martes, 14 de enero de 2014

Sé infiel y no mires con quién

Un clásico vodevil, interpretado con oficio

Basada en un texto de los autores ingleses Ray Cooney y John Roy Chapman, y llevada tanto al teatro como al cine decenas de veces (Fernando Trueba dio en 1985 una versión fílmica con Carmen Maura y Ana Belén como protagonistas femeninas), Sé infiel y no mires con quién es una clásica comedia de enredos de trama sencilla y previsible, pero que, llevada bien a cabo, puede resultar en un espectáculo eficaz.

Acciones más, acciones menos, lo que sucede es lo siguiente: el señor y la señora Farrel (Fabián Gianola y Carolina Papaleo) conforman un matrimonio sin aparentes problemas, hasta un día en que una serie de malentendidos amenaza con romper la armonía. No sin dudarlo, él decidió prestarle el departamento familiar a su socio, Lucas (Matías Alé), que necesita lugar para tener una aventura con una mujer que acaba de conocer. Lucas, a su vez, está casado con Bárbara (Celina Rucci), amiga íntima de la señora Farrel. Ese mismo día, las amigas acuerdan que Bárbara, harta de las infidelidades de Lucas, aprovechará la ausencia de su amiga y su esposo para encontrarse en el departamento con Guido (Alejandro Müller), su amante. Un plan parecido tienen el decorador de la casa (Nicolás Scarpino), un falso gay que está trabajando en el rediseño de la oficina del señor Farrel, y la mucama alemana de la familia (Dallys Ferreira): después de semanas de desearse, planean aprovechar la soledad del hogar Farrel para darle rienda suelta al amor. Para sumar complicaciones, el protagonista se convence, después de encontrar una carta de Guido en el living de su casa, que la destinataria de esas palabras es su mujer: cree, entonces, que está siendo engañado. Un rato más tarde, otra subtrama, esta vez vinculada a los negocios, se suma a la historia: lo que sigue es una serie de confusiones, encuentros y desencuentros resueltos, desde la actuación, con efectividad por la mayoría del elenco (Gianola y Papaleo se hacen cargo de sus papeles protagónicos y saben conducir a sus compañeros menos expertos hacia zonas convenientes; Scarpino, a estas alturas tradicional secuaz de Gianola, cumple en un papel sin mucho vuelo y Matías Alé sorprende en su manejo escénico).

Para resultar descollante, Sé infiel? debería sostener una métrica de sitcom que sus intérpretes, en su disparidad, no terminan de encontrar. Pero lo imperfecto no quita lo encomiable: la comedia que en estos días encabeza la taquilla marplatense tiene lo que hace falta (sencillez, picaresca y humor) para ser una gran opción de temporada.

Fuente: La Nación

Sala: Provincial

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