martes, 23 de junio de 2015

Nicolás Maiques: Chicos católicos


Un éxito impensado que crece

Últimamente suele comentarse que las expectativas están desfasadas con respecto a la realidad: resultan excesivas. Sin embargo, es posible otra versión de ese acervo. La de Nicolás Maiques, por ejemplo: “Creíamos que iba a durar, como mucho, seis meses; y que eso iba a ser increíble. ¡Y llevamos seis temporadas en cinco años!” A lo que él y su socio y compañero de obra, Juan Paya, le daban como mucho seis meses es a Chicos católicos, obra que ya vieron más de 150 mil espectadores. A veces las expectativas pueden ser timoratas.
Aquella del 2011 quedó pulverizada. “Yo creo que acertamos en dos o tres cosas”, dice Maiques al reflexionar brevemente sobre los motivos del éxito. “Confiamos en nosotros porque nos producía mucha gracia hacerla, elegimos a los actores y a partir de ellos empezamos a escribir los textos, algo que nos facilitó el trabajo, y tocamos temas que les pasan a los más jóvenes.” Así, “tuit a tuit”, como le gusta decir en reemplazo de “el boca a boca”, el público fue creciendo.

–A veces sorprende que sean importantes para la gente más joven temas como la discriminación por la elección sexual.
–Uno puede creer que pasaron de moda pero en realidad siguen pasando. En la obra se habla mucho del bullying, y uno podría creer que ahora con el matrimonio igualitario la cosa cambió, pero se bardea mucho al homosexual, o al gordo. Si vas a un colegio secundario, primario, da igual, y ves un nene afeminado, enseguida vas a ver cómo los bastardean. Y eso lo contamos en la obra. Lamentablemente sigue sucediendo. Quizás en menor medida, de manera diferente, en otra terminología.

Además, como bien dice Maiques, “el maltrato ocurre en otros lados, como el trabajo”, así que si es por eso, público sobra. Aunque no sólo por eso suman de a miles de espectadores. También está el elenco y la elección del género de comedia, que según Maiques, “siempre estuvo subestimada”, pero que de no haberse elegido habría “sido un bajón”. “Vivimos en una sociedad donde constantemente padecemos cosas -agrega-, y si no pasan en tu país pasan en el de al lado. Tener un espacio para poder aflojar un poco todo eso negativo está bueno, y la gente lo agradece.”
Hasta ahí algunas razones de por qué algo funcionó mejor de lo esperado. Una vez que se consigue el éxito, para darle continuidad hay que tener otra actitud. “Cuando nos cambiamos al teatro El Cubo tuvimos mucho miedo porque pasamos de una sala de 130 a una de casi 300 localidades -recuerda-. Había pasado un año y medio y seguíamos de alguna manera sin 'creérnosla'. Pero cuando nos fuimos a El Cubo y por el simple hecho de comunicar en las redes sociales una nueva dirección, la gente fue. Ahí dijimos: 'nos están eligiendo'. Ahí sentimos que estábamos teniendo un éxito entre las manos."
Desde ese entonces hasta la actualidad, la actitud fue no "dormirse en los laureles". Video clips, contenidos paralelos en las redes sociales, "son algo fundamental". Así cambiaron la expectativa hacia horizontes igual de lejanos que los del inicio, pero con la esperanza de que sea un nuevo principio, y no un fin. «


FUNCIONES
Chicos católicos se presenta viernes y sábados a las 00:15 hs en Teatro Metropolitan Citi (Av. Corrientes 1343).


Su trabajo en radio y el mejor elogio

Por las mañanas Nicolás Maiques está en Guatsap, programa de la radio Los 40 principales.
"Juani Martínez me llamó y me dijo: quiero que le pongas humor al programa. Pensé desde dónde hacerlo, y decidí un poco desde mí y otro desde personajes", explica el actor sobre su participación en el ciclo radial.
Parece que le salió muy bien: "A las dos semanas me llamó el productor y me dijo: 'sos (Fernando) Peña'. Es el mejor elogio que te pueden hacer", reveló Maiques y aseguró, enseguida, que nunca lo conoció, ni siquiera lo vio en el teatro ni lo escuchó en la radio. Y eso que los personajes de ambos no son similares:"Me parece que está bueno proponer algo diferente y tampoco quiero que me comparen: él era maravilloso y yo soy un pichi que recién estoy empezando."

Fuente: Tiempo Argentino