lunes, 10 de junio de 2013

Casi Normales


La odisea de Susana Giménez para ver Casi Normales

La diva quería ver el musical pero las entradas estaban agotadas y era la última función; finalmente, se salió con la suya

Cuando una diva quiere algo, lo consigue. Así lo demostró en sobradas ocasiones Susana Giménez, la diva por excelencia del mundo del espectáculo argentino. Y anoche, una vez más, se salió con la suya, contra todos los pronósticos.

Susana había escuchado hablar mucho de Casi Normales, musical de Broadway que se estrenó con éxito en Buenos Aires a principios de 2012, arrasó con los Premios Hugo al teatro musical y volvió a subir a escena este año, con gran afluencia de público. Así que decidió ir a verlo. Pero quiso la mala suerte que justo cuando se interesó por el espectáculo, este estaba transitando sus últimas funciones. Terminaba ayer. Pero Susana no quería quedarse sin verlo.

Fue Daniel Mañas, representante de celebrities e íntimo amigo de Su, quien se ocupó de cumplir con su deseo. Llamó a Javier Faroni, productor de la obra, para pedirle que le reservara entradas pero claro, última función de un musical por demás exitoso, las localidades estaban agotadísimas. Faroni no quiso decirle que no a Susana y salió en busca de una solución él mismo: cuando faltaban minutos para que subiera el telón y mientras la diva iba camino al teatro, se apostó en la puerta en busca de algún arrepentido que quisiera revender la entrada y lo encontró. Una chica no podía asistir a la función y le vendió dos entradas. Bingo. Susana podría engalanar la noche de despedida.

Cuando llegó, un escollo más para Faroni: la comitiva de la blonda conductora estaba conformada por cuatro personas, Dany Mañas, Celia Sofovich y Pet Figueroa. Inmediatamente, y contra todo protocolo, el productor mandó colocar dos sillas de plástico para los amigos de Susana.

La operación valió la pena. Susana quedó encantada con la obra, se divirtió con sus amigos, y en el intervalo, para evitar el acoso de los fans fue llevada al escritorio de la producción donde conversó con todos los presentes. "Esta obra tendría que estar todo el tiempo en cartel", dijo para orgullo de Faroni. Una vez concluida la función, todos juntos fueron a cenar a Edelweiss.

Fuente: La Nación

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