martes, 7 de enero de 2014

Charo López: La laguna dorada


La bendita pasión actoral de Charo López

Apenas un puñado de funciones de “La laguna dorada”, donde brilla junto a Pepe Soriano, le han bastado a Charo López para disimular un cuarto de siglo sin venir a la Argentina y reanudar un vínculo con el público local al que define como “una bendición”.

“Sencillamente es algo que ocurre sin saber por qué sí o por qué no, pero el público me ha adoptado de alguna manera y eso me hace sentir como en mi casa”, celebra López durante una entrevista con Télam.

Sentada en un amplio sillón en la recepción del edificio donde se aloja en Mar del Plata, la actriz española nacida hace 70 años en Salamanca resalta que “no hay duda que para una extranjera es un regalo poder venir y trabajar y tener tu sitio que te lo han guardado”.

Aunque como bien apunta “25 años son muchos tanto para una persona como para un país”, enseguida confiesa que “no más al llegar me ha resultado muy agradable reconocerme en la Argentina y con los amigos, en la forma de vivir, de estar, de ser”.

De ojos profundos y vivaces y con esa voz honda y sensual que es una marca que supo mostrar en la serie “Los gozos y las sombras”, en filmes como “La colmena” y “Secretos del corazón” y en puestas locales como las de “Hay que deshacer la casa”, “Una jornada particular” y “Tengamos el sexo en paz”, Charo no pierde miedos ni pasiones.

“Venir desde 10.000 kilómetros del otro lado del mundo es algo que me pone enferma y eso es algo que me espanta. Siento mariposas en la panza, tigres, de todo”, acepta entre risas antes de asegurar que “el problema es que yo siento verdadera pasión por mi trabajo”.

Y con esa potencia que destila tanto sobre las tablas del Neptuno donde compone a una magnífica Bel, como en el diálogo franco, formula que la entrega a su arte le confirma que “estoy viva”.

“¿Pero cómo no voy a querer seguir? Si en esta profesión no se va nadie. En esta profesión se está y se desea morir con las botas puestas, pero por otro lado debo decir que yo me siento muy joven”, se pregunta, se responde y reflexiona.

En idéntico y arrollador sentido, precisa que “siento que está todo por hacer. Lo que le pido a la vida es seguir teniendo la misma energía, la misma salud y la misma fuerza”.

Esas cualidades afloran de martes a domingos a las 21.30 en una de las tres salas del complejo sito en Santa Fe 1751, junto a un elenco también integrado por Emilia Mazer, Rodrigo Noya, Joselo Bella y Fabián Talin, porque, asegura, “me siento maravillosamente bien, la obra me entusiasma y es un momento glorioso hacerla cada noche”.

“Siento que con mis compañeros hacemos una comedia muy alegre y muy tierna con un montaje extraordinario”, insiste poniendo el acento en la dirección de Manuel González Gil.

La trama del cuento acerca de un veterano matrimonio en su refugio la convida a comentar que “a veces, cuando somos jóvenes, creemos que el amor es patrimonio de la juventud pero para nada es así. Más bien creo que el amor está ligado a la madurez”.

“Más bien creo en el amor maduro -abunda- que es duradero y profundo, hecho poco a poco, día a día, con sacrificios, con renuncias, con cariños. Ese es el amor verdadero”.

La obra basada en la exitosa pieza teatral de Ernest Thompson que a inicios de los 80 generó un laureado filme dirigido por Mark Rydell que obtuvo tres Oscar (para su autor y para sus protagonistas: Katharine Hepburn y Henry Fonda), para López no resuena en escena.

“La película -considera- es tan sumamente inglesa que no tiene nada que ver con nosotros. Somos latinos y respiramos y nos movemos y somos de otra manera”.

La versión teatral local de “La laguna dorada” se encuentra recién dando sus primeros pasos, pero la artista sabe que hacerla en Buenos Aires y girar por el país -en el orden aún incierto que tiene el plan- la retendrán por bastante tiempo en la Argentina.

Capaz de avizorar ese futuro inmediato, indica que “las rutinas son tan incontables en esta profesión, que salir de gira supone entrar en una mecánica muy interesante porque viajas, llegas, haces la función, duermes. Viajas, llegas, haces la función, duermes. Y así”.

Pero, mientras tanto, su presencia no pasa inadvertida en el país y por ello acepta que “me están ofreciendo cosas y me están tentando y mucho. Yo soy muy bruta y no tengo miedo a nada y por ahí sigo adelante, pero siento que luego de `La laguna…` me tocará volver a España para que no crean que he desaparecido y porque hay que seguir manteniendo el fuego sagrado”.

El apunte sobre el regreso a su tierra, la convida a comentar que “aunque no hablo de mi país fuera de mi país porque no me parece bien, diré que en el mundo se está viviendo una crisis económica global que nos ha alcanzado, pero estoy absolutamente persuadida que es circunstancial y que España saldrá de ella”.

Fuente: Télam

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