viernes, 14 de marzo de 2014

Rubén Szuchmacher


Rubén Szuchmacher: "soy tan poco político a veces..."

Un espacio experimental en busca de la entrevista soñada:el invitado se interroga y se fotografía

Aunque prevenga sobre su mal carácter, Rubén Szuchmacher se comporta de la forma más amena en esta autoentrevista con él mismo. En algún caso, hasta da opciones de respuesta: la políticamente correcta y la verdadera. Para la autofoto, el director, actor, músico y docente demuestra también que es un buen régisseur. Impecable.

¿Usted sabe que tiene fama de tener mal carácter?

Sí, lo sé muy bien. Pero son ataques súbitos de bronca contra un mundo que creo injusto. Y soy tan poco político a veces... No regalo sonrisas, más bien todo lo contrario.

¿Y qué lo pone de buen humor?

Muchas cosas: un acto solidario, el buen arte, las comidas sabrosas, una buena copa de champagne bien helado, las charlas con los colegas sobre proyectos teatrales posibles e imposibles. Pero sobre todas las cosas, la aparición del amor.

A simple vista, usted no parece ser muy romántico.

¿Y quién le dijo que para amar hay que enrolarse en un movimiento estético del siglo XIX? He amado mucho y espero seguir haciéndolo.

¿Qué le molesta de los tiempos presentes?

Que sea una etapa de transición que no se sabe cuánto va a durar. Es un tiempo fofo, con definiciones muy lábiles, poco interesantes porque no hay instrumentos que permitan transformar la realidad. Hay demasiada gente resignada a que las cosas sean como son y que no haya nada qué hacer. Y eso no me gusta demasiado. Pero también es cierto que se está gestando algo nuevo, que no sabemos qué es. Y como soy muy ansioso, esa espera me angustia.

¿Cómo es su vida cuando no está trabajando?

¿Digo la verdad o lo que se estila en los reportajes?

Diga lo que quiera.

Lo que se estila: cuido mi cuerpo, salgo a caminar, visito exposiciones, diseño mis futuras obras, comparto cenas frugales con amigos, releo a Thomas Mann. La verdad: veo muchas series, navego por Internet sin límites, chateo hasta el hartazgo, no termino ningún libro, me hago comidas extrañas que sólo yo degusto, releo a Thomas Mann -pero sin la exigencia de terminar ninguno de los libros-, dejo que mi mente y mi cuerpo vayan para cualquier lado sin rumbo. Un poco de caos no me viene mal.

¿Cuáles son sus lugares favoritos?

Las librerías en primer lugar. Y luego, pero muy cerquita en las preferencias, las fruterías y verdulerías, que tienen muy buenos productos de la tierra, sobre todo frutos exóticos.

¿Quiere decir algo para terminar?

Pues mando un saludo a toda la afición, como decían los futbolistas de antaño por la radio después de los partidos. Un modelo de gente educada.

Fuente: La Nación

No hay comentarios: