El diluvio que viene, Casi normales, Excalibur, Por amor a Sandro y Mamma Mia!
Corrientes, a un paso de Broadway
Buenos Aires se ha convertido en la capital teatral de América latina. El fenómeno es producto de la calidad de los artistas, el mayor poder adquisitivo del público y en el auge del turismo que llega durante las cuatro estaciones.
La emblemática avenida Corrientes, eje de la actividad teatral porteña, ofrece desde hace algunas temporadas una cantidad de superproducciones musicales dignas de las grandes capitales del mundo.
A títulos que se vieron en temporadas pasadas, como "Víctor, Victoria", "Chicago", "El fantasma de la ópera", o "Piaf", en la actual pueden disfrutarse de "El diluvio que viene", "Casi normales", "Excalibur", "Por amor a Sandro" y la más reciente "Mamma Mia!".
Este es un fenómeno relativamente novedoso en nuestra ciudad, arraigada a una cultura teatral en la que no abundaban las grandes producciones musicales al estilo Broadway, en buena medida debido al alto costo de las mismas.
Un mayor poder adquisitivo, un elevado nivel artístico y el actual auge del turismo, propiciaron un boom de los musicales, que incluye a producciones importadas y obras locales.
UNA VIDRIERA
El fenómeno, además, actúa como una vidriera para el talento local, permitiendo el salto de algunas figuras nacionales a los grandes escenarios del mundo, como Elena Roger (que protagonizó la ópera "Evita" en Londres y acaba de estrenarla en Broadway, junto a Ricky Martin), Josefina Scaglione, debutó en "Amor sin barreras" también en Broadway y Gustavo Wons, que en la misma plaza, se desempeñó junto a Alfred Molina en "El violinista sobre el tejado".
"En los últimos años, el musical llegó a la calle Corrientes para profesionalizarse y ampliar su alcance", sostiene Lino Patalano, que desde 1994, es director del emblemático teatro Maipo.
"La gran tradición teatral que hay en Buenos Aires, no la he visto en ninguna otra ciudad de América latina", acota Robert McQueen, director de la producción local de "Mamma Mia!".
McQueen, que también dirigió en Tokio, México, San Pablo y otras grandes capitales, opina que "Buenos Aires está muy conectada con la tradición europea. Se ama el teatro; la música y ahora los musicales".
IDOLO POPULAR
Ariel Del Mastro, director de la actual "Por amor a Sandro", un homenaje al recordado ídolo popular, remarca que "el público aceptó el musical como género y ya no cuestiona por qué en medio de un diálogo los actores comienzan a cantar, o a bailar".
A continuación, Del Mastro, hijo de la actriz Nacha Guevara, señala "que a esta altura del año haya cinco nuevos musicales en cartel, marca un cambio. Hace muchos años atrás solo un productor se animaba a estrenar en los meses de verano".
En la actualidad, esa dinámica se ha modificado como consecuencia de la profesionalización de la industria y del mayor poder adquisitivo del espectador promedio. El siempre ávido público porteño vio subir sus ingresos del equivalente a veinte mil dólares anuales en 2009, a veinticuatro mil ochocientos en 2011, según datos suministrados por el Ministerio de Desarrollo Económico de Buenos Aires. En ese aspecto no resultan extrañas, las estadísticas de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales, cuando señalan que en 2010, hubo tres millones de espectadores, frente a los dos millones, trescientos mil, de 2006.
TURISMO EXTRANJERO
El marcado aumento del turismo también colabora. El buen nivel de las producciones y la posibilidad de disfrutar de un espectáculo aunque se desconozca el idioma local, atrae más al público extranjero. "Con la creciente oferta de musicales, la dificultad idiomática incide menos", dice Hernán Lombardi, el ministro de Cultura porteño.
Un informe reciente del Observatorio Turístico de la ciudad, que se dio a conocer el mes pasado, indica que en 2011, ingresaron a Buenos Aires tres millones de turistas extranjeros, lo que representa un aumento del veinte por ciento respecto de 2010 y del cincuenta por ciento en relación con 2009.
Entre bastidores, los entendidos coinciden en que una de las claves del éxito del musical reside en una mejor formación de los artistas. Lino Patalano recuerda con humor que "cuando la actriz y vedette Nélida Lobato hizo "Chicago" en el Nacional, en 1977, conseguir un cuerpo de baile que también cantara era un milagro".
Josefina Scaglione que en 2009, actuó en "West Side Story" en Broadway, afirma que "los artistas argentinos tenemos además de una buena formación, un carisma que llama la atención de los productores y también sorprende al público norteamericano".
Fuente: La Prensa
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