viernes, 31 de octubre de 2008

Paola Krum y Joaquín Furriel


Nota del 12 de octubre

Teatro solidario

Son pareja en la vida real y mañana vivirán un amor trágico en una función a beneficio de la Casa del Teatro.
Siempre charlamos con Joaquín que estaría bueno que el Estado se hiciera cargo de los actores de la tercera edad, pero de todas maneras me pone realmente contenta poder ayudar a mis compañeros", expresa Paola Krum. "Ojalá los actores pudiésemos tener una jubilación digna. Frente a este tipo de eventos no puedo dejar de subrayar que Teatrísimo existe porque hay un abandono del Estado, porque no hay una política de contención", señala Joaquín Furriel.

El romance entre ellos nació cuando protagonizaban Sueño de una noche de verano, de Shakespeare, en el Teatro San Martín. Ahora, juntos disfrutan de Eloísa, la primera hija de la pareja, que nació en febrero de este año. Y otro sueño volverá a unirlos en un escenario: mañana en el Teatro Regina, en El tiempo es un sueño, de Henri Lenormand, con dirección de Agustín Alezzo. Lidia Catalano, Aldo Barbero y Miriam Martino completan el elenco. Será en el marco de Teatrísimo, ciclo que se realiza anualmente a beneficio de la Casa del Teatro. Los espectáculos se presentan una sola vez y lo recaudado tiene como destino la casa que alberga a actores ancianos, en el mismo edificio del Regina.

Será "teatro leído". "Me entusiasma trabajar con Alezzo, aunque sea de esta manera: conocer a un maestro como él es enriquecedor", dice Joaquín. "Acepté la propuesta por su fin benéfico y también porque me convocó Alezzo, que fue maestro mío y a quien le tengo mucha admiración y un gran cariño", dice Paola.

"Hace varios ciclos que participo de Teatrísimo. Considero que es importante la contención que da la Casa del Teatro a los actores de la tercera edad", afirma Furriel. "Pero te digo la verdad: cada año, cuando se repite esta experiencia, pienso que no está bien que tengamos que generar eventos como Teatrísimo para que esa Casa exista", agrega. "No digo que los actores lo pasen mal ahí, al contrario. He estado en la Casa del Teatro y están muy bien; es hermoso el lugar y están cuidados, eso me pone contento -dice-. Pero me rebela la injusticia hacia quienes aportaron arte. Y creo que es bueno que lo diga. Me encanta ayudar y lo hago con placer; pero tengo en cuenta que son otros los que deberían hacerse cargo".

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