Alfredo Casero
Alfredo Casero: "Fui un chico no querido"
Dice que tuvo una infancia dolorosa, pero que se las ingenió "para salir solo de ésa". Era fanático de Astroboy y soñaba con ser feliz. Tiene 45 años, tres hijos, dos nietos y se define como "un abuelo molesto".
Como quien deshoja la margarita en dos tiempos, primero dice que "la gente me quiere" y al rato confiesa que "a mí no me querían". Lo dice en dos tiempos y habla de dos tiempos. Del chico que Alfredo Casero fue, criado entre carencias, y del artista que quiso ser y que hoy vive "en un gran barrio, donde el mar está acá, la montaña allá y el río ahí. Una zona de influencia de 1.500 kilómetros, una zona en la que, por ser una persona pública, puedo llegar fácil a cualquier lado. Suponete: paro en General Conesa, le golpeo la puerta a una mujer y le pregunto dónde hay un hotel... capaz me invita a dormir en su casa".
¿Te ha pasado, acaso?
Infinidad de veces. Se ve que me ven confiable. Me quieren, ahora me quieren.
El "ellos" que él no nombra no es el mismo. Aquel "ellos" data de su infancia, con "más tristeza que afecto" según cuenta ahora en el Club Náutico de San Isidro, en plena noche de invierno, lugar que eligió para preparar un asado a metros del río. Buen parrillero, cocina, prueba y comparte. Ahí nomás del fuego, abre el juego y se abre. "Yo fui un chico no querido. Y cuando te pasa eso te vas para la calle, intentás hacer tu camino. Así fue que mi primer gran trabajo fue a los 12 años, vendiendo unos tapaditos Blim blim. Después fui a un taller, me puse a estudiar mecánica... Yo aprendí de todo, sabía que tenía que ingeniármelas para salir solo de ésa. Pero guarda que no es un lamento. Me tocó esa vida, ese tiempo... Haber sido adolescente durante la dictadura militar no fue nada fácil tampoco".
Más en Clarín - 02/08/08
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