viernes, 25 de julio de 2014

Laura Cuffini: Quiroga y la selva iluminada


El imperio de los sentidos

¿Es posible ir a ver teatro sin que haya nada que ver, en el sentido estricto? Las experiencias de teatro ciego, que vienen desarrollando y perfeccionando diferentes compañías desde hace años en el país, demuestran que es mucho lo que se puede ir a ver –tocar, sentir, oler, percibir, imaginar– aun en medio de la oscuridad absoluta. O, más precisamente, desde todo lo que habilita esa oscuridad. Un paso más en esta búsqueda son las propuestas pensadas especialmente para chicos. La que en estas vacaciones viene agotando todas sus funciones en el Konex –y continuará cuando termine el receso escolar, ver aparte– es Quiroga y la selva iluminada, una invitación a descubrir los Cuentos de la selva de Horacio Quiroga desde un lugar diferente, a cargo del Grupo Ojcuro. La puesta introduce una novedad en la técnica del teatro ciego: la utilización de títeres luminiscentes, que cuando aparecen generan verdaderos momentos de asombro.

En Quiroga y la selva iluminada –y en el teatro ciego en general– son muchas las convenciones del teatro que se transforman. No hay un punto hacia el cual “mirar”, un escenario preestablecido, con lo cual las butacas están distribuidas por toda la sala. Y también lo que se narra ocurre por la sala, por momentos bien cerquita de los espectadores. Actores y espectadores comparten el mismo espacio, con lo cual el público pasa a formar parte de la historia. Lo casi mágico es que la oscuridad, que es el eje de la invitación –y sobre la que se advierte antes de ingresar a la sala, con distintas indicaciones–, muy pronto comienza a ser naturalizada, hasta llegar al punto en que el espectador la deja de lado, ocupado en abrir otros sentidos.

Paradójicamente (o no) el Grupo Ojcuro eligió un texto lleno de colores como punto de partida, con toda la exuberancia de la selva en la que vivió Quiroga, sus paisajes, sus animales. “Justamente porque los Cuentos de la selva son absolutamente luminosos, llenos de imágenes y sensaciones, me pareció el lugar correcto en donde basar la propuesta. Además, el teatro ciego permite viajar instantáneamente porque es la imaginación la que se activa y completa la historia”, advierte Laura Cuffini, autora del guión. Sobre los títeres tan particulares, los animales de la selva de Quiroga, cuenta que fueron especialmente diseñados por José Menchaca, fundador de la compañía, y están pensados para ser manejados por actores ciegos o disminuidos visuales, de modo que ellos puedan colocar los objetos visuales en sus posiciones correctas.

“Cuando la oscuridad se abre ante la presencia de los títeres es un momento mágico, de asombro colectivo que no para de sorprenderme y fascinarme”, asegura la guionista. Esta es otra vuelta de tuerca en esta técnica que el Grupo Ojcuro viene desarrollando desde hace ya trece años con La isla de-sierta, su obra anterior, basada en Roberto Arlt. Más allá de la novedad de los títeres, los olores, las texturas de telas y de elementos, los efectos sonoros y muy especialmente la música (compuesta por Pablo Sirianni) contribuyen al “efecto mágico” de Quiroga y la selva iluminada.

El espectáculo está recomendado a partir de los 6 años, aunque asisten también nenes más chiquitos. “Lo importante es la relación que tengan con la oscuridad, pero éste es un rasgo que se presenta también con los adultos”, marca Cuffini. “Nosotros, como ejecutantes, estamos preparados para responder a la necesidad de los espectadores. Pueden salir en cualquier momento sin interrumpir la función. Han venido nenes de 3 años y salen con los ojitos abiertos y las caritas felices. Y cuando aparecen los títeres, sobre todo nuestro surubí... ahí se escucha una ola de asombro en toda la sala, de grandes y chicos por igual.”

Quiroga y la selva iluminada

Guión: Laura Cuffini.

Actores: Cruz Aquino, Mirna Gamarra, Ayelén Giammarco, Marcelo Giammarco, Jesús Igriega, Eduardo Maceda, Francisco Menchaca, Verónica Trinidad.

Música original: Pablo Sirianni. Ciudad Cultural Konex, Sarmiento 3131.

En vacaciones, de miércoles a domingos a las 17.30. Continúa los domingos, a la misma hora.

Entradas desde $120, descuentos con promociones.

Fuente: Página/12

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