Laura Novoa: Calderón
“Todo acto de cultura es un acto político”
La actriz protagoniza Calderón, de Pasolini, en una versión de teatro con títeres. Asegura que la función del artista es abrir espacios de pensamiento y que el escenario es su lugar para pelear.
Tenía diez años y no se olvida más. En 1981, Laura Novoa acompañaba a su papá, el prestigioso actor “Pepe” Novoa, a una marcha porque los militares habían incendiado el Teatro El Picadero y ella quedó fascinada con los títeres del San Martín, que también protestaban en la calle. Ahora, cuando recuerda ese momento de su infancia y habla de las marionetas, la actriz mira hacia el techo de su pequeño camarín del Regio. Sube la mirada, extiende los brazos y dice: “Me acuerdo de los gritos, de las consignas, de estar ahí y ver esos títeres que pasaban por la calle. Me pareció tan bello ese mundo.” Algo del color y la vitalidad de ese día quedó marcado en su vida, porque cuando la convocaron para protagonizar la obra Calderón, de Pier Paolo Pasolini, y le dijeron que iba a trabajar con el grupo de titiriteros, Novoa sólo pudo pensar en lo afortunada que es con su profesión. “Cuando me subí al escenario y vi a esos títeres, me di cuenta que estaba todo bien, que había una historia en común”, cuenta. Del otro lado de la puerta, la esperan los trajes y las máscaras. En una hora, le mostrará la obra a la gente.
De la actriz que se viste con diseñadores famosos y posa ante los fotógrafos en la fiesta del Martín Fierro, sólo queda una bolsa de tela con dibujos y la firma de Benito Fernández. “¡Viste que le puedo poner glamour al Teatro Regio!”, dice contenta. Aunque a este edificio histórico le falte infraestructura y pintura en las paredes, Laura Novoa le pone su energía al camarín. Saca de un bolso enorme de cuero una pava eléctrica y raíces de jengibre. “Me quiero hacer un té. Traeme un cuchillito y un alargue, por favor”, le dice la actriz, con voz dulce y suave, a uno de los técnicos del teatro. También pone unas velitas y sobre el espejo ya hay huellas de dos mujeres importantes en su vida: una foto de la pintora Frida Kahlo y un dibujo colorido de su hija Mora.
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