martes, 16 de junio de 2015

El arquitecto y el emperador de Asiria

El regreso del teatro pánico de Arrabal

El arquitecto y el emperador de Asiria, en coproducción

En 1967, Fernando Arrabal, autor español residente en Francia, concibió uno de sus textos más emblemáticos: El arquitecto y el emperador de Asiria. Una pieza que profundiza en la conducta de dos personajes, perdidos en medio de una isla desierta. Una relación a veces cordial, otras muy compleja. Un mundo por develar que, a partir de una serie de juegos, provocará al espectador hasta transformar a esos seres en un espejo que devuelve una imagen particular sobre cada uno de nosotros.

Arrabal, fuerte representante en su momento del teatro pánico, no es un autor que se representa con asiduidad en la Argentina. Este último texto tuvo una puesta en 2004, en el teatro El Bufón, bajo la dirección de Pino Siano, y en 2012 se representó en Posadas, Misiones, bajo la dirección de Mónica Leal. Algo similar sucede en España. Llama la atención que siendo su país natal, sus obras resulten irreconocibles entre las nuevas generaciones. Una excepción, en los últimos meses se estrenó la última creación del autor, Pingüinas,con dirección de Juan Carlos Pérez de la Fuente.

Ahora el Teatro Español de Madrid y el Complejo Teatral de Buenos Aires han construido un proyecto común que posibilitará ver la obra en Buenos Aires, a partir de mañana. Está interpretada por los españoles Fernando Albizu y Alberto Jiménez con dirección de Corina Fiorillo. El espectáculo realizará 18 funciones en la Sala Cunill Cabanellas, luego hará una gira latinoamericana y en agosto se presentará en el Teatro Español.

Los mismos protagonistas de esta experiencia afirman que este es un proyecto que, desde el vamos, les resultó un desafío. Montar Arrabal -ellos nunca habían trabajado juntos en otro país y bajo la dirección de una creadora desconocida para ellos. Fernando Albizu sintetiza la experiencia de la siguiente manera: "A mi espíritu aventurero le pudo más la curiosidad que el miedo".

Corina Fiorillo (actualmente con cinco piezas en escena) se enteró del proyecto a través de una información periodística. Se propuso como directora y, después de varios meses, fue convocada para dirigir el espectáculo. Conocedora profunda de los materiales de Arrabal está convencida de que el autor es un ser enorme dentro de las artes escénicas contemporáneas. "Posee una cabeza inmensa -dice y, al analizar sus piezas, te das cuenta. Cuando empecé a trabajar sobre El arquitecto y el emperador de Asiria tuve la impresión de que era una obra que se podía domesticar. Pero está tan bien escrita que eso es imposible. Tiene una poética en el decir que resulta muy compleja y, además, posee algo muy universal: te propone atreverte a la locura. Eso le da una vigencia muy fuerte."

Aunque considera que es el texto más complejo que ha dirigido, Fiorillo reconoce que le interesa porque posee un formato clásico, expresa muy bien el delirio del autor. A su vez, el hecho de tener que manejar un material de vertiente surrealista le resulta una apuesta que creía indispensable realizar.

"Me apoyo en la idea de que ambos personajes son sólo uno -explica y en escena expone dos caras diferentes. Trato de universalizar ese yo inconcluso que tenemos todos. El emperador muestra que uno a veces, socialmente, está obligado al ejercicio de la soberbia, de las normas impuestas; en cambio el arquitecto tiene sed de sabiduría, está dispuesto a contener a ese otro yo que todos tenemos dentro. La obra habla de la incomprensión social y de lo que hace un ser humano cuando está enfrentado a su soledad más básica."

DE MADRID A BUENOS AIRES

Fernando Albizu y Alberto Jiménez son dos intérpretes reconocidos en su país. El teatro, la televisión y el cine les han permitido desarrollar un crecimiento destacado. El primero (el emperador) subió a las tablas por casualidad. Había dejado la carrera de arquitecto y hacía diseño de vestuario. Una amiga que montaba un cabaret necesitaba un actor y le propuso participar. Desde entonces no se ha despegado de ese mundo. Él afirma que está más ligado a la comedia y al teatro comercial, aunque también lo atrapó la televisión: Casi perfectos, Doctor Mateo.

Jiménez (el Arquitecto) también llegó al teatro siendo muy joven. Su interés se despertó cuando participó del montaje de Jesucristo Superstar en la escuela secundaria. Su carrera es vasta. Ha trabajado con diversos directores de su país y también del exterior, entre otros, Daniel Veronse. En cine se destacó en El bola (2001), dirigida por Achero Mañas. En 2000 estuvo en la Argentina filmando La fuga,de Eduardo Mignona, y en televisión uno de sus últimos trabajos fue en Amar en tiempos revueltos.

La primera impresión de Albizu cuando recibió el texto fue que era imposible de hacer. "Es una obra complicada que, en su momento, seguramente, tendría otro sentido. Hoy en día es vigente y también antiguo. Ese cruce genera mucha inquietud. Tenía mucha curiosidad por saber cuál iba a ser la propuesta de la directora. Y me gustó su propuesta lúdica. Además de que en la obra los personajes juegan, Corina lo hace con nosotros. Es divertido."

"Es una obra que da para escarbar y escarbar, pero también a eso hay que ponerle un freno, un autor tan increíble hace que puedas llegar con él hasta donde quieras -comenta Jiménez. En la vida real y como autor, Fernando Arrabal es muy juguetón y esto nos da pie para ir entrando en cosas más profundas, a través del humor."

Aunque ambos acuerdan con la lectura inicial de Fiorillo, cada uno, desde su personaje, destaca aquello que más le inquieta de la pieza. Dice Albizu: "El ser humano no ha variado mucho. Por fuera somos más superficiales, tenemos más información, está todo más cuadriculado, pero la sociedad es igual de retorcida. De última, uno está consigo mismo, solo, y eso, a la vez, es la única tabla de salvación".

"Se supone que uno de los personajes ha matado a su madre explica Jiménez. A través de un juicio se devela que es así. Creo que esa no es una cuestión literal. Matar a la madre, al padre, es parte del proceso de crecimiento. Resuena en todos. Es la manera de hacer la vida más sana y saludable."

A cincuenta años de su creación, El arquitecto y el emperador de Asiria sigue proponiendo a la sociedad reflexionar sobre sus hábitos, sus creencias y contradicciones.

EL ARQUITECTO Y EL EMPERADOR DE ASIRIA

Teatro San Martín, Corrientes 1530

Funciones, de martes a domingo, a las 20.30

Fuente: La Nación