borrarse los fatídicos recuerdos.

Del lado de allá

Una suerte de farsa musical, ¡Hundan el Belgrano!, deconstruye la perspectiva imperial inglesa y denuncia las atrocidades cometidas. Lo llamativo es que se trata de un autor inglés, Steven Berkoff, que en 1986 estrenó la obra en Inglaterra y fue rechazada por la prensa de derecha porque satirizaba a Thatcher (en esta versión, de Rafael Spregelburd, la llaman "Amargas Cachas"). El eje desde el que parte es que las negociaciones de paz estaban avanzadas al momento del hundimiento criminal del Belgrano, luego de lo cual Inglaterra consiguió la superioridad naval. De modo que demuestra que el final que hoy todos conocemos se pudo haber evitado y desnuda a una Thatcher patética y desesperada por una guerra para ganar las elecciones. "Acá mucha gente salió a mover la banderita. Después, hubo un mea culpa argentino respecto de por qué se vitoreó esa guerra", opina Marocchi. "Se apeló a este nacionalismo, igual que en Inglaterra, pero es claro que fue para poder sostener a la Junta Militar en el poder, igual que Thatcher".

La música, la coreografía y las actuaciones apuntan hacia un lenguaje satírico y el coro es el único personaje que mantiene un tono realista: la voz de Berkoff en la obra. "La farsa es el lugar más interesante para trabajar Malvinas. Es muy doloroso hablar de la guerra desde un lugar realista; yo necesitaba exponer algo de lo falso que me permite el teatro y generar así cierto distanciamiento", explica la directora.

Un tono semejante mantiene Fireworks, de Roberto Ibáñez, también con canciones y coreografías –estrenada el año pasado y actualmente en busca de sala para reestrenar. "Tal vez un suceso demasiado cercano y doloroso se puede atravesar mejor desde la distancia que la sátira puede proponer, porque las guerras en sí mismas son un hecho bizarro y pornográfico", asegura Ibáñez, que escribió la obra en 1996 durante el año que vivió en Londres.

Desde hoy

1982, obertura solemne habla de la guerra desde el presente, otorgando a cada personaje el título de representante de distintos sectores sociales en pugna: el militante de izquierda, el conciliador, el aceptador insípido, el golpista triunfalista. "La obra se basa en esta confrontación permanente que tenemos los argentinos, cómo el otro pasa a ser un enemigo a muerte por una frase ideológica. Sobre todo en un momento como este donde la cuestión política está surgiendo fervorosamente y estas cosas se ven cada vez más", cuenta el co-director, Lisandro Fiks.

Ya lejos del árbol, lo que cristaliza de Malvinas a treinta años de que los hombres hayan marchado al frente es el desencanto y la falta de espacio para reinsertarse de la mayoría al regreso, ya no recibidos como héroes, sino como marginados sociales. Así, los que padecieron la contienda toman la palabra en este contexto donde la guerra deja de ser un elemento aglutinador del nacionalismo para convertirse en un efecto fraccionador.

Otra es Islas de la memoria. Historias de guerra en la posguerra, que desde el año pasado realiza giras por las escuelas secundarias dentro del marco de El Cervantes va a la Escuela y la Escuela va al Cervantes. Acá, distintos narradores cuentan historias no sólo de Malvinas, sino que van mucho más atrás en el tiempo.

Teatro y política

"Lo político tiene que ver con poner en relación con la práctica artística el concepto de ideología de producción. Cada obra tiene una ideología de producción, un sistema desde el cual se produce y un sistema desde el cual se piensa", asegura Federico Irazábal.

Hoy Cristina hablará ante el Comité de Descolonización de la ONU y ocho representantes de la población de las islas enviados a Nueva York para defender su autodeterminación. Pasaron treinta años, la herida sigue abierta y aún no se llegó a una resolución, aunque ya lejos del entusiasmo primero por lanzarse a combatir y el posterior ocultamiento del resultado, ya no se encubre la derrota, sino que se dibuja con lápiz grueso la sinrazón de cualquier guerra. Esto llega, claro, al teatro. "Tenemos cosas para decir y hacemos teatro. Hay gente que hace un movimiento popular, gente que hace TV, que hace música, nosotros teatro", plantea Fiks. "Considero que es un aporte a la conciencia colectiva, porque para un reclamo por la soberanía, necesitamos revisar cómo es nuestra historia", agrega Quiroz. "Para mí la dimensión del espectador y qué movimientos subjetivos le quiero provocar es parte de la reflexión dramatúrgica de la dirección. Teatro se hace para los otros y con un sentido de algo, que en mi caso no es entretener", asegura Mazover.

Lejos de entretener, en cada una de estas obras, cada director expone su nueva lectura subjetiva y generacional sobre este hecho nefasto que marcará para siempre la historia argentina.


FICHA


Piedras dentro de la piedra, de Mariana Mazover

Elenco: Alejandra Carpineti, Pablo Correa, Laura Lértora, Hernán Lewkowicz, Alejandro Lifschitz y Sebastián Romero.

Dónde: Teatro La Carpintería (Jean Jaures 858).
Cuándo: viernes a las 23.
15 de Junio: Función especial con charla-debate por el aniversario de la rendición.


Los tururú, de Diego Quiroz

Elenco: Dario Dukah, Nicolás Meradi, Emiliano Ramos, Patricio Schwartz y Marcelo Sein.

Dónde: Espacio Cultural Urbano (Acevedo 460).
Cuándo: domingos a las 21.


Queen, Malvinas, de Agustín María Palmeiro

Dirección: Esteban Massari

Elenco: Federico Gyldenfeldt, Agustin Maria Palmeiro y Federico Saslavsky.

Dónde: Pan y Arte (Boedo 876).
Cuándo: viernes a las 21.


¡Hundan el Belgrano!, de Steven Berkoff

Dirección: Claudia Marocchi

Elenco: Monina Bonelli, Gastón Rodriguez, Estanislao Milicich, Lucas Lagré, Alejandro Corp, Gonzalo Pastrana, Gustavo De Filpo, Carlos Cano y Luciano Ricio.

Dónde: Portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034).
Cuándo: sábados a las 23.


1982, obertura solemne, de Lisandro Fiks

Dirección: Diego Quiroz

Elenco: Christian Álvarez, Roxana Artal, Darío Dukáh y Lisandro Fiks.
Dónde: Espacio Polonia (Fitz Roy 1477).
Cuándo: domingos a las 20.


Islas de la memoria. Historias de guerra en la posguerra, de Julio Cardoso

Dirección: Julio Cardoso y Manuel Longueira

Elenco: Lucía Aduriz, Alejandro Cobas, Marcela Haimovichi, Manuel Longueira, Pablo Mariuzzi, Cristina Suárez.
Dónde: Teatro Nacional Cervantes (Libertad 815).
Cuándo: viernes y sábados a las 19, y domingos a las 18.30.

Fuente: Revista Ñ

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