viernes, 10 de julio de 2015

Luciano Cáceres: El acto gratuito


Luciano Cáceres, con la marca de la ductilidad

Actor y director.En su rol de director, hoy estrena en el teatro El grito, "El acto gratuito". Y cuenta cómo es aconsejar a Angela Torres, la hija de su mujer.

A los 38 años, Luciano Cáceres mantiene un ritmo intenso. Hoy reestrena El acto gratuito, obra de Gonzalo Demaría que dirige y presentó el año pasado en el teatro El grito. En esta vuelta tuvo ensayos que arrancaron a las once de la noche y terminaron alrededor de las tres de la mañana. Mientras, grabó la miniserie Signos y acaba de terminar la película Operación México (ver recuadro). Formado con Alejandra Boero, Cáceres es un director y actor que va de la dramaturgia alemana contemporánea, como la dirección de los textos de Rene Pollesch (con quien prepara una obra para la temporada 2016 del San Martín), a la novela de turno del Prime Time. La ductilidad es una de sus marcas.

Después de un día con grabaciones para tele en diferentes locaciones ¿Cómo es la búsqueda en un ensayo que arranca casi a medianoche y se extiende hasta las tres de la mañana? 

El acto gratuito es un proyecto que nos une desde el deseo. Lo iniciamos con las dificultades de horarios y actividades que todos tenemos, pero siempre encontramos el hueco para ensayar. En el teatro alternativo siempre le robás tiempo a lo laboral pago. Lo hago hace casi veinte años así.

¿Algo cambia ahora que tenés hijos, otra edad?

Si, el cansancio se nota bastante más, pero a la madrugada, después de un buen ensayo, salís con las pilas cargardas de hacer lo que te gusta. Eso no tiene precio.

A esta obra la hiciste el año pasado ¿la modificaste?

La hicimos sin prensa y la promocionamos solo por twitter. Estuvo bueno porque mientras la mostrábamos la seguíamos ensayando y ajustando. Es una obra con cierta complejidad porque es una charla en una estación de servicio, a varios kilómetros de la ciudad, entre un dramaturgo, profesor; y un teatrista. Es el debate antogónico entre el que construye una obra de una manera aristotélica, con principio, desarrollo y fin; y otro que construye su teatro desde el capricho.

Con Demaría venís trabajando hace tiempo ¿Por qué mantenés este vínculo con un autor?

Me gustan sus obras porque están acabadas, es un buen material. Me construye un mundo, los personajes no hablan igual, no es el falso naturalismo al que estamos acostumbrados últimamente en la dramaturgia joven donde pasa realmente poco para mi gusto.

¿En qué tipo de obras ves eso?

Siento que la Nueva dramaturgia, después del Caraja-ji (Daulte, Tantanian, Spregelburd), no produjo nada. Hay islotes creativos, puestas hermosas, pero que vayan a quedar y ser recordadas es muy difícil. Nosotros tenemos clásicos nacionales, que todavía tienen sentido reponer. La obras generadas por la improvisación, como se trabaja mucho ahora, son efectivas para un momento, para contar lo que está pasando en determinado grupo de artistas. Esas obras no son perdurables. No digo que esté mal, siento que es así.

Tenes una hija actriz, Angela, que actúa en el musical “Esperanza mía”.

Sí, es la hija de mi mujer, de Gloria (Carrá). Vivimos juntos, tiene 16 años.

¿Cómo es tu relación con ella ahora que está en el comercial? ¿La aconsejás?

Cuando pide, lo hablamos. La acompaño todo lo que quiere. Ella tiene su mamá y a su papá, yo soy un referente más. Es que Angela mamó la actuación desde que nació: su abuela es Lolita Torres, su tío, Diego Torres; su mamá, Gloria. Desde que la conozco está cantando, mirando películas, le apasionan las comedias musicales.

Ella es una espectadora que por edad no tenés en el circuito alternativo.

Claro, viene a los ensayos, se interesa. No es despiadada, pero sí honesta con lo que ve. También es adolescente y tiene sus cortocircuitos de felicidad y dramatismo al segundo. Pero es un ser especial que amo profundamente. Obviamente me casé con un combo. Conocí a Gloria mamá y es parte de lo que me enamoró. Angela tiene una relación hermosa con Amelia, la hija que tenemos con Gloria, que tiene cinco años.

RECUADRO: ENTRE EL CINE, LOS PREMIOS Y LAS MINISERIES

Operación México es la película dirigida por Leonardo Bechini, basada el libro de Rafael Bielsa, que toma el último tramo de la vida del comandante montonero Tucho Valenzuela, interpretado por Luciano Cáceres. La historia de Valenzuela tiene varios recovecos. Tras el golpe del 76 fue secuestrado por los militares, trasladado a una quinta en Rosario para "quebrarlo" -fue interrogado por Galtieri- e infiltrarlo en la cúpula montonera exiliada en México. Valenzuela viajó al DF mexicano, pero finalmente no traicionó a la organización armada. Regresó al país en la llamaba "Contraofensiva" y fue asesinado. "Cuando leía el guión me quedaron unas ganas muy fuertes de charlar con mi pará (Ernesto Cáceres) que murió hace unos años -dice el actor- Hablando con un tío me enteré que mi viejo escondió a Tucho en el teatro. Hasta ese momento no lo supe. Ahí hacían reuniones Montoneros. Y en ese teatro nací. Fue muy fuerte todo lo que me pasó en esta película" Además de Signos, Luciano Cáceres prepara otra miniserie: Estocolmo, con Juana Viale y Esteban Lamothe. En septiembre viajará al Festival de cine de Milán para recibir el premio a mejor actor protagónico por su rol en la película El gato no negro. "Todavía no lo puedo creer - dice- competía con Michael Douglas".

INFORMACIÓN

"El acto gratuito" tiene un elenco integrado por Shumi Gauto, Marco Antonio Caponi, Eduardo Veliz, Carolina Barbosa y Guillermo Berthold. Los viernes, a las 23.30, en el teatro El grito ( Costa Rica 5459). Entradas $ 150. Reservas: actogratuito@hotmail.com

Fuente: Clarín