Adelaida Mangani: Calderón
“Es una crítica al fascismo de derecha y de izquierda”
La puesta de la actriz, directora y docente suma al desafío de llevar a la escena una pieza del autor italiano la particularidad de que los personajes son compuestos en amalgama por títeres y actores. La protagonista es Laura Novoa, que ya había hecho ese papel.
“¿Qué me hizo pensar que Calderon podía ser representado por títeres y actores? En primer lugar, me gusta Pasolini. Era un ser renacentista: poeta, escritor, cineasta, dramaturgo. Una de esas personas que, cuando una se está formando, influyen de manera definitiva. Lo admiro también porque no claudicó.” La directora y titiritera Adelaida Mangani expresa así su fascinación por Pier Paolo Pasolini y el entusiasmo que le despierta el estreno de esta obra, hoy, en el Teatro Regio. Por esos lazos imprevistos que anudan experiencias lejanas, la directora convocó a la misma actriz que protagonizó a Rosaura en 1992. “Fue una situación muy especial. Llamé a Laura Novoa sin saber que ella había hecho ese personaje en el Teatro Payró, dirigida por Felisa Yeni. Laura estaba asombrada. Con un intervalo de veinte años, dos directoras habíamos pensado en ella”, le cuenta Mangani a Página/12. Esta artista premiada, con estudios de actuación, danza, filosofía y música, no había reparado en aquella pionera versión escénica de Yeni y Javier Daulte, que evidenció dos actitudes en pugna, la del que sueña y anhela un cambio, y la de quien detenta el poder y lo defiende a rajatabla. Esta vez, la puesta de Mangani suma al desafío de llevar a la escena una pieza del autor italiano la particularidad de que los personajes sean compuestos en amalgama por títeres y actores.
–Pasolini era, como dice usted, un ser renacentista, también vulnerable y muy peleado por los políticos de derecha e izquierda, sobre todo por estos últimos cuando se refería al “fascismo de izquierda”. En los ’60 y los ’70, eso era crucificarse.
–Justamente, el fascismo es, en mi opinión, la tesis de esta obra. En Calderon, Pasolini está hablando en contra del fascismo sin dejar de señalar la marginación que los marginados practican a su vez sobre otros marginados. Este es también un planteo y un problema de esta época que degrada a la sociedad.
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