miércoles, 5 de agosto de 2015

Tribus


Al servicio de lo obvio

Un destacado director y un gran elenco de actores en una pieza que, pretenciosa y moralista, subestima al espectador.

Dicen que hay intenciones. Tribus, la premiada obra de la inglesa Nina Raine que se estrenó en Paseo La Plaza con dirección de Claudio Tolcachir, es presentada como una pieza que pone en jaque las relaciones familiares y una metáfora acerca de la incomunicación. Puede existir esa voluntad, pero en escena lo que se ve es un desperdicio de actores preparados y talentosos y una preocupante subestimación del espectador.
Gran parte de los productores de teatro y muchos de los artistas de mayor trayectoria aseguran que no existen diferencias entre la escena comercial y la independiente, que simplemente hay buen y mal teatro. Pero en Tribus el peso que tienen los condicionamientos comerciales en artistas versátiles y profundos es notorio. Por empezar, el texto de Raine, –que en Estados Unidos e Inglaterra recibió importantes premios– no puede salir de situaciones concretas y obvias. Las crisis personales que pueden provocar padres que quieren que sus hijos sean réplicas suyas o el efecto de familias que naturalizan formas de vincularse patológicas, están planteadas de una manera llana. Peor aún, si en el texto original el hecho de que hermanos y padres se relacionen a través de insultos y comentarios ácidos y de esa forma expresen su afecto funciona; en esta puesta los diálogos están planteados con la mera intención de llegar al remate y decir el texto a tiempo. Lejos de escandalizarnos, acá pareciera que causa risa que los hermanos disfruten del fracaso del otro.
Tribus pertenece al grupo de las obras  comerciales que, en el peor de los casos, resuelve cada situación con apagón y música ambiental que subraya la "temática" de lo que se acaba de ver.
La pieza plantea el conflicto de Guille (Gerardo Otero) un hijo sordo que creció en una familia que ignoró su discapacidad, con la pretensión de criarlo como a uno más. En varios momentos, Jorge (Patricio Contreras) –el padre– expresa que la lengua de señas no puede desarrollar un pensamiento abstracto e incluso se ríe de los lugares comunes de una escritora chilena (otro obvio guiño con Contreras que es chileno y probablemente una decisión de los adaptadores locales). Esa pretensión resulta incoherente en un espectáculo incapaz de plantear  una abstracción y saturado de lugares comunes. Y justo la dirige Claudio Tolcachir, quien viene de presentar Dinamo, una poética pieza teatral en la cual la palabra le cede lugar a otras formas de comunicación. Un cambio feroz para este artista.
La corporalidad de Viki Almeida, en el rol de Cinthia, la novia de Guille que se está quedando sorda, y los matices que aporta al progresivo desgaste de su voz son un respiro en una obra de artistas talentosos que acá se entregaron a una lógica obvia y conservadora. <


Tribus
Autor: Nina Raine. Director: Claudio Tolcachir. Elenco: Patricio Contreras, Gerardo Otero, Miriam Odorico, Viki Almeida, Maruja Bustamante y Lautaro Delgado. Escenografía: Gonzalo Córdoba. Luces: Ricardo Sica. Lugar: Paseo La Plaza. Funciones: de miércoles a domingos.

Fuente: Tiempo Argentino