miércoles, 16 de abril de 2014

Eleonora Wexler


"La clave está en siempre querer seguir creciendo"

–¿Qué otras artes sentís que influyen en lo tuyo?
–Creo que todas las expresiones están relacionadas en algún punto.

Se acompañan, se complementan. Pero eso depende de cada quien. Para mí, la música es algo muy mágico y especial. Toda escena tiene una música perfecta y en todos los casos siempre está acompañada de música, aunque sea internamente. Quizás es la influencia de las películas, o de las comedias musicales que me gustan mucho. Nunca estudié, ni sé tocar ningún instrumento, pero siento debilidad por la música, me fascina. Soy ecléctica; escucho de todo. No escucho todo el tiempo música, tengo mis momentos. Cambio de música como de perfumes. Por ejemplo, me gusta escuchar en el auto volviendo a casa, después del teatro, para ir bajando la adrenalina. Eso me conecta en otro estado.
–¿Sos de ir a recitales?
–No. Me da un poco de fobia la aglomeración de gente. Siento que muchos me los perdí por esa tontería y me digo: "¡Hubiese estado bueno ir!"
–¿Qué te hubiese gustado ir a ver?
–Me arrepentí de no ir a ver los Rolling Stones, por ejemplo. O Diana Krall, que me encanta y me quedé con las ganas. Pero, bueno, mucha gente en el mismo lugar me da fobia y me quiero ir, no la paso bien. El último que fui a ver fue Sarah Brightman, en el Luna Park, a fines del año pasado, y el espectáculo fue alucinante e increíble, pero estaba incómoda.
–¿Cuál fue el último libro que leíste?
–Leo mucho teatro, investigo. Pero me encontré con La novia oscura, una novela escrita en 1999 por la escritora colombiana Laura Restrepo, y me atrapó. Es la vida de una prostituta en los pozos de petróleo. Muy bien contado, con un ritmo impresionante. Leer te sirve para incorporar elementos que alguna vez te pueden llegar a servir. Además, me gusta el libro como objeto; el papel. Nada de libros digitales, a mi dame el papel.
–¿Nada de nuevas tecnologías?
–Poco y nada. Prefiero los encuentros cara a cara, lo real. Pero sirve para algunos trabajos. En muchos casos, ayuda, pero no es algo a lo que le preste atención.
–¿Le prestas mucha atención al aspecto fisco?
–Cada vez me importa menos . Me siento mejor ahora que cuando era más chica. Tiene que ver con la seguridad interna que se va adquiriendo con los años y con lo que uno va viviendo. Te importa menos lo que opine el otro. En ese aspecto, uno vive más tranquilo sin estar pendiente a la mirada del otro. Imaginate que mi trabajo ya implica mucho que el otro evalúe lo que uno hace, así que me relajo. Obvio que me gusta verme bien, pero mi imagen no es algo que me obsesione ni mucho menos. Me cuido y me encantan el deporte y la danza. De chica hice gimnasia deportiva, danza clásica y danza jazz. Hace poco volví a bailar: la llevé a mi hija y ella también está recontracopada con el baile. Hicimos street-jazz, una especie de hip-hop, que está buenísimo. La danza es otra forma de expresión que me conecta con otro lado sensible que todos tenemos. Me encanta. Si hablamos de hacer gimnasia, prefiero el aire libre; no me gusta encerrarme. Estas cosas aprendí que hay que hacerlas por una cuestión de placer, no por otro motivo, porque sino no sirve. Te hace bien y te despeja la cabeza.
–¿Cantar te gusta?
–Sí. Este año tenía pensado empezar a estudiar canto. Hice un par de comedias musicales cuando era más chica, pero después me perfilé más para otro tipo de teatro. Pero me gustaría quizás volver a hacerlas algún día. Creo que formarse, seguir formándose constantemente, es una clave en cualquier trabajo.
–¿Te gusta la cocina?
–No me gusta cocinar. Si lo tengo que hacer lo hago, pero nada muy elaborado. Soy anfitriona y me gusta recibir gente en casa, pero soy más de encargar cositas ricas. (risas)
–¿Cuál es el dinero mejor gastado?
–Viajar, sin dudas. Me gusta ir a lugares con mucha naturaleza, donde se pueda hacer turismo de aventura. Costa Rica es un lugar impresionante, hermoso y perfecto. México, también me gusta mucho. Tiene playas increíbles y el DF es lo más. Me encanta Frida Kahlo, fui a su museo y me volví más fanática. ¡Qué mujer tan apasionada, con una conciencia política muy fuerte, tan atravesada por el amor!
–¿Te gustan las series?
–No tengo mucho tiempo, pero me enganche con Game of thrones. Tengo para ver Breaking bad y House of cards; sé que con esas dos me voy a enganchar, porque tengo buenas referencias de amigas. Además, ver producciones de ese nivel te dan tela para cortar, por decirlo de alguna manera.
–¿Cómo debe manejar el ego una actriz? ¿Cómo haces vos?
–Siempre hay que tratar de controlar para que no avance. Hay que llevarlo, para tenerse confianza pero no pasarse, ni creerse nada. La autoestima es importante; hay que valorar lo que uno hace, más si te gusta. Uno debe tener seguridad en uno mismo, sino no se podría hacer lo que hago. Uno sale al escenario y se dice: "Acá estoy yo." Pero no hay que quedar preso del ego. No debe ser lo único que prevalece en vos, porque te deja en un lugar muy mediocre, no te deja aprender y no te deja crecer. Siempre digo: no te creeas nunca nada, nada es real. Nada es de verdad y nada es para siempre en este trabajo. ¡Lo que uno cree que es el éxito es tan efímero y fugaz! Si creés que llegaste, ¿dónde llegaste? A ningún lado. ¿Cuál es la vara con la que se mide tu laburo?
–¿La vara está en uno?
–La clave está en siempre querer seguir creciendo. En decir: "Me gusta lo que estoy haciendo y quiero hacerlo mejor cada día." Tampoco hacer como cuando yo era chica, que me daba con un palo, sino reconocer lo bueno que tenés y tratar de mejorar todo lo que puedas.
NP
Protagoniza El gran deschave, de jueves a sábados a las 21 horas, domingo a las 20:30, en el Teatro Cervantes, Libertad 815as.

Fuente: Tiempo Argentino

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