miércoles, 25 de septiembre de 2013

Cintia Miraglia y Juan Manuel Correa: Sólo cuando tengas el ánimo de un pájaro

La doble vida epistolar de Antonin Artaud

Escrita por Emmanuel Medina y dirigida por Cintia Miraglia, Sólo cuando tengas el ánimo de un pájaro surgió de la lectura de las cartas que en los mismos años Artaud escribió a la actriz rumana Génica Athanasiou y a Jacques Rivière, secretario de redacción de la Nouvelle Revue Francaise. Es que entre 1923 y 1924, el ensayista, poeta y hombre de teatro nacido en Marsella, además de mantener una intensa relación afectiva con aquella actriz de la compañía de Charles Dullin, se hallaba obsesionado por ver publicados sus textos, motivo por el cual escribía al editor. Si bien podría parecer que únicamente lo movía su deseo de ser aceptado en el campo intelectual de su época, lo cierto es que también Artaud necesitaba mejorar su precaria situación económica. Sin hacer mención de los nombres de los personajes reales, la obra que puede verse en El excéntrico de la 18 (Lerma 420) presenta a una pareja de artistas de vanguardia (interpretada por María Morales Miy y Darío Szraka) que se apresta a concurrir a una cita con un importante editor (Juan Manuel Correa), en quien depositan no solamente sus más agudas críticas, sino también sus pensamientos más esperanzados.

La directora, quien ya tiene en su haber un espectáculo inspirado en otros textos de Artaud, encontró por azar en una librería de usados las Cartas a Génica, volumen que encierra la totalidad de la correspondencia que Artaud le envió a la actriz entre 1921 y 1940: “Se escribían cartas de tres renglones como también de 4 o 5 páginas”, detalla Miraglia en la entrevista con Página/12. Afirma además que “ese material epistolar tiene una gran carga teatral pero también permite tener una mirada distinta del propio Artaud”. La directora lo dice porque, a diferencia de la consideración general que se tiene del poeta, a través de estas cartas se lo puede ver “como a un hombre común, atacado por los celos y necesitado de una mujer sencilla que se dedique a él por entero y que no alimente su desesperación”. Estas cartas, también atravesadas por menciones a las dificultades económicas del poeta, “no solamente contienen reproches” –según advierte Juan Manuel Correa, también presente en la entrevista–, “sino que dejan traslucir el mutuo amor y admiración que compartían”. Según su punto de vista, la singularidad mayor radica en su profundidad y compromiso: “Hoy cuesta entender que alguien pueda volcar en un papel tal grado de intimidad”, observa el actor.

La directora aclara que nunca se sintió tentada por la idea de teatralizar las cartas o concebir una obra sobre la biografía cotidiana de Artaud. El espectáculo se fue perfilando cuando apareció otro ciclo epistolar, el que mantuvo el poeta con el editor Jacques Rivière, correspondencia que Miraglia caracteriza como “un duelo de intelectuales”. Es en ese breve intercambio donde queda a las claras el interés de Artaud por acceder al mundo intelectual de su época al que, paradójicamente, fustigaba con amargas críticas.

Dado que la directora no deseaba abordar la figura del poeta desde la enfermedad mental, la lectura de un texto de Tomás Abraham la decidió a traspasar la enfermedad a la figura del editor quien, en la realidad, murió poco después de publicar los textos del poeta. Correa describe a su personaje como dueño de “una desbordante potencia energética que lo hace aparecer como a un gurú que espera redimir a Artaud, para que le sea posible separar la enfermedad de la creación”.

Y aunque el título de la obra haga referencia al vínculo entre Artaud y Génica (tras proponer una separación, el poeta le dice que volverá a recibirla “sólo cuando tenga el ánimo de un pájaro”), el espectáculo hace foco sobre la relación desigual que entabla el artista con el mercado, sobre las tensiones que existen entre quienes producen un discurso artístico y quienes instituyen las reglas que intentan condicionarlo según la conveniencia. “Una puja que se sigue padeciendo”, según coinciden los entrevistados, quienes subrayan que, como nadie en su tiempo, Artaud fue “una voz que cuestionó al mercado, proponiendo la vuelta al cuerpo y a la materia”.

* Sólo cuando tengas el ánimo de un pájaro, Excéntrico de la 18 (Lerma 420), viernes a las 22.30.

Fuente: Página/12

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