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Muaré, y La Anticrista y las langostas contra los vírgenes encratitas

Muaré Ultima función de esta obra de danza que retoma la literatura de Clarice Lispector desde su punto más subjetivo y personal. Dos mujeres suspendidas en un limbo, empecinadas en pasarla bien. De aquel lado de la puerta, una fiesta prometedora. De este lado, dos que preferirían encontrar alguien que la viviese por ellas. ¿Qué es pertenecer? El efecto muaré se origina cuando la repetición de patrones de dibujo produce una percepción visual novedosa. Marina Quesada y Natalia López trabajan con la comprensión de un cuerpo imperfecto, lleno de grietas y vacíos. Un cuerpo pensado como contenedor de una multiplicidad de seres, con sus diferentes dinámicas, calidades y posibilidades expresivas, que produce encadenadamente forma y deformidad. Domingo a las 20, en El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960. Entrada: $ 35. La Anticrista y las langostas contra los vírgenes encratitas Escrita en verso, esta fábula satírica mezcla el estilo de los misterios medievales con la fantasía apocalíptica ...

Mayra Bonard, Verónica López Olivera, Natalia López y Marina Quesada: Cariño, Corazones salvajes, y Muaré

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Escenario para la exploración de almas Más allá de la aparente “no-teatralidad” de sus textos, la escritora ucraniana que pasó la mayor parte de su vida en Brasil provoca nuevas lecturas en tres espectáculos muy distintos entre sí: Cariño, Corazones salvajes, y Muaré. No es difícil pensar en Clarice Lispector saliendo de los límites de su propio cuerpo. En ese trance suelen encontrarse los personajes creados por la escritora ucraniana que pasó la mayor parte de su vida en Brasil. Se dijo que era una extranjera en la Tierra. No es difícil imaginarla –sombría y luminosa, distante pero frágil– resurgiendo de la muerte, como una extranjera escapando a su propio final. ¿Cómo se llamaría eso? ¿Resurrección? Seguramente ella ensayaría un término más exacto (o hilaría una seguidilla de interrogantes). Incluso lo tomaría como un atrevimiento: una vez se sintió la madre de Dios y el de arriba depositó una rata ante sus ojos, justo el bicho que más aborrecía. A más de treinta años de su muerte –e...