jueves, 6 de junio de 2013

Brontis Jodorowsky: El gorila


Cuando papá Jodorowsky guía la búsqueda teatral

Brontis Jodorowsky estrena hoy El gorila, una adaptación de Informe para una academia, de Franz Kafka

Su imagen es muy francesa. Vive en París desde 1979, pero habla un español con marcado acento mexicano que, al cabo de los años, parece no querer abandonar. Brontis Jodorowsky, hijo de Alejandro, el destacado artista chileno y especialista en psicomagia, se apura a explicar: "Es que nací en México. En Francia me preguntan: ¿de dónde es tu acento?, y claro, como no tengo facha de mexicano, no saben cómo ubicarme".

A la hora de repasar su historia, resulta claro que es difícil hasta imponerle una "facha". "Mi normalidad ha sido cambiar mucho de lugar -cuenta, según donde Alejandro trabajara. Si dirigía una revista en este país, pues para ahí íbamos; si tenía una obra de teatro en otro, para allá. Fue maravilloso porque eso me abrió al mundo, a varios idiomas, reconocí que el mundo es grande, vi que había diferentes maneras de vivir. Me desarrolló muchos aspectos, me estimuló. Eso también me llevó a no tener el sentimiento de pertenecer a un lugar, a una sociedad, a un grupo, a comprender que los amigos no eran para toda la vida. Cambiando de país cada año no se crea un ámbito social. Entonces hemos sido como una familia autista. Pero hay algo en esta familia, iniciado por Alejandro, y que sus hijos continuamos: cierta búsqueda de conciencia psicológica, emocional; espiritual sería muy pretencioso. El deseo de concebir al ser humano como alguien que está siempre en evolución; no un ser que es porque está haciendo algo, sino aquel que puede enfrentar las dificultades del pasado, sanarlas e ir para adelante."

Brontis estrena hoy El gorila , en el teatro Sarmiento, una versión de Informe para una academia de Franz Kafka, que concibió junto a su padre y que es quien la dirige. Dicho sea de paso, cuatro películas de Jodorowsky padre ( Fando y Lis, El topo, La montaña sagrada y el corto La cravatte ) se presentarán del miércoles al jueves de la semana próxima en la sala Lugones del San Martín.

El gorila no es el primer trabajo que ambos desarrollan juntos. Brontis apareció, a los siete años, en un proyecto artístico de Alejandro: El topo , una película de culto creada en 1969. Después de ese primer trabajo, fue convocado para participar en varios proyectos en América latina. En teatro, concretamente, también estuvieron juntos en Ópera pánico (un trabajo del que participó toda la familia) y Un sueño sin fin . Después de esa pieza, Brontis no encontraba una propuesta para realizar y Alejandro le propuso hacer El gorila .

"«Vamos a hacer una obra donde estés tú solo -recuerda Jodorowsky hijo que le dijo Alejandro. Llevo años con este proyecto y al fin tengo al actor que la puede hacer». Le dije que no porque yo hago teatro para estar con los otros, la troup. Y él me planteó que tratara de dar un salto a lo desconocido porque si no siempre hacía lo mismo. Y tuvimos mucho éxito, llevo ya 260 funciones. Y me he dado cuenta de que nunca estoy solo. Me acompañan los espectadores que cada noche asisten a la función. Trabajo con el público. Eso lo aprendí con Ariane Mnouchkine. Ella decía: «Nunca mires al público. Mira a una persona y luego a otra y así el público sentirá que lo estás mirando. Si miras al vacío no se sentirá reconocido porque lo tomas como un rebaño y el público no es eso»."

La pieza tuvo una primera traducción al español, luego al italiano, al francés y nuevamente al español. "Es un texto que se fue haciendo según la necesidad corporal, es muy físico -explica el intérprete. Una obra se compone desde la imaginación del actor, del autor, del escenógrafo. Todo eso está para poner en movimiento la imaginación del espectador. La obra es lo que ocurre entre los dos. Si al espectador le das una regla de juego clara, su imaginación dirá: «Ok, juguemos»."

Me llama la atención que cuando hablas de tu padre digas Alejandro y no mi padre o mi papá.

Mi padre tuvo una relación terrible con su padre. En la película La danza de la realidad (recientemente estrenada en Cannes con notable éxito) actúa su padre y ahí se muestra cómo era él con el niño. Yo hago el rol de su padre. Él tenía terror de ser como su padre, de reproducir lo mismo. No quería que le dijéramos papá porque al momento el arquetipo papá era Jaime, su propio padre.

Esa película tiene un valor muy fuerte.

Es una especie de acto de psicomagia. Alejandro les hace frente a sus fantasmas de la infancia. Al fin suelta eso y así pasará a otra cosa. Lo hace a los 84 años. Nunca es tarde.

Brontis Jodorowsky escribe respecto del proyecto El gorila : "Es conocida la ambigua relación que Kafka tenía con su padre. Pero menos se sabe que entre sus primeros textos se encuentran obras cortas de teatro, que él mismo actuaba para su familia. Me gusta imaginar que cerca de cien años más tarde su texto llevado al teatro fue el marco de una relación padre/hijo aplacada al servicio del arte".

EN BUSCA DEL ARTE

Instalado en París, Brontis Jodorowsky comenzó a estudiar psicología. Ya había fantaseado con ser futbolista, veterinario, piloto de avión. Cierto día, un amigo le pidió que lo acompañara a una clase de teatro y así descubrió que quería ser actor. Coincidió con que Riszard Cieslak, el actor emblemático de Jerzy Grotowsky, dictaba unas clases en la ciudad. La relación con ese maestro duró dos años. Luego armó un grupo amateur hasta que el director chileno Mauricio Celedón lo convenció de que se relacionara con Ariane Mnouchkine. Ella lo aceptó. Durante ocho años formó parte del Theatre du Soleil.

"En una oportunidad alguien me presentó como «un pilar del Theatre du Soleil» y me dio mucha angustia ser el pilar de algo -cuenta el actor-. Sentí que me tenía que ir. «Ya cumplí un ciclo, me dije, hay que salir de la casa de mamá». A los 45 años empecé a trabajar con mi padre. Él quiso regresar al teatro por mí, porque le gusto como actor."

-¿Qué cosas valora de tu trabajo?

-¡Es tan exagerado!, dice que soy el mejor actor del mundo, pero para sus obras, para su estilo. Nos entendemos muy bien en la visión de lo que es el teatro: un actor, una historia al servicio de un contenido, de un teatro que propone, en cierta manera, un acto sanador. Me encanta el teatro, lo que sucede ahí. Me gusta el arte. No siempre llego a él, siempre lo busco. Me gustaría ser un gran actor. Cada obra es un proceso hacia eso.

Fuente: La Nación

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