viernes, 6 de noviembre de 2015

Juan Moreira


Juan Moreira: historia del gaucho traicionado

Teatro Crítica. La puesta de Claudio Gallardou, con Alberto Ajaka como protagonista, permite ver un texto fundacional del teatro criollo.

La versión de Juan Moreira escrita y dirigida por Claudio Gallardou es una de las últimas producciones de esta temporada en el Teatro Nacional Cervantes.

Con ella también culmina una gestión en la que Gallardou fue subdirector del TNC desde agosto de 2007. En este marco institucional Juan Moreira se realiza a gran escala. Se presenta en la sala más importante, la María Guerrero, y plantea dialogar con los orígenes del teatro nacional a través de la obra de José Podestá, quien estrenó este drama gauchesco en versión hablada en 1886 -la primera fue en pantomima- y realizó el aporte fundacional del teatro rioplatense. Luego el texto tuvo modificaciones hasta 1891. Esta última escritura fue la que tomó Gallardou para recrear las formas del teatro popular argentino. Y justamente la versión 2015 de Juan Moreira potencia el arquetipo. De hecho el leitmotiv principal (explícito en el programa de mano) es de Horacio Guarany y Soledad.

Moreira (Alberto Ajaka) es perseguido injustamente tras ser estafado por Sardetti (Toti Ciliberto), un calabrés dueño de la pulpería del pueblo. El Alcalde (Pablo Britcha) avala el engaño y manda la persecución policial. Moreira deja a sus hijos y a Vicenta (Ana Yovino), su mujer, para ejecutar, facón en mano, la venganza.

Ajaka es un actor con ciertos componentes rústicos afín a la caracterización, pero con pasajes donde el arquetipo se vuelca hacia la caricatura. Y teniendo en cuenta que la obra dialoga de algún modo con la tragedia, el héroe asume el designio sabiendo las consecuencias que sufrirá, es un aspecto de la actuación que no juega muy a favor de la puesta.

Gallardou se adentró en el clásico y puso varios recursos en el montaje de la obra: proyecciones, ballet folclórico, máscaras, payadores, guitarreros. Pese a los dispositivos técnicos es una obra que recrea más de lo que interviene el material de base. Si en su momento (fines del siglo XIX y principios del XX) fue un éxito popular porque dialogaba con los criterios espectaculares de su época, este estreno oficial, más allá del rescate de una obra fundamental, abre algunos interrogantes. ¿Qué elementos persisten como atractivo de Juan Moreira? ¿Qué permanece de esa dinámica en los actores de esta versión?

Plantear una obra de esta características también significa abordar determinadas técnicas de actuación que hoy no son tan transitadas. Gallardou, por ejemplo, tiene una sólida formación como intérprete, fundó la Banda de la Risa en los 80´, grupo muy entrenado en la técnica de payaso y en la Commedia dell´ Arte. Experiencias que en la actualidad no abundan y tornan áspera cualquier recreación de esta índole.

Fuente: Clarín