Rodrigo de la Serna y Joaquín Furriel: Lluvia constante


“Esto no es un duelo, sino un dueto actoral”

Encarnan a dos policías tan compinches como dispares que en pocos días ven desmoronarse su amistad y su escala de valores en Lluvia constante. Dicen que la competencia resta calidad y que lo importante es el trabajo en equipo.

El hombre que en una hora deberá convertirse en un policía sin límites morales ni físicos, capaz de enfrentarse con proxenetas y asesinos seriales sin su arma, no deja de bostezar. A Rodrigo de la Serna todavía no le llegó el momento de transformarse en Dani, uno de los personajes de la obra Lluvia Constante –junto con Rodo, interpretado por Joaquín Furriel– y lo único que tiene en mente son las pocas horas de sueño que en este momento le permiten su carrera, entre las grabaciones de El Puntero y el teatro. El actor comienza su día a las 7 de la mañana y no termina hasta las 18. Después, lo espera el mundo teatral y es casi improbable que termine antes de la medianoche. Furriel, que vivió esa experiencia el año pasado con la puesta de La vida es sueño y la novela Caín y Abel, se alegra de estar más tranquilo y le avisa a su compañero que el trajín será sólo por un tiempo. Mientras tanto, los dos se preparan para su dueto teatral, como les gusta definir la pieza, y juntan energías con frutos secos, bananas, avena y varios vasos de agua. El compromiso con la actuación se les nota hasta en los detalles.
Esta semana, Furriel y De la Serna estrenaron la obra de Keith Huff en el Paseo la Plaza. La puesta, dirigida por Javier Daulte, los obliga a estar en escena durante los 90 minutos que dura el espectáculo, donde pasan del humor al drama y a las escenas de acción, con la misma intensidad.
Lluvia constante cuenta la relación de amistad entre dos jóvenes policías, Rodo y Dani, que enfrentan en pocos días una serie de acontecimientos que afectarán sus vidas para siempre. No sólo es puesta a prueba su amistad, sino su escala de valores, como el honor y la lealtad. “Lo que más trabajamos fue en el vínculo. Por momentos nos frustramos porque no encontrábamos la forma”, cuenta Furriel, y compara la puesta con un dueto musical: “Los dos estamos muy comprometidos con lo que pasa con el compañero. Es como un dueto, donde está muy claro cuál es el rol de cada músico, pero trabajan en conjunto. El teatro debería funcionar de la misma manera, o como el fútbol: en equipo.”

–¿Pudieron trabajar rápidamente como un equipo?
Rodrigo de la Serna: –Hay gente que dice que es un duelo actoral, nosotros preferimos decir que es un dueto actoral.
Joaquín Furriel: –No hay una competencia. Al contrario, entramos los dos y terminamos los dos.
R. S.: –Es que en una obra de estas características, si se entra con el pensamiento de la competencia, se pierde todo: la interpretación y lo que ve el público.
J. F.: –Y no contás lo que tenés que contar. Es una pena, porque a veces pasa, pero el actor tiene que estar al servicio de la obra.

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