jueves, 14 de mayo de 2015

Beto Casella: Encuentro de genios

Los genios que sueña Beto Casella

En la misma obra, junta a Freud, Woody Allen, Lennon, Einstein y Perón

"Esta obra nació como el proyecto de un libro, de un relato, que pensé en escribir para despuntar el vicio. Desde que dejé el periodismo gráfico siempre extraño escribir. A partir de esa necesidad se me ocurrió hacer un libro con esta ficción", comenta el periodista y conductor Beto Casella sobre Encuentro de genios, pieza de su autoría que, desde esta noche, se presentará en el escenario del teatro 25 de Mayo, de Villa Urquiza.

El texto supone un encuentro entre Woody Allen, Sigmund Freud, Albert Einstein, John Lennon y Juan Domingo Perón. "Salvo Freud y Einstein, estos cinco personajes no se conocieron, nunca tomaron un café entre ellos. Yo soy un gran lector de biografías y leí mucho en mi vida sobre las suyas. En algún momento, se me ocurrió ver qué pasaba si uno los entrelazaba y los hacía charlar imaginariamente entre sí", comenta. Así fue como empezó a escribirlo en forma de relato, sin ponerse plazos para terminarlo. "Escribía un poco cada tanto, cuando me daban ganas. Tampoco me importaba si iba a poder editarlo y si lo hacía no me importaba cuántos iban a leerlo o no. Hasta que me dijeron que daba muy bien para una obra de teatro, algo que yo no había visto. Ahí aceleré, me hice la rutina de sentarme todos los días a escribir y llamé a un par de periodistas amigos para que me ayudaran con la investigación. Así el proyecto se convirtió en serio en una obra de teatro", agrega.

El material con el que trabajó Casella está basado en frases textuales y detalles reales de la vida de los personajes. La historia que se cuenta es la de un Woody Allen que quiere escribir la biografía de alguno de los cuatro genios, pero no se decide con cuál. Entonces los convoca imaginariamente al living de su casa para decidir con quién se queda. La charla entre los genios lo hace dudar aún más y, entonces, propone un juego: una serie de reality en el que se deberán ir eliminando entre ellos.

Las interpretaciones están a cargo de Gerardo Baamonde (Allen), Alejandro Fiore (Freud), Nicolás Pauls (Einstein), Pablo Novak (Lennon) y Juan Palomino (Perón), mientras que la dirección está a cargo de Roberto Antier.

A la hora de explicar por qué eligió a los cinco personajes que dan vida a su obra de teatro, Beto Casella sostiene: "Freud tenía que estar porque siempre me llamó la atención la importancia que le damos los argentinos al psicoanálisis. Somos el país más psicoanalizado del mundo. En una oportunidad le preguntaron a Woody Allen cuál era para él la causa de que sus películas gustaran tanto en nuestro país. «Será porque hablan mucho de psicoanálisis, que a los argentinos les fascina», respondió. A Einstein lo incluí porque quería un genio a la altura de Freud, pero de otra rama de la ciencia; a Lennon, por lo que me gustan los Beatles, y a Allen, porque encarna el arte cinematográfico. Es un gran actor, un gran director, un gran escritor".

-¿Y a Perón?

-Cuando el proyecto se convirtió en una obra de teatro vi que estaría bueno que hubiera un argentino. Pensé en Maradona primero, pero me di cuenta de que Diego no dejó tanto pensamiento, salvo algunas frases célebres. Entonces el que tenía que ir era Perón. Un Perón joven e impetuoso al principio que se convierte en un viejo sabio y más aplacado al final. Un Perón con todas sus contradicciones y que se pelea mucho con Freud.

-¿Por qué se pelean?

-Porque el padre del psicoanálisis lo torea constantemente. Para él, la frase: "Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista" es terrible, y explica desde la psicología por qué esa frase marcó para mal al gen argentino. El tipo es un antiperonista furioso y no le perdona una a Perón. Pero éste, claro, se defiende como sólo él sabe hacerlo.

-Y vos, ¿no tenés miedo a tener que salir también a defenderte de los que te critiquen porque a esta altura te ponés a hacer teatro?

-Yo ya me amigué con el prejuicio. Toda mi carrera conviví con él. Salí del conurbano, vengo de Haedo. Trabajé en redacciones en las que decía que venía de Haedo y me preguntaban dónde quedaba eso. En periodismo, cuando sos un tipo de barrio y no tenés alguien que te acomode, todo se hace más difícil. Pero a mí, al contrario, el prejuicio me envalentona, me da más ganas de hacer. Es obvio que alguien que viene de la tele liviana, del entretenimiento, genere prejuicios porque se pone a escribir teatro. Pero en general el hombre del medio tiene pocos prejuicios. El que hace teatro sabe que lo que se necesita son ganas e ideas. No tenés que ser necesariamente Tito Cossa para ponerte a escribir. Pero yo no me considero un nuevo dramaturgo. Escribí libros en mi carrera y ahora una obra de teatro y estoy trabajando para hacer una película.

-¿De dónde sale esa necesidad de hacer tantas cosas?

-De la decisión de aprovechar a pura voluntad la única vida que tenemos. Lo que salga bien saldrá bien y lo que salga mal, mala suerte. Igual mi fantasía es jubilarme como bibliotecario. Estar con un guardapolvo gris entregando libros y leyendo todo el día. Como Marcello Mastroiani en El difunto Matías Pascal. Me gustaría tener un tiempo sin tantas actividades a la vez, porque como decía Roberto Fontanarrosa: "La vida aburrida pasa más lento".

-¿Se te pasa alguna vez por la cabeza dejar el periodismo?

-En general en mi carrera tuve siempre mucha suerte. En la tele, en términos de continuidad, tengo más de 10 años con un ciclo y llevo el mismo tiempo en la radio liderando la FM. Me ha ido bastante bien para el escaso talento que tengo. Pero sí, es una posibilidad. La tele me está cansando un poco. Lo digo y al mismo tiempo me da un poco de culpa decirlo, porque hay que ser agradecido con las oportunidades que te dio la vida. Pero hay etapas. Me siento algo grande y ya no estoy para hacer algunas cosas que hice. Me veo saliendo de la tele dentro de no mucho tiempo y quedándome en la radio un poco más.

ENCUENTRO DE GENIOS

Funciones, jueves, a las 20, viernes y sábados, 21.30 y domingos, a las 20

Complejo Cultural 25 de Mayo, Triunvirato 4444.

Fuente: La Nación

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