jueves, 9 de enero de 2014

Alejandro Awada


Alejandro Awada: confesiones de un galán maduro

El actor habló con Personajes.tv sobre todo: las diferencias con su familia, su postura política y su pasado con las drogas

Es un actor de raza apasionado por aquello que hace y le pone alma y vida a cada rol que la profesión le ofrece. Además, cuenta con dos aspectos importantes e invalorables en su extensa y exitosa carrera: supo ganarse el respeto de colegas y el público. Alejandro Awada conversó con Personajes.tv en un mano a mano donde nada quedó sin tratar: teatro, televisión, futuro, amor, política, terapia, familia y drogas. En un bar de Palermo, café de por medio, el actor charló con nosotros de todo, días antes de partir a Mar del Plata, donde está protagonizando la obra El Placard.

-¿Qué balance hacés de 2013?

-Ha sido un año precioso. Por un lado, se estrenaron dos films que me gustaron mucho Samurai y De martes a martes. Filmarlos y verlos. Incluso, con buena repercusión de público y durando más de lo previsto en cartel y cuidadas desde todo punto de vista. Por otra parte, obtuve el premio que entrega la Asociación de Cronistas de Cine como mejor Actor por un film que quiero mucho Días de pesca de Carlos Sorín. Además, en teatro tengo la chance de seguir con El placard. Ahora debutamos en Mar del Plata junto a un gran elenco compuesto por Diego Peretti y Osvaldo Santoro, entre otros colegas.

En cuanto a televisión, realicé distintas participaciones en ficciones en la televisión digital abierta y hay un joven del cual tengo muy buenas palabras y seguramente hará una gran carrera: Mariano Huerten, quien hace una excelente ficción El legado de Garibaldi. El año ha sido muy positivo desde todo punto de vista.

- Y para este 2014, ¿qué proyectos tenés?

-No puedo decir mucho porque estoy cerrando algunas propuestas. Me gusta hablar sobre cosas concretas, y por ende, hay dos o tres opciones cinematográficas que me entusiasman bastante. En teatro, hay chances de volver a Buenos Aires con El placard, en abril o mayo más no te puedo decir (confiesa con una gran sonrisa). En el elenco somos un equipo muy sólido y por lealtad tenemos la intención de continuar el año que viene con la puesta. Me siento feliz de ser parte del equipo de trabajo.

-¿Cómo encontrás la TV actual?

-Estoy un tanto distanciado tanto como actor y espectador.

-¿Por qué?

-Como intérprete deseo hacer unitario que la tevé abierta no tiene salvo el ciclo En terapia en Canal 7. Entiendo, que puedo ofrecer lo mejor de mi persona en ese género. En cuanto al espectador, por contenido, lenguaje y formato, las tiras no me seducen, sin calificar a aquellos que las ven, que me parece bárbaro. El resto de la televisión es replicarse a sí misma y es poco seductor e inteligente.

-Hace poco en la entrega de los premios Tato se suscitó un entredicho que provocó el periodista Jorge Lanata con sus comentarios contra Pablo Echarri y otros actores. ¿Qué te pareció lo que pasó?

-Solamente entiendo que Lanata se encuentra mucho más cerca de un showman que de un periodista, y todo lo que hace es para su enriquecimiento personal y su vanidad. Me interesa muy poco lo que diga o haga.

-Sos un hombre de tomar posturas y jugarte ante una temática determinada. ¿Siendo actor es bueno o no jugarse por algo?

-En estos momentos no puedo evitar manifestarme. Estoy muy a gusto con lo que pasa en la Argentina, y si puedo aportar un granito de arena para mí país lo voy a hacer. Entiendo que hay distintas posturas, las respeto a todas ellas.

-¿Desde todos los sectores notás un clima de violencia social?

-Los medios de comunicación encontraron con esto un tema de gran de venta. La división se expresa como nunca y hay que respetar los diversos pensamientos que existen en la sociedad.

-Los últimos tiempos han sido convulsionados con el tema de los saqueos, ¿qué opinas?

-No avalo ninguna clase de saqueo, pero aquello que me perturba y me molesta es esto de las zonas liberadas y la organización de los saqueos desde algunos sectores de la policía. Entonces esas cuestiones merecen todo mi repudio.

-Fuera de la actuación, ¿qué es de tu vida?

-(Cuando habla se nota en sus palabras y gestos mucha tranquilidad y felicidad). Mi mujer se llama Mishal, es argentina y tiene un hijo de ocho años, y yo tengo una hija, Naiara, de 19. Me siento feliz de haber encontrado esta compañera y estamos intentando, y con éxito, ser felices los cuatro y compartir cosas bellas de la vida. Es un aprendizaje precioso en estos momentos de mi existencia.

-¿A qué se dedica Mishal?

-Es arquitecta.

-¿Cómo se conocieron?

-Ella tiene dos locales, uno de productos de decoración y una boutique. A mediados del año pasado encontré unos objetos que me gustaron en su local y también me encontré con ella... (risas) Y volví varias veces. Ahí comenzó la historia entre nosotros.

-Tu hija Naiara sigue tus pasos en lo actoral...

-Sí y trabaja mucho (confiesa con gran orgullo). Participó en Farsantes y en otras propuestas televisivas. Además se estrenaron dos films donde tuvo participaciones.

-¿Le diste algún consejo?

-Sí, algunas opiniones doy, pero más que nada con preguntas, nada más. Estoy dispuesto a hablar de la profesión si me pide puntos de vista.

-Ustedes ya compartieron un trabajo juntos...

-Exacto, hicimos la miniserie de Sabrina Farji El paraíso . La pasamos muy bien compartiendo una tarea actoral. Ha sido un gran experiencia.

-¿Cómo es la relación familiar -su hermana Juliana es la mujer de Mauricio Macri- con el resto de los Awada?

-Hay muchas cosas que mi familia no conoce en relación al por qué de mis posturas políticas y miro con desgano las acciones del gobierno porteño sobre todo en el área cultural. No quiero entrar en detalles, pero algo conozco y sinceramente encuentran en mí distancia.

-Tal vez para algunos tomaste la decisión más difícil, ya que podrías tener el camino más sencillo haciendo uso del parentesco y el apellido...

-Me hace bien ser coherente conmigo y tengo respeto por mis propios pensamientos, equivocados o no.

-Hace 30 años que analizas con el mismo psicólogo, ¿qué te lleva a tener tanta confianza en una sola persona a lo largo de tanto tiempo?

-Es un hombre brillante, de gran inteligencia y sensibilidad. Es mi lugar de reflexión. Le estoy agradecido porque me permite enriquecerme.

-Te ayudó mucho en un momento difícil de tu juventud cuando estabas probando con el tema de las drogas, ¿no? ¿Él te acercó al teatro?

-En realidad comienzo todo a los 18, 19 años, es contemporáneo. En esa época de intoxicación tiré cinco años a la basura, de los 18 a los 23. Ahí los jóvenes brillantes tratan de enriquecerse desde todo punto de vista y yo me encargué de destrozar todo lo poco que tenía. En mi caso, estaba con el mundo del teatro alternativo y la formación era inestable. Ahí es cuando decido tomar el toro por las astas y el terapeuta me recomienda tener un tiempo sabático para recuperarme bien y luego estudiar como corresponde. Así me puse a estudiar con todo.

-¿De ese mal momento quedaron aprendizajes?

-De aquello que no hay que hacer (vuelve a sonreír), desde ya que sí.

-¿Cómo ves a los chicos y la droga hoy en día?

-Lo cierto es que daña el sistema nervioso central a la larga o a la corta, garpan todos. No digo nada de nadie y solo hablo de mi experiencia y es un despilfarro de tiempo, plata y salud.

¿Te dejó secuelas?

-Sí, deja, claro que deja.

-¿Cómo se sale?

-Con amor.

Fuente: La Nación

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