jueves, 13 de junio de 2013

Soledad Silveyra: Nada del amor me produce envidia


Soledad Silveyra: “No estoy en el rol de estrella, me siento una actriz popular”

El lunes 24 estrena su primer unipersonal, “Nada del amor me produce envidia”, en el Maipo, sobre una costurera que debe optar entre Evita y Libertad Lamarque. Habla de su relación con el peronismo, de los conflictos con otras actrices y del amor.

Los desocupados de Ricardo Carpani; aguafuertes de Quinquela Martin, retratos de Carlos Alonso y un ejemplar de Hola con ella en la tapa. Aunque no sea peronista, “estoy muy lejos de eso”, en el living de Soledad Silveyra todo convive en su medida y armoniosamente. En dos lunes presenta su primer unipersonal en el Maipo, Nada del amor me produce envidia, de Santiago Loza y dirección de Alejandro Tantanian. “Tengo dos propuestas para tele, pero necesito el teatro por la tranquilidad.” Confiesa que está a dieta y bajó 7 kilos. “Me miré en el espejo y dije, Silveyra, te vas a matronar . Dejé el alcohol, aunque nunca tomé demasiado, y eso me cambió la cara. La voluntad puede más que todo, no hay que tirar la tolla.” ¿En algún momento la tiraste?

No, pero ahora sentí el gong para volver al ring. La coquetería de mujer la mantengo, pueden pasar los años, nunca el amor.

A este unipersonal lo preparabas durante la temporada veraniega de “Humores que matan” ¿Qué te demandó tanto?

Santiago (Loza) escribe tan bien que no le puedo cambiar ni un artículo. Si bien yo tengo buena memoria, siempre me tomo licencia con los textos. Con Santiago no puedo, porque el texto es muy preciso, si altero algo se cambia todo.

¿Te paso algo así con otra obra?

Tan profundo, no. En la vejez siento que recupero muchas cosas de actriz, aunque no sé si alguna vez las tuve.

¿Qué cosas?

Cómo recibo y transcribo lo que me piden. Con la madurez tengo una lectura de mis propios límites, veo hasta dónde puedo romper y hasta dónde no.

Estás de gira nacional de “Humores ...”, algo que arrancó mal por tus discusiones con María Valenzuela y Betiana Blum.

Es verdad que tengo diferencias con las dos.

¿Artísticas? ¿Personales?

Se mezclan. En el caso de Bettiana tuve diferencias en los artístico y en la vida, pero terminamos bien. Es muy difícil enojarse con ella. Con María, fue al revés. A María la quiero profundamente, empezamos a trabajar de chiquitas y fuimos íntimas amigas, pero perdimos la amistad.

¿Cómo tomaste la difusión de esas peleas?

En el caso de Betiana, fue injusto para las dos y me molestó que se mienta. Para mí la palabra “mediático” es complicada. Si bien es cierto que todos los somos porque estamos en el medio, lo “mediático” se inventó a partir de los escándalos. Hace diez años eso no existía, ¿o yo estoy loca?

Tomó lugar a los tumbos.

Claro. A mí no me gusta estar en los medios porque me peleo o lloro por alguien; estoy por mi trabajo. Después me pasó el episodio del golpe con la cámara cuando fui a ver Amadeus.

Me filmaron en una situación privada, no estaba haciendo un escándalo público. Aparte la movilera me retucaba y ni siquiera me pidió disculpas.

¿Te molestó que el revuelo de los movileros haya sido por Canosa?

No, pobre Canosa, no tenía nada que ver con lo que pasó. Además, la conozco muy poco.

¿Se corrió el eje del trato mediático hacia las figuras?

Yo no estoy en el rol de estrella, me siento una actriz popular. Creo que ahora vale todo y duele la falta el respeto.

Tu vínculo con los medios siempre fue fluida. De hecho publicaste cartas de ruptura con tus parejas. Por ejemplo, con Miguel Angel Solá.

Siempre cuando tenés un novio nuevo te persiguen. En general, no tuve problemas con los medios, excepto cuando Gente me sacó una foto que me costó la prohibición y me hizo daño.

¿Qué pasó?

En la dictadura di una nota a la revista y me titularon “me equivoqué” referido a la política y a la foto con Cámpora. Pero si leés la nota, nunca dije eso. Años atrás me había fotografiado en el balcón de Cerviño y Oro cuando ganó Cámpora. Yo tenía 18 años, me acababa de casar con José Jaramillo, venía de otra vida. No entendía demasiado la proscripción del peronismo. Y llegué hasta el balcón porque un primo mío era familiar de Solano Lima y me hizo pasar. ¡Entré por los conservadores al peronismo! (ríe) Aunque tengo que aclarar que peronista nunca fui.

¿Cómo ves el cruce del medio artístico con la política?

Una de las cosas por las que hago esta obra es justamente por esto. La costurera que interpreto debe hacer un vestido y está en la disyuntiva de trabajar para Evita o para Libertad Lamarque. Si le doy el vestido a Libertad, es mi perdición; si se lo doy a Eva, estaré maldita por el siglo de los siglos. Este monólogo toma ahora una dimensión más fuerte porque plantea qué pasa si pongo el “yo”, más allá de hablar de la soledad y del poder.

¿Realmente ves que se da algo así en la actualidad?

Esto en la obra está llevado a un extremo. Yo puedo hablar con la presidenta y con Macri, creo que en todo nuestro espacio cultural debería ser así. No tengo miedo. Lo importante es que ninguno de los dos poderes hoy enfrentados se tome la revancha, porque la revancha la tiene el poder, no la tengo yo como ciudadana. Y ojo, podría trabajar para el gobierno, pero cuando una apoya un proceso es mejor no percibir un mango que venga de eso que apoya.

Pero vos jugaste fuerte en su momento. Fuiste candidata del ARI. ¿Te arrepentís de tu roce con un personaje como Carrió?

No, porque mucha gente que estaba en ese momento con ella ahora está en el Frente para la Victoria. Al contrario, fue una experiencia donde aprendí mucho. Hice 6 mil kilómetros y nunca pensé que Alfredo Bravo me llamaba a ese espacio para ser diputada, siempre creí que lo mío era un apoyo como artista.

Tu vínculo con la política fue la historia de una serie de malentendidos.

Buena aleación hiciste, tenés razón. De todas maneras te debo reconocer que en los ´70 veía venir la columna de la JP y me emocionaba. El corazón se me agitaba.

¿Cómo estás de amores?

Brutal por mis nietos. El amor está por todos lados... Ahora, el amor del hombre, que no es todo el amor, por este momento está levemente postergado.

Desde David Viñas y Chacho Alvarez hasta un iluminador que te llevaba 20 años. Tuviste todo tipo de hombres.

Sí, y los amo a todos.

¿Es posible tener una relación duradera con vos?

No, porque soy una enferma de la verdad. Quiero que todo sea como el primer día y así la cosa no funciona. No me puedo aburguesar en el amor.

¿Estás para un tipo de tu edad o alguien más joven?

Creo que hace rato estoy para alguien par en edad. Lo de tener a alguien más joven creo que por mi salud no sería conveniente, si me agarra hoy por hoy creo que me mata (ríe). Además, teniendo nietas es difícil andar con alguien que te lleve muchos años.

Pero si fuera por vos, sí.

Totalmente. Y ojo, una ya está grande y me doy cuenta si te gusto o no te gusto. Te tengo que gustar y eso a esta altura ya no es tan fácil.

Fuente: Clarín

En el principio fue el canto
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