viernes, 10 de mayo de 2013

Gertrudis y Renata, cocineras



Gertrudis y Renata, cocineras

Vuelan los platos, saltan las cocineras, en una coreografía gastronómica trazada con precisión. Una de ellas, Gertrudis, regentea un restaurante agobiado por las deudas. La otra, Renata, llega allí buscando refugio y trabajo. La primera estaba a punto de tirar el repasador cuando la segunda se suma al emprendimiento, aportando sabores y entusiasmo que vuelven a poner en movimiento la cocina.

Con alegría, aunque sin llegar del todo al delirio, avanza el menú teatral propuesto en Gertrudis y Renata, cocineras , la obra escrita y dirigida por Pepe Márquez. Sobre una escenografía versátil de Azul Borenstein, que genera un ambiente de cocina y a la vez despliega los elementos necesarios para una performance de características circenses, se pone en marcha una carrera contra la amenaza latente de las cobranzas: ¿podrán reunir suficientes comensales como para frenar el desalojo y recomponer las cuentas con los proveedores?

La aceleración del ritmo, ingrediente típico de los retratos fílmicos y teatrales de la cocina, encuentra así además una motivación desde esta sencilla trama y lleva a redoblar la apuesta de piruetas y malabares para llevar los platos a buen término. Cecilia Martinese y Cora Alfiz entran de manera aceitada en esta vorágine, tras un comienzo más alborotado de lo necesario.

La obra llega, claro está, a un final feliz en lo que respecta al argumento. Y también lo hace desde el punto de vista teatral. El elemento acrobático se incorpora fluidamente a medida en que avanza el ajetreo, los malabares con vajilla e ingredientes tienen el mérito de aparecer siempre a partir del frenesí de la tarea culinaria, nunca como exhibición de destreza. Se les agrega de este modo un plus de comicidad creciente, que se monta sobre el look histriónico de las cocineras, subrayado en su peinado y maquillaje.

Logran además transmitir una sensación de movimiento tal, que parecería que se está en presencia de toda una tropa de chefs. Recién la catarsis final vuelve poner en escena la resolución de un conflicto a través de la alianza de dos disímiles figuras que por medio de la acción terminan siendo amigas.

Fuente: La Nación

Sala: No Avestruz / Funciones: domingos, a las 16:30

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