viernes, 16 de mayo de 2014

Atilio Veronelli: Monólogos de Veronelli


"Si no me río, no puedo escribir"

El talentoso actor y autor estrena su nuevo espectáculo, Monólogos de Veronelli.

Casi sacrifiqué a mi familia entera convirtiéndola en personajes!", dice con una sonrisa que evita ser mueca Atilio Veronelli, quien los viernes y sábados está presentando Monólogos de Veronelli.
"Noelia, la maestra, es mi vieja –recapitula–. Era maestra de música, y como se creía muy educada, pronunciaba las D y las V. Decía: 'En la ciudaD no hay Vacas.' Yo hablaba muchas veces con ella desde la casa de Antonio Gasalla, y él me preguntaba: ¿qué dijo? Y un día me dice: '¿No podemos hacer a tu vieja?' ¡Y al otro día armamos todo el colegio!"
Veronelli usa su gracia tal como se lo ve en un show o tal como se lo pudo ver en televisión. Lo que pasa es que, cara a cara, además pone en evidencia su inteligencia. Usa el humor en un doble juego de seducción y de desafío, cosa que pueda decir lo que tiene ganas sin mayores reparos, a la vez que ataca la corrección del que tiene enfrente (ya sea política, moral o sensible) para ver si descubre más y nuevas situaciones chistosas, si debe levantar la guardia o si puede relajarse tranquilo.
"Soledad Dolores Solari –prosigue con sus ejemplos de familiares usados para el humor– era una novia que tenía, que ya había dejado de ser mi novia y había quedado como amiga. Estaba siempre con el problema de que no tenía posibilidad de conocer un hombre porque ninguna circunstancia le venía bien: 'Un tipo que me dice algo por la calle, ¿a vos te parece que le voy a dar bola? Un boludo que va a bailar, ¿te parece que me levante?' Bueno, por ahí en el laburo mismo le decía yo: '¡No! Donde se come no se caga', me contestaba. Esa se convirtió en Soledad y, claro, bajo la caracterización de Antonio tenía el problema de ser horrenda, Pero en la vida era linda mina. Cuanta persona veíamos dando vuelta, tanto con Juanita como con Antonio, lo convertíamos en personaje.

–Cuando se enteraban en quien te inspirabas, ¿qué decían?
–En general, la gente dice: "Yo no soy así." Al revés sí: Mamá Cora, que no está basado en nadie, todo el mundo tiene una abuela, una tía, una mamá como Mamá Cora.

Unos segundos de risa detienen la charla. Veronelli tiene un timing especial para descifrar la conducta humana, al menos el urbano medio.

–¿Te reís cuando escribís?
–Sí. Si no me río, no puedo. Creo que hay dos clases de escritores: los escritores a secas, y los que además somos actores. En mi caso, aunque esté quieto, me pongo en movimiento y pienso qué diría yo si fuera ese personaje. Así se producen discusiones de varios tipos que soy yo, pero que tienen distintas características. Por eso, cuando podés imitarlos bien, hablan solos. En general, soy buen imitador; puedo tener ese tipo de conversaciones. Y si cuando me imagino la situación, no me la imagino graciosa, es muy difícil que la pueda vender.

Amante de Seinfeld, a quien define como "un Vilas del humor, un obsesivo total", critica duramente el humor de los años '90 ("todo se degradó, pero a nivel humor nos degradamos hasta lo más básico, hasta el chiste") y a los artistas de stand-up actuales: "Al noventa por ciento lo que le falta es material, que tiene que ser como el Stradivarius para un violinista. No podés decir cualquier pelotudez más o menos simpática. Y mucho menos si tenés pocas herramientas como actor."
Justamente, esas herramientas que le permiten disfrutar y a veces hacer chistes "a lo Les Luthiers, que apenas te dice 'Y el tipo después se fue a vender botas', ya lo ves venir, pero es tan lindo el recorrido que es un placer que llegue", y otras "con una cajera coreana, como la que hacía Juana Molina, que tenía tres frases: 'Ah, sí; pero esta, toma; luego, pagas', y por donde le fueras te iba a contestar con las tres palabras que sabía." Con ambas tácticas, Veronelli garantiza una risa.  «


LA SODERÍA
En La Sodería, Vidal 2549, los viernes a las 21, sábados a las 21 y 23, y domingo a las 20:30.



los detalles del nuevo show
"El anterior lo hice corriendo –cuenta lo que pronuncia Chou, remarcando como si fuera su mamá– porque justo murió un hijo mío en un accidente de tránsito y dije 'O me vuelvo loco o hago algo'. Hice una temporada en el teatro que fue horrenda (lo subraya): ¡no había nadie, parecía otoño, una depresión espantosa! Y cada vez que me tomaba el micro de vuelta iba llorando."
Y agrega: "Después, por cuestiones ajenas a mí, empecé a salir mucho en la televisión. Y pasé de ser: '¡Ah, te acordás el que estaba con Gasalla! a "el boludo de los escándalos", primero, y "el gracioso de los escándalos" unos días después. Yo empecé muy arriba, entonces es difícil después. Entonces fue como que hubo gente que se volvió a acordar de mí, pero tenía que cambiar el show, porque tengo público que me sigue hace años. Es como agrandar la casa. Hay una mezcla: los grandes caballitos de batalla, con lo nuevo y la explicación de este proceso mediático, con detalles que no puedo dar cuando estoy en la tele."

Fuente: Tiempo Argentino

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