jueves, 9 de mayo de 2013

Roxana Berco: Los días felices


Berco entrega una insuperable Winnie en "Los días felices" de Beckett

La actriz Roxana Berco compone a una insuperable Winnie en "Los días felices", obra del genial escritor irlandés Samuel Beckett, que con puesta del teatrista y filósofo Lamberto Arévalo, se puede ver todos los sábados a las 21 en el Sportivo Teatral (Thames 1426).

Estrenada en Nueva York en 1961, "Los días felices" narra el delirante monólogo de Winnie que, enterrada bajo un montículo de tierra, asiste a los días finales de ella (o acaso del mundo entero) aferrándose a los pocos objetos y recuerdos que conserva y negando la situación dramática en la que se encuentra para, aun en su estado, seguir alentando ilusiones.

Vestida con trajecito de seda como si estuviera por asistir a un cóctel elegante, con sombrero, collar de perlas y perfectamente maquillada, Berco compone con un discurso leve, íntimo, cercano, un personaje entrañable que logra expandir la potencia dramática del texto de Beckett.

La obra, que es un monólogo interrumpido por las apariciones esporádicas del gutural y tosco Willie (Eduardo Florio) cuenta con una escenografía austera, refinada y sorprendente de Marcelo Valiente y una exquisita traducción en base a las versiones inglesa y francesa de Beckett, realizada por Mariano Fiszman.

"Beckett todo el tiempo propone una paradoja porque la posibilidad de Winnie de armar un hogar en un territorio hundido puede ser visto tanto como un acto de absoluta negación del desastre o como un acto de sabiduría, porque desde otro punto de vista es también una afirmación de la vida hasta sus últimas consecuencias", asegura Berco sobre su personaje.

"Uno con Winnie no sabe si matarla o amarla; no sabemos si tenemos que decirle `gracias` o `callate`; es una mujer que se aferra a la nada que tiene y desde ahí inventa el mundo y que a veces logra entrar en estados de gran altura y otros en que, evidentemente, no está a la altura de las circunstancias", agrega.

"Todos tenemos -remata- nuestra colina o trinchera desde la que batallamos y que también nos tiene atrapados, esa es un poco la situación de Winnie y desde donde sostiene una posición".

La actriz, que ya trabajó con Lamberto en "La virgen loca" y que dice que el actor debe crear una visión común de la obra con el director, señala también su asombro ante "el conocimiento de Beckett del mundo femenino" porque, eso es evidente, la posición de Winnie en relación con el ocaso solo es posible desde la mirada de una mujer.

Armada a lo largo de dos años, Berco dice que "Los días felices" es una obra para cocinar a fuego lento.

"Es una obra que para el director y el actor necesita ser descubierta, desarrollada, que te exige que le busques posibilidades que en principio no aparecen", señala.

En este sentido y en relación con la particularidad de la escritura de Beckett que propone marcaciones que pide sean respetadas a rajatabla por el actor, Berco dice que "es como un corset que cuando te lo ponés empezás a indagar todos los posibles movimientos".

"Encontrar esa partitura del texto que tiene muchísimas exigencias respecto de todas las marcaciones que propone Beckett fue complicado al principio pero después nos permitió hallar unos ritmos, unas intensidades, unas acciones internas muy reveladoras que abrían todo un camino de investigación", dice.

La actriz, que el año pasado estuvo nominada a los Premios Ace por su labor en "Greek" y que es una reconocida investigadora teatral, docente y maestra de actores con una larga trayectoria, señala en general, y sobre este texto en particular, que el actor tiene que cuidarse de la inercia.

"El actor siempre lucha por no caer en la inercia de los textos, cuando repetís y repetís un texto a veces una parte de uno puede adormecerse al seguirlo y en realidad todo tu cuerpo y tu imaginación tiene que estar en sincronía presente con las intensidades que hay en el medio, para no dejar llevarte solamente por la musicalidad del texto".

Al mismo tiempo y cerrando la charla dice sobre "Los días felices": "Beckett no ofrece metáforas, es literal, te pone una situación enfrente y te invita a viajar en ella".

Fuente: Télam

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