Mariano Moro: Azucena en cautiverio, La suplente y Jesucristo
“El teatro siempre implica un juego y la gente sabe que es una ficción”
El multifacético autor y director de teatro tiene actualmente tres obras en cartel: Azucena en cautiverio, La suplente y Jesucristo.
El presente de un creador que combina el humor con la expresividad y la tragedia griega. Con sello propio, caracterizado por la sutileza del humor y la combinación con el desborde expresivo, la utilización del teatro en verso y las referencias a la tragedia griega, Mariano Moro crece como autor y director, con tres obras de teatro que tiene en cartel: Azucena en cautiverio, La suplente y Jesucristo. Una oportunidad para conocer la poética de un artista que pasa de la gracia más desenfrenada a los textos sutiles.
La suplente es una de las piezas más famosas de Moro, porque ya va a cumplir doce años en cartel. La obra marca el encuentro entre el autor y la actriz María Rosa Frega, quienes desde 2001 trabajan juntos. En este unipersonal, el público representa a los alumnos de una revulsiva clase especial a cargo de la docente Azucena Marchitte, profesora de Literatura Española. De la mano de esta mujer desbordada por sus pasiones y por sus frustraciones, llegan a escena personajes emblemáticos de la cultura, como Sor Juana Inés de la Cruz, Salomé, Fedra, Tosca, Quevedo y Cervantes.
Tal fue el éxito de esa obra, que Azucena en cautiverio (el nuevo espectáculo de Moro) funciona como una continuación de la historia de La suplente, que termina con esta maestra enloquecida y trasladada a un psiquiátrico.
“En Azucena... contamos la historia de esta mujer, ya en el psiquiátrico, y su interacción con el médico. Mis espectáculos siempre fueron de autogestión; nos pasó con María Rosa que el personaje tenía vida para nosotros. Y nos dimos cuenta de que la vida de esa mujer tenía que continuar. Fue un deseo hacer esta segunda parte, ya con interacción de otro personaje, interpretado por Mariano Mazzei, que es un actor fantástico”, cuenta Moro.
En cuanto al efecto que produce en el público, el director y dramaturgo explica: “Es una obra para reír desaforadamente. La gente está más dispuesta a eso, que a otras cosas. Pero es un humor muy particular, los temas y las situaciones que se tratan son trágicos, entonces siempre está el fondo trágico. No es para reírse y nada más. Lo que le pasa a esta mujer es muy triste. Pero uno se puede reír porque el teatro siempre implica un juego, la gente sabe que es una ficción.”
Famoso por su humor apoyado en el texto y en la fuerza interpretativa de sus actores, Mariano Moro desarrolla una idea sobre su escritura: “Yo tengo un sentido de humor muy amplio. Me río de casi todo. Después, en el teatro es difícil que te salga bien. Hay que ser un orfebre y dedicarle mucho trabajo. Siempre depende del talento de los actores. Uno emprende los caminos que tienen sentido para uno, yo soy una persona en el fondo trágica, entonces voy por ese lado.”
Fuente: Tiempo Argentino
Un drama poético y bíblico
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