sábado, 13 de junio de 2015

Juan Cruz Berecoechea: Sin despertar


Onírica poesía visual

Una noche, Juan Cruz Berecoechea soñó que en su balcón crecían muchas flores azules, y cuando se despertó pensó que tenía que hacer algo con eso. Juntó a un grupo de amigos y colegas –bailarines y circenses–, a quienes les propuso hacer un espectáculo que rondara en la temática de los sueños y lo onírico, como metáfora de algo que no se puede controlar, “al igual que el movimiento del cuerpo”. Así surgió Sin despertar, obra de circo y danza (más de lo primero que de lo segundo, dirá el director) que además dio vida a una nueva compañía artística independiente: aRiesgo. Preestrenado con gran éxito de público y crítica en diversos festivales, el espectáculo se presenta en Ciudad Cultural Konex los sábados de junio a las 20. Pese a que lleva más de treinta funciones desde su debut, siempre cambia, porque su director considera que el circo es “un proceso”, y que “la creación nunca termina”.

Cuando se le pide definir esta obra –la primera de tres que ya hizo la joven compañía, junto a SMS y Subo y suelo–, Berecoechea dice que no puede porque “es muchas cosas”. “Es circo, es danza, es cuerpo, son objetos. También mucho movimiento y mucho cruce constante. Todo eso mezclado en función de la idea de estar dormido, de lo que pasa en el cuerpo y en la mente durante ese momento”, explica el director, que es licenciado en Composición Coreográfica y docente en carreras de Circo y Danza de distintas instituciones. Sí resalta una idea: la de “dramaturgia del movimiento”, concepto al que define como el “contar sin palabras”. “La dramaturgia está muy vinculada al teatro, pero también se puede hacer texto con el cuerpo. Claro que es diferente porque en este caso no se cuenta una historia, sino más bien se intenta mostrar una poesía visual”, resume.

Al ver la puesta en escena, al espectador le queda más que claro eso de poesía visual. Además de los intérpretes –Max Cargnello, Lucrecia Galarza, Aldana Jiménez, Marcos Miño, Juan Francisco Rodríguez y Sol Pérez Gallardo–, el universo de Sin despertar incluye una escenografía “móvil e incoherente”, tal como la define el coreógrafo, en la que hay puertas, sillas, cuerdas, plantas, una carretilla y hasta peras, entre otros objetos. “Buscamos resignificar algunas cosas muy tradicionales del circo y darles un tinte muy contemporáneo”, dice. Y agrega: “El trabajo con los objetos es muy importante en esta obra. En un momento habíamos probado con un elefante y todos inventábamos sueños en función de eso. Después hicimos un par de shows y no funcionó y lo sacamos. Es así, un proceso constante”.

Como cada coreógrafo, también Berecoechea tiene una concepción de corporalidad que transmitió a sus intérpretes a la hora de crear: “El cuerpo es todo. No hay límite. Siempre les pido a los chicos más cuerpo y con eso me refiero a que estén presentes, porque cuando no está el cuerpo no hay nada”, define el creador, que prefirió no estar en escena porque considera que “siempre tiene que haber un ojo que mire de afuera”. De todos modos, más allá de esa idea madre, reconoce las diferencias, algo que se nota en la elección de sus colegas, todos de contextura física diversa. “El movimiento depende de la expresión de cada cuerpo. No es lo mismo el abrazo de un intérprete que de otro, como tampoco es lo mismo una mano cerrada que una abierta. Todo es expresividad y, por eso, algo muy personal”, asegura.

Por último, un rasgo que la compañía aRiesgo asume como fundamental para su identidad es la autogestión. “Todos vivimos de otros trabajos y hacemos esto con mucho amor, pero eso hace que podamos ensayar sólo dos veces por semana y en horarios complicados. Eso te marca. Porque te presentás a un festival y no entrás porque quedan seleccionadas obras que tienen otra producción. Pero también te fortalece, porque el amor que ponés en un proyecto que es propio es mucho más fuerte y los logros después se disfrutan el doble”, asegura el director, que ve con buenos ojos la aparición de jóvenes compañías de circo y danza contemporánea, aunque sueña con que “cada vez haya menos cabeza y más acción”.

* Sin despertar se verá los sábados 13, 20 y 27 de junio a las 20 en Ciudad Cultural Konex (sala B), Sarmiento 3131. Reservas 4864-3200.

Fuente: Página/12

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