miércoles, 29 de julio de 2015

Verónica Pelaccini


"La fama me parece una herramienta para otra cosa"

–¿Cuál es tu definición de éxito?
–En general estar orgullosa de lo que hago, sentirme satisfecha. En lo profesional me importa que reconozcan mi labor para sentirme exitosa. Amar y ser amada. Vivir de lo que me gusta y generar buenos ambientes de trabajo.
–¿El éxito da más libertad artística o todo lo contrario?
–Depende de cómo lo hayas logrado. Si fue cediendo libertad, la quita. Pero si uno va encontrando al menos algunos momentos de expresión total, es pura ganancia de libertad.
–¿Qué es la fama?
–Para mí es una sensación intermitente y que deciden los demás. Es la tele. En sí, la fama no es nada. Como medio para otra cosa, bien usada, me parece una herramienta. A mí me resulta gustosa.
–¿Qué te enorgullece de tu carrera desde que empezaste hasta ahora?
–Me enorgullece estar en proyectos valiosos, en los que creo. No repetirme. O repetirme por elección, decidir sobre lo que compongo. Sentirme distinta a mí cuando actúo. Me enorgullece ser Licenciada en Artes Combinadas para ser mejor actriz. Y haberme rodeado de gente muy talentosa.
–¿Qué rol que hayas interpretado te ha dejado enseñanzas?
–Absolutamente todos. Soy una persona muy curiosa. El primero que me viene es Constanze, en la obra Amadeus, que además me trajo muchísimas gratificaciones.
–¿Quiénes son tus referentes en tu carrera? ¿Por qué?
–En este momento estoy aprendiendo muchísimo grabando con Joaquín Furriel Entre Caníbales. Tenemos muchas escenas juntos y nos gusta hablarlas, reflexionarlas, hablamos del timing, de las decisiones internas a tomar, de los puntos de vista. Y es mi referente en este momento, lo escucho y me interesa mucho su punto de vista. Es un gran compañero, generoso, comparte su opinión. Me gusta hablar del trabajo con mis compañeros. Y me gusta lo pillo en un actor. No ser predecible.
–¿Qué es lo que menos te gusta de tu actividad?
–Me disgusta la incertidumbre que a veces me toca pasar entre un proyecto y otro. No me gusta sentir que a veces es un mundito muy chiquito y que falta mayor apertura de cabeza sobre todo a la hora de elegir materiales nuevos. No me gusta que cada vez el teatro se vuelva más pequeño. No me gusta la gestión en los teatros de la ciudad que hubo estos últimos años, me duele.
–¿Qué obra o artista te cambió la vida? ¿Cómo fue ese momento?
–Hay varias.Galileo Galilei actuada por Walter Santana en el Teatro San Martín. Era muy chiquita y lo esperé para saludarlo. También recuerdo cuando un mago, en una feria, me hizo pasar como secretaria y sentí el público por primera vez. Una experiencia inolvidable. Y Arlequín servidor de dos patrones hecha por unos italianos a la italiana, con un ritmo y un rapport (sintonía) con el público que no me lo olvido más. La obra Les Ephemeres, también
– ¿Te interesa la política? ¿Desde cuándo?
– La política está en la vida cotidiana, me interesa desde que entré al secundario, creo, desde que empecé a pensar sobre qué es ser un ciudadano. Nunca milité pero soy consciente de que política es todo. Me disgusta que la gente diga que no entiende de política, o que "no se mete en política" como si fuera algo ajeno a sus vidas, como si sólo fuera proselitismo. La política es un derecho y una obligación. Me cuesta seguirla día a día, más en estos días, en este año. Pero me interesa poder tener una vista panorámica. Me interesa tener buenos interlocutores sobre política, amigos que me ayuden a pensarla. Tengo algunos principios inamovibles.
– ¿Qué cosas de la profesión no se negocian?
– No se negocia no estar orgullosa de lo que hago, del proyecto en el que estoy. Después se negocia casi todo. Se pasa frío o calor en cine y se sigue para adelante, en fin, cosas que en la vida cotidiana uno dice basta, hasta aquí llegó mi amor; en el trabajo ese límite se corre porque es tan enorme la felicidad de estar actuando que uno banca muchas hostilidades propias de un rodaje, por ejemplo.
–¿Cuál es la barrera entre la vida pública y la privada?
– Es una barrera semipermeable. Sobre todo con las redes sociales que tienden a publicar lo privado, por lo menos el uso que algunos hacen. Creo firmemente que si uno se decide, esa decisión es la barrera. Salvo que seas muy, muy famoso, ahí se la debe pasar mal. En ese caso lo privado es tomado como público por cualquiera y es un desastre.
–¿Qué aspectos de tu personalidad te hacen ser diferente en tu profesión?
–La verdad, soy muy buena en los castings, sobrellevo la tensión y la uso a favor. Eso me abrió muchas puertas. Y me hizo trabajar con artistas que admiro muchísimo, como Juan José Campanella, Javier Daulte, Roberto Villanueva, Norma Aleandro, entre otros.
–¿Artista se nace o se hace?
– Se nace y se hace. Si te quedás con lo que naciste, a mi gusto te vas empobreciendo. Si entrenás y vas al descubrimiento siempre sos mejor que antes.
–¿Qué discos o canciones marcaron tu adolescencia?
–The Cure, Soda Stereo. Ricardo Vilca. Manu Chao…Mucho hippie de Puán, (estudió en la Facultad de Filosofía y Letras).
– ¿Y películas? ¿Podés identificar tus tres favoritas?
–Mi vida sin mí, dirigida por Isabel Coixet. Una mujer bajo la influencia, de Cassavetes. Con la bella y explosiva Gena Rowlands. Los paranoicos,  de Gabriel Medina. En una época de mi vida, que fue cuando la descubrí, tuve el DVD en mi casa y miraba casi todos los días la secuencia final. Los dos protagonistas se encuentran finalmente bailando, es una escena sin texto y es muy hermosa. Con Jazmín Stuart  y Daniel Hendler.
A.R.
Verónica Pelaccini ganó los premios María Guerrero y Florencio Sánchez por su trabajo en Amadeus (Javier Daulte). En la actualidad, interpreta a Susana Valmora la mujer de Rafael Valmora (Joaquín Furriel) en la tira de Telefe Entre Caníbales.

Fuente: Tiempo Argentino