jueves, 14 de enero de 2016

Pepe Cibrián: Drácula


Pepe Cibrián: "No cambio Drácula, porque muchos se la saben de memoria"

A 25 años de su estreno.El director volvió a poner en escena su clásica comedia musical, esta vez en el Teatro Astral. No descarta que Francis Ford Coppola le haya robado algunas ideas para hacer su película.

En febrero de 1991 Pepe Cibrián venía de fracasar con Las dulces niñas, una obra que hizo con su madre, Ana María Campoy. “ Perdí todo lo que tenía: un Fiat Duna, 10 mil dólares, había hipotecado mi departamento, papá estaba mal de la cabeza. Yo estaba tan desesperado ...” Con ese panorama llegó al primer encuentro con Tito Lectoure, dueño del Luna Park, que planeaba traer a Buenos Aires El fantasma de la ópera. En aquella reunión Pepe le vendió un proyecto improvisado al empresario del box. “´creo que no hace falta que traigas nada de afuera -le dijo- acá hay gente muy talentosa, empezando por mí´ y ahí nomás, cuenta la leyenda, le inventó una obra: su versión de Drácula. “Tito había dejado el boxeo hacía poco años, estaba muy aburrido, no tenía desafíos. Cuando el musical fue un éxito, le pregunté por qué lo había hecho y me contestó ´porque estoy acostumbrado a hacer campeones´. Es cierto, él me hizo un campeón.”

¿Vos no te creíste siempre un campeón?

Claro, de chico jugaba a los faraones, pero yo quería ser Papa. Tuve siempre mucha seguridad en mí como artista. En otras cosas soy muy inseguro.

¿Por ejemplo?

En si resulto atractivo o no. Soy muy tímido, tengo miedos, angustias. El avión me da pánico, por ejemplo, pero en la profesión nada me da miedo. Cuando Tito me dijo que teníamos que vender cinco mil entradas, me pareció bien. Total, estaba haciendo menos ocho con mamá, y no tenía nada que perder. Si me hubiese ido bien con Las dulces niñas, jamás hubiese hecho Drácula.

¿Por qué volvés con una obra que estrenaste hace 25 años?

Cada cinco años lo hacemos. Ahora son las Bodas de Plata, después volveremos a los treinta. Cinco años es el tiempo necesario porque lo nuestro es un homenaje permanente. Moriré y seguirá habiendo Drácula. Ahora vienen las hijas o nietas de los que vieron la obra en el ´91. No solo hay gente grande, sino chicos de doce años a quienes su mamá le hizo escuchar la música. No hubo un obra nacional en nuestro país que haya generado esto.

¿Tenés alguna intuición qué fue, o qué podría ser ahora, lo convocante de “Drácula”?

Para nada, si lo sabría todo lo que hubiese hecho debería ser exitoso. La primera versión que tuve en mente no era todo cantado. Pero los protagonistas (Cecilia Milone, Paola Krum, Juan Rodó, entre otros) no sabían ´decir´ ni actuar bien en el escenario. Era tan abismal la diferencia entre las partes habladas y las cantadas que apenas los vi le dije a Angel (Mahler, compositor de la obra) “vamos a ponerle música a todo”. La obra tuvo errores dramatúrgicos porque para la adaptación sólo leí la novela y empecé a ver películas. Ahí me di cuenta que en cada versión hacían lo que querían. Entonces inventé toda la historia de amor que no está en la novela de (Bram) Stoker.

En algún momento deslizaste que Francis Ford Coppola te plagió ¿Cómo se llegaste a esa conclusión?

Sí, me pareció gracioso porque cuando vi la película de Coppola, cuatro años después de mi estreno, era muy parecida a la historia de amor que yo había creado. No sé si me robó la idea, pero por ahí sí. Es muy probable.

¿Te considerás el director que volvió popular al teatro musical?

Soy quien ha recreado el teatro musical. Empecé a los 19 años y durante años se han reído del género, lo han menospreciado. Ha surgido gente muy talentosa, pero si no es por quién vos estás hablando ahora, no existiría el musical en la Argentina. Mi plus fue haberlo hecho porque las necesidades me llevaron a hacerlo. Y Lectoure lo volvió popular al darme el Luna Park.

¿El algún momento de estos 25 años te planteaste llevarla a Broadway?

Te juro que no. A mi me interesa ir fuera del país y lo hicimos con este espectáculo, pero lo que a mí realmente me gusta es ir a Neuquén. Broadway cada vez me gusta menos, no tenemos nada que ver con eso, afortunadamente somos distintos. Nuestro talento argentino supera todo eso. Yo no quiero ni puedo compararme con Broadway. Allá tienen un millón de turistas diarios y acá, en el surrealismo de nuestro país, hay 700 salas solo en Buenos Aires. Nuestro talento pasa por otro lado. A la segunda temporada que hicimos de Drácula en el Luna Park vinieron dos productores de Broadway, muy agradables, a quienes les gustó, pero me pidieron cambiar la obra. Y les contesté ´¿Por qué no hacen la suya?´ En Broadway hay cosas geniales y otras horribles como El hombre araña donde se gastaron 65 millones de dólares. El costo de un musical como el nuestro es un chiste para ellos.

Para este reestreno tuviste bajas en el elenco a último momento en (Florencia Benítez, Juan Pablo Skrt) ¿Cómo llevaste esta situación?

No tomé pruebas para este reestreno. Se fueron Juan Pablo y Florencia. El teatro no se para, lo único imprescindible es Drácula, Juan (Rodó) lo ha hecho toda la vida, pero el resto da igual. Florencia (Benítez) empezó conmigo, pero pasaron cosas y se fueron hace poco más de dos semanas. En un día los cambié. Si no sale el reemplazo, lo ensayo veinte horas y salgo yo con peluca. El barco no se detiene.

¿Qué porcentaje queda de la versión original en este reestreno?

Es la misma obra, cambié cosas pequeñas, incorporé frases, situaciones. Más que corregir, traté de entender el sentido de los personajes para que el actor sepa de dónde viene y a dónde va. Es difícil tocar la obra con cambios radicales, a la gente no le gustaría, porque muchos se la saben de memoria.

INFORMACIÓN

Drácula se presenta de miércoles a viernes, a las 20.30. El sábado a las 19 y a las 22.30. Los domingos, a las 20. En el Astral, Corrientes 1639. El precio de las entradas va desde $ 400 a los $ 1.000.

Juan Rodó: Quién es el Drácula de Cibrián

Fuente: Clarín