miércoles, 30 de octubre de 2013

Manuel Vicente: Chau, papá


El gusto por el cine, la pasión por el teatro

El actor y director encaró un texto de Alberto Adellach, en el Cervantes

Afirma con mucha seguridad que el teatro siempre es su hábitat, aunque la agenda del actor y director Manuel Vicente, en esta temporada, está cargada de proyectos cinematográficos. Mientras filma en San Luis El prisionero irlandés, con la dirección de Carlos Jaurequialzo, disfruta del reciente estreno de Destino anunciado, de Juan Dickinson, protagonizada por Luis Machín, y está a punto de iniciar el rodaje de otra película junto a Betiana Blum con dirección de Maximiliano Pelosi, aún sin nombre definitivo.

"Muchas veces me preguntaba por qué algunos actores trabajan más en el cine que en otros medios. Nunca encontré una respuesta. Este año se me dio esta posibilidad y estoy muy agradecido. Quizá también tenga que ver con que estuve supervisando un seminario en distintas provincias, organizado por la Asociación de Actores y el SAT (Sindicato Argentino de Televisión), y eso me ligó más a la actividad. Trabajo mucho dictando seminarios de entrenamiento frente a cámara y, en esta oportunidad, proyecté parte de mi experiencia en el interior del país, con un equipo de gente joven y muy talentosa."

Pero como el teatro es su espacio seguro, volvió a la dirección con un proyecto que le ofreció el Teatro Nacional Cervantes. Se trata de Chau, papá, pieza de Alberto Adellach (seudónimo de Carlos Alberto Creste), que fue estrenada a comienzos de los años 70 en Buenos Aires y que posibilita redescubrir a este autor destacado que, en tiempos de la dictadura militar, se vio obligado a exiliarse en España, México y finalmente en los Estados Unidos, donde falleció, en 1996.

Chau, papá es una de sus piezas tal vez más emblemáticas. Ligada al teatro del absurdo, la acción se desarrolla dentro de un ámbito familiar muy singular. Las relaciones entre padres e hijos están quebradas, y por aquellos años esto imponía una fuerte lectura política y social.

"La obra pertenece a una época que tiene un color conceptual, a nivel dramatúrgico y artístico -explica Vicente?. Es un período en el que lo que se produce resuena fuertemente en lo social. Eran tiempos de gran efervescencia ideológica y de ruptura con las generaciones anteriores. Los jóvenes de esta época fueron los que vieron la vida en colores, los que participaron de las revoluciones políticas, de los grandes cambios de la sociedad. Y Adellach fue un transgresor, aun frente a sus pares. Ante «un deber ser» familiar, el tipo destruía ese mandato. Y eso lo muestra en esta pieza."

En algunos aspectos podría decirse que se trata de una familia disfuncional, tan al gusto del teatro local en las últimas décadas.

Sin duda, es una familia disfuncional pionera. Tres hermanos que terminan matando al padre, hay relaciones incestuosas, un quite de solemnidad a ciertos valores morales, de a ratos lo que sucede es revulsivo. Si hacemos foco desde este presente, Adellach ha sido un precursor.

En el momento de definir su interés por investigar en este material, Manuel Vicente repara en su costado eminentemente teatral. "A la hora de la puesta en escena, lo que me atrajo de la obra fue cierto mecanismo de delirio actoral que es necesario activar. Me parecía que convocaba a un grupo de actores muy singulares, a los que había que otorgarles unas barajas para que definieran el juego. Chau, papá es una invitación a la construcción delirante y necesita de unos actores particulares y muy constructores. Cualquier lectura formal hace que esta obra se caiga."

El elenco está integrado por Roberto Carnaghi, Graciela Stefani, Héctor Díaz, Pablo De Nito, Julio Marticorena, Verónica Piaggio y Julián Vilar. Y tiene una particularidad. Para su concepción integral, Manuel Vicente decidió ligarse a un grupo de artistas de una generación distinta de la suya: Nacho Ciati (asistencia de dirección), Luciana Acuña (supervisión coreográfica), Andrés Binetti (adaptación), Romina Oslé (asistencia artística), Pedro Donnesrstag (diseño sonoro). "Un grupo de gente joven muy vital que me interesa porque son teatristas. Antes cada creador era muy celoso de su rol. En cambio, ahora estos teatristas están dispuestos a ofrecerte su colaboración de manera excepcional. Y eso me ha resultado muy importante en este trabajo", afirma el director.

Chau, papá
De Alberto Adellach
Teatro Nacional Cervantes, Libertad 815.
De jueves a sábados, a las 21.30, y domingos, a las 21.

Fuente: La Nación

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