Anahí Martella: Resplandor


Buscar la luz de la memoria

La actriz asume un nuevo rol en la puesta de una pieza de Héctor Levy-Daniel que cruza a dos mujeres en espacios temporales diferentes, pero unidas por un hecho común: la atrocidad de la apropiación ilegal de recién nacidos.

En la tercera temporada del ciclo “Operas Primas” que organiza el Centro Cultural Ricardo Rojas –el cual marcó el debut de Pablo Rotemberg, Daniel Link y Heidi Steinhardt, entre otros–, acaba de subir a escena Resplandor, la primera dirección teatral de la actriz Anahí Martella, sobre la pieza de Héctor Levy-Daniel, ganadora del primer premio del concurso “Historias subterráneas. Historias bajo las baldosas”, organizado por el Gobierno de la Ciudad. La obra transcurre en la época en la que el antiguo Hospital Moyano –el Hospital General de Alienadas de Buenos Aires– era dirigido por monjas, cuando los túneles que existían por debajo del edificio eran utilizados por las internas para evadirse o para dar a luz, cuando eran objeto de abuso sexual. La acción tiene lugar en el túnel que tenía salida a la estación de Constitución. Allí se encuentran los personajes de Dina y la Caba, dos mujeres que, si bien hablan de un mismo hecho producido en dos momentos históricos diferentes, ambas se refieren a la apropiación ilegal de recién nacidos. Las intérpretes son Silvia Villasur y Maida Andrenacci, la música pertenece a Federico Mizrahi y la escenografía y el vestuario a Alejandro Mateo.

“A partir del encuentro entre dos mujeres que pertenecen a distintas dimensiones temporales, la puesta se propone sacar a la luz el vínculo secreto que las une”, expresa Martella en el programa de mano. “Y dado que la memoria y el olvido atraviesan estas dos temporalidades, el relato deja de ser una mera descripción de sucesos para transformarse en la integración de memorias fragmentadas”, concluye. “Cuando Cecilia Vázquez, directora del Rojas, y Matías Umpierrez, coordinador del ciclo ‘Operas Primas’, me hicieron la propuesta, debo admitir que dudé en aceptar”, confía en una entrevista con Página/12, “pero luego me animé al darme cuenta de que tenía por delante la oportunidad de integrar un aspecto nuevo y crecer, experimentar desde la mirada del director”.

–¿Qué otras razones la decidieron?

–Estoy por cumplir treinta años en la profesión, y estos últimos años fueron de cierre de muchos ciclos en lo personal y profesional. Un final trae consigo nuevos principios y esto es lo que percibí que me llegaba. Cuando me subí por primera vez a un escenario a actuar supe que no me bajaría más, con esto creo que me va a pasar lo mismo...

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