Martín Bossi, Fernando Samartin y Néstor Di Micoli
La fantasía de ser “otro” Hay imitadores que llegaron a ámbitos masivos y hay otros que deambulan por eventos privados o cumpleaños de quince. Algunos se molestan con el rótulo. “Debés estar preparado para resignar tu ego y ponerte al servicio de un personaje”, dice Martín Bossi. Hay una canción de Las Pastillas del Abuelo que dice: “La imitación es el peor suicidio”. A simple vista y en los casos más extremos, eso parece. Alguien pone todo su empeño en ser un cover viviente y consigue, mínimamente, hacerse unos pesos. Y quizás hace de ello un estilo de vida. Sin embargo, si se dejan de lado los prejuicios comunes –que el imitador es un ladrón o no tiene creatividad– y se bucea en las intenciones de los artistas/laburantes, surgen algunas preguntas: ¿la imitación es dejar de ser uno mismo o es ser a través de otro, o es otro modo de ser uno mismo? ¿Es sencillamente copiar a otro o es aportar una visión del mundo? Después de todo, peor es el caso del ladrón que no avisa. Como Patsy, la ...